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Publicado
Boletín nº
Masturbación
,
solución a problemas de sexualidad femenina
Regina
Reyna

Remotamente
alejada de ser una práctica sexual vergonzosa, como
todavía es considerada por muchas personas, la masturbación
es hoy parte de ciertas terapias prescritas por los sexólogos,
ya que ayuda a la mujer a conocer su sexualidad, e incluso
a superar problemas de frigidez o anorgasmia.
Lejos han quedado aquellos tiempos en los que se decía
que la autocomplacencia provocaba enfermedades nerviosas,
tuberculosis, esterilidad, locura o ceguera; por el contrario,
en la actualidad está científicamente demostrado
que la masturbación es algo natural y muy recomendable,
ya que cada orgasmo reduce estrés y ansiedad, pues
el cuerpo libera endorfinas, hormonas que contribuyen a la
relajación.
Particularmente cuando la mujer se masturba disminuye las
molestias menstruales y combate la sequedad vaginal en la
etapa del climaterio (se inicia con la última menstruación
-menopausia- y con ella se da fin a la etapa reproductiva
de la mujer y a la generación de hormonas llamadas
estrógenos; son comunes síntomas como sudoración
excesiva, oleadas de calor repentinas (bochornos), fatiga,
depresión frecuente, así como carácter
irritable y ansioso). Además, juega papel muy importante
en la corrección de determinadas disfunciones sexuales,
como frigidez (falta de apetito sexual).
En efecto, los sexólogos recomiendan para las féminas
que tienen dificultades para alcanzar un orgasmo que exploren
su propio cuerpo, que descubran qué cosas les dan más
placer y que lo disfruten mediante la masturbación.
El siguiente paso es compartir con la pareja esas zonas erógenas
descubiertas para que la contraparte sepa donde tocar y cómo
hacerlo, y de esa forma disfrutar plenamente la relación
sexual.
¿Cómo?
El
número de mujeres que se masturban es más alto
de lo que usted y yo imaginamos, y para llevarlo a cabo se
acarician, frotan o presionan los órganos genitales
y el clítoris acostadas, sentadas o de pie; otras prefieren
la estimulación indirecta, acariciando el monte de
Venus, los labios vaginales, o presionando sobre la zona;
incluso, introduciendo un dedo en su vulva.
Los mismos sexólogos sugieren que el clítoris
se acaricie de arriba hacia abajo, de adelante a atrás
o mediante movimientos circulares suaves, siguiendo presión
y ritmo que la sensibilidad permita. Lo indicado es comenzar
lentamente para después ir más rápido
y con mayor presión, comprobando qué es lo que
más le gusta o lo que le molesta.
Hay que acotar que muchas mujeres mantienen el mismo ritmo
hasta que llegan al orgasmo y otras se detienen poco antes
de llegar al clímax para volver a comenzar. Relatan
que lo consiguen cuando al sentir que están a punto
de llegar al clímax, pegan los talones y aprietan las
nalgas para que la presión sobre el ano sea mayor,
o bien contraen y relajan alternativamente los músculos
de la vagina y el trasero para jugar con la intensidad y aumentar
el placer.
Realizarlo de esta manera no tiene la finalidad de llegar
al orgasmo sino saber controlarlo, consiguiendo alargar el
acto cuanto se pueda, interrumpiendo las caricias en el momento
preorgásmico y volviendo a empezar.
Indicación similar se sugiere al hombre que presenta
eyaculación precoz, es decir, masturbarse, y al sentir
que el orgasmo está cerca disminuir el ritmo o cortar
de tajo y volver a autoestimularse, pues con esta medida es
posible llegar a dominar la respuesta orgásmica.
Retomando la autosatisfacción femenina, es importante
recordar que estimular de manera continua el clítoris
puede ser doloroso, por lo que se deben alternar las caricias
con otras zonas, o bien se puede probar con tela o tejido
entre los dedos y el diminuto órgano.
Algunas mujeres disfrutan al introducirse el dedo medio en
la vagina, mientras que con los otros continúan estimulando
los órganos sexuales por fuera. Tenga en mente que
el clítoris tiene un lado que normalmente es más
sensible que el otro, el cual puede aprovechar frotándolo
por más tiempo.
Otra forma de sentir placer es poner el clítoris entre
los dedos índice y pulgar, friccionando de un lado
hacia el otro, utilizando lubricante, y, si puede, introduciendo
un dildo (juguete sexual) en la vagina.
Las secreciones vaginales ayudan a acariciar el clítoris
y los labios más fácilmente, pero también
puede recurrirse al empleo de cremas lubricantes suaves (a
base de agua) o, simplemente, mojarse el dedo con saliva.
¡Más
intenso!
Las
fantasías sexuales pueden jugar un papel muy importante
en la masturbación; por ejemplo, reviva una escena
ardiente con su pareja, imagine que hace el amor con un desconocido
o recuerde la imagen de una película erótica,
trucos que tienen la finalidad de excitarse antes y durante
la masturbación.
Para llegar al orgasmo mediante la masturbación puede
llevarle unos cuantos minutos o prolongarse por mucho tiempo,
lo cual dependerá del humor, estado físico (cansancio
o estrés) y grado de excitación.
Una sugerencia más: el masaje en la ducha, es decir,
dirija la regadera de mano o "de teléfono"
directamente a donde inicia la vagina y luego al pubis, rozando
el clítoris en cada pasada. Con la mano que mantiene
libre, ajuste la temperatura y presión del agua para
mayor variedad de sensaciones; evite los chorros fuertes dentro
de la vagina, ya que pueden causar resequedad.
Asimismo, durante el baño puede recurrir a otra variante:
recuéstese en la tina y con las piernas extendidas
ubíquese bajo la regadera fija o el grifo, el cual
es más fácil de regular en intensidad y temperatura.
Una vez en la cama, haga un nudo en un extremo de la almohada
y frótelo contra su clítoris. Puede hacer lo
mismo utilizando los famosos vibradores, ya sean eléctricos
o de baterías, los cuales incluso se emplean para estímulo
vaginal o anal. Con el mismo aparato puede probar la penetración
vaginal, tocando el clítoris ocasionalmente, mientras
con la mano libre aprieta sus pezones.
Igualmente estimulantes resultan los llamados dildos o juguetes
sexuales, los cuales pueden usarse en tantas posiciones como
la imaginación lo permita. El empleo de éstos
puede contribuir a mejorar la salud sexual, particularmente
en las mujeres que por efecto del climaterio sufren adelgazamiento
de las paredes de la vagina, pues se sabe que fortalecen los
músculos de esta zona y relajan la tensión de
los tejidos, con lo cual se contrarresta la vaginitis, condición
en la que los músculos de esta parte de los genitales
externos se tensan a tal grado que provocan dolor durante
el coito.
Procure que tanto vibradores como dildos sean fabricados con
material que garanticen que no se rompen fácilmente;
los elaborados a partir de silicón son los más
recomendables, pero también los más caros, sobre
todo por ser un material flexible y no poroso que permite
mejor limpieza. Para el uso de ambos aparatos resultan indispensables
los lubricantes para evitar lesiones y extremar la higiene
como medida preventiva de infecciones en la zona.
Sexólogos investigadores han hecho evidente que insertando
un vibrador o dildo en la vagina se puede estimular el punto
G, el cual ha sido previamente localizado con los dedos y
después excitado con el empleo de los juguetes sexuales
referidos.
Las sex shops (tiendas de objetos sexuales) ofrecen las llamadas
bolas chinas o ben wa, que son fabricadas con metales muy
livianos (como el acero quirúrgico) y de tamaño
menor a una pelota de golf. La mujer las inserta en la vagina,
en cuyo interior dan vueltas tras estímulos de los
músculos de la zona, por ejemplo al caminar, produciendo
sensaciones eróticas; muchas mujeres intensifican la
sensación al introducir también los dedos, dildos
o vibradores teniendo las esferas dentro.
Existe otra variante del mismo producto, que consiste en dos
o más bolas unidas por una cuerda y que son introducidas
en vagina o ano -después de ser lubricados-, dejando
el extremo del cordón fuera. La intención es
que al estar cerca del orgasmo se jale suavemente la cuerda
y salga una por una las esferas, lo que incrementa el placer.
Hay quien asegura que entre 70 y 80% de las mujeres se masturba
hasta lograr el orgasmo alguna vez en su vida, y que hay otras
que no lo han hecho nunca. Muchas de quienes lo han intentado
empiezan aproximadamente a los 20 años, o cuando ya
han tendido relaciones sexuales, llegando incluso a combinarlas
descubriendo nuevas formas de excitarse y de experimentar
orgasmos múltiples.
La masturbación es una experiencia muy personal y privada,
y muchas veces resulta tanto o más gratificante que
una relación sexual plena; téngalo en consideración.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”
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