Fantasías
sexuales, soy lo que quiero ser
Raúl
Serrano
De manera callada, alto porcentaje de la población
es partícipe de fantasías eróticas,
en las que se es protagonista de un encuentro sexual fuera
de lo común, pero que se lleva a cabo únicamente
en la mente. Algunos casos rozan la perversión pero,
en términos generales, se trata de prácticas
sanas, dicen los especialistas.
Psicólogos y psiquiatras denominan fantasía
a una representación mental de algo creado en la
imaginación, la cual es adornada de la forma más
conveniente y convincente para quien la experimenta. Ahora
bien, cuando el contenido de ésta es romántico
o sensual, fácilmente producirá una excitación
que puede llegar a ser sexual, entonces se hablará
de fantasías eróticas.
Aunque la mayoría de las veces se recurre a ellas
para elevar el temperamento en actividad sexual solitaria
(entiéndase masturbación), las fantasías
bien pueden romper cotidianeidad o rutina de nuestra vida
sexual, pues gracias a ellas podemos superar creativamente
los límites de la realidad, donde el placer proporcionado
es el resultado de la perfección de la situación
imaginada y de lo prohibido de la misma.
Sin embargo, en muchos casos pone a dudar sobre la preferencia
sexual o la capacidad de fidelidad que tenemos. Pese a ello,
es importante destacar que no existen datos científicos
que demuestren que determinado tipo de fantasía sexual
revele detalles sobre la conformación psicológica
de la persona, pues es claro que nuestros valores personales
y sociales pueden diferir de nuestras fantasías.
En algunas ocasiones son herramientas que se llegan a utilizar
como parte de las estrategias de superación (terapia)
de un problema sexual, principalmente en personas que tienen
dificultad para imaginarse deseadas por alguien.
¿Qué
tipos existen?
Íntimas.
Donde la imaginación incluye besos apasionados, diferentes
lugares para hacer el amor y sexo oral; se dan en soledad
o en pareja.
Exploratorias.
En ésta, el individuo se imagina una orgía,
o relaciones con alguien de su mismo sexo, así como
cambio de pareja.
Impersonales.
Caracterizadas por tener relaciones con un extraño
u observar a otras personas teniéndolas (vouyerismo),
utilizar material pornográfico, juguetes sexuales
o fetiches.
Sadomasoquistas.
Excitación a través de sentimientos de dominación
o sometimiento, con imágenes en donde se golpea a
alguien o se le fuerza en contra de su voluntad a tener
relaciones.
Los
estudios al respecto sugieren que las fantasías sexuales
se inician cuando se tiene entre 11 y 13 años de
edad, y que empiezan más tempranamente en los varones.
De acuerdo a una investigación efectuada en Estados
Unidos, se estimó que 19% de las mujeres y 54% de
los hombres tienen una fantasía sexual al día,
por lo menos. Ahora bien, en ellos es más común
que sean del tipo impersonales, con alta carga visual y
activa, mientras en ellas tienden a ser más pasivas
y románticas.
La mayoría de las fantasías son de tipo íntimo,
con alguien que conocieron en el pasado, o con una persona
imaginaria. Las más frecuentes tienen que ver con
diferentes lugares en donde se tienen relaciones y posiciones
distintas a las acostumbradas; las menos comunes son las
de tipo sadomasoquista.
En términos generales se considera que las fantasías
sexuales son una parte normal de la vida del individuo y,
curiosamente, no tienen que ver con qué tan satisfecho
o no está en sus relaciones íntimas; muchas
son imaginarias y no significa que la persona necesariamente
quisiera que sucedieran en la vida real.
Las fantasías sexuales convierten la posible monotonía
en algo nuevo, divertido y con cierto grado de morbo; inclusive,
se sabe que hay parejas que cuando hacen el amor piensan
(ambos) en otra persona, lo que les resulta sumamente excitante
y gratificante.
Lo
demuestra Canadá
De
acuerdo con un estudio reciente hecho por la Universidad
de New Brunswick, en Canadá, impresionante porcentaje
de población tiene fantasías sobre relaciones
sexuales con extraños, ser seducido por un "menor"
o mostrarse desnudo en público.
"La investigación mostró que muchos hombres
y mujeres se imaginan haciendo cosas ilegales", indicó
Cheryl Renaud, coautora del estudio publicado en la revista
The Canadian Journal of Human Sexuality.
Para su realización se tomó un universo de
casi 300 estudiantes universitarios, en edades de entre
17 y 45 años, divididos casi equitativamente entre
hombres y mujeres, quienes fueron cuestionados en torno
a 56 fantasías sexuales. Los analistas concluyeron
que aunque es un hecho normal que los humanos tengan amplia
colección de fantasías sexuales, se necesita
profundizar en la investigación para determinar la
conexión entre pensamientos y acción.
Al margen de lo anterior, las fantasías sexuales
en los adolescentes pueden ser tan variadas como las de
los adultos, de forma que la edad no marca diferencia alguna.
Pero, si llegan a ser tan frecuentes que interfieran con
el desempeño de las actividades cotidianas o en las
relaciones interpersonales, sería recomendable consultar
a un especialista en psicología o psiquiatría.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y
MEDICINA”
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