El consumo de
bebidas energéticas inunda los mercados latinoamericanos, después
de haberlo hecho en los europeos y estadounidenses, por la gran aceptación
entre la juventud, pues sus propiedades brindan vigor y ayudan a combatir
la fatiga. Sin embargo, los expertos recomiendan no abusar de ellas.
Uno de los empresarios más exitosos que comercializan bebidas
energéticas descubrió, en 1980, que eran muy populares
en Asia, lo que hizo que llevara esta novedad al mercado occidental.
Empezó a venderlas en su propio lugar de origen, Austria, y
para 1987 prácticamente toda Europa consumía este tipo
de productos.
Quizá, tal éxito se deba a que las también llamadas
energy drinks incrementan la resistencia física, ayudan a reaccionar
en forma más rápida y otorgan al consumidor un estado
de mayor concentración; asimismo, proporcionan sensación
de bienestar, estimulan el metabolismo y colaboran a eliminar sus-tancias
nocivas para el cuerpo.
La mercadotecnia en torno a estos concentrados recomienda que se ingieran
en periodos de arduo trabajo y estrés, cuando se requiera atención
extrema para solucionar algún problema o al momento en que
haya disminución de energía para emprender alguna actividad.
¿Qué
tipo de bebida son?
Las bebidas energéticas, que tienen como antepasados a las
ya célebres smart drinks (bebidas inteligentes), se promueven
en algunos países como gaseosas refrescantes, aunque en otros
son presentadas como suplementos alimenticios debido a que contienen
vitaminas y carbohidratos en su fórmula.
Lo que sí debe quedar claro es que no son bebidas hidratantes,
como las que consumen deportistas para que su organismo se recupere
tras una deshidratación, pues no contienen los electrolitos
y sodio nece-sarios para ese fin. Se trata de una combinación
de sustancias que teóricamente reponen la energía
gastada, por cualquier tipo de actividad, pero no son sustitutas
de agua.
Los fabricantes afirman que existen estudios médicos que
avalan que sus componentes no causan daño a la salud, y aseguran
que no tienen ningún tipo de efecto secundario, siempre que
los usuarios se hidraten continuamente bebiendo agua, ya que, al
igual que el alcohol, se trata de bebidas diuréticas que
promueven la pérdida de fluidos en el cuerpo. Pero, ¿a
qué se deben tantas virtudes?; los siguien-tes son sus principales
ingredientes:
Taurina.
Aminoácido esencial que el cuerpo fabrica; el ser humano la
consume a través de la leche materna. Funciona como antioxidante,
ya que ayuda a la regeneración de membranas celulares, así
como a la disminución de secreción de ácido láctico
en los músculos, lo que reduce el cansancio en momentos de
desgaste físico. Se sabe también que en baja medida
acelera las contracciones del corazón.
Cafeína.
Es un vasodilatador, es decir, mantiene los vasos sanguíneos
abiertos, de manera que hay mejor irrigación, principalmente
en el cerebro, y a pesar de que el efecto es temporal, hace sentir
al consumidor más energizado. No obstante, a algunos las
dosis elevadas de este compuesto les producen cefaleas (dolor de
cabeza) leves, efectos laxantes (motiva la evacuación) o
diuréticos (incita a orinar).
Glucuronolactona.
Esta sustancia también la origina el cuerpo humano y tiene
funciones antioxidantes, además de que neutraliza los elementos
nocivos producidos por el propio organismo en situaciones de tensión.
Aminoácidos.
Algunos ingredientes en las energy drinks incluyen glutamina, arginina,
leucina, isoleucina y valina, los cuales retardan la fatiga y mejoran
el rendimiento.
Vitaminas.
Principalmente contienen las del complejo vitamínico B, útil
para mantener las funciones corporales normales y para aliviar la
tensión muscular provocada por largas horas de actividad física;
en combinación con la cafeína producen estado de alerta.
Guaraná. Algunas bebidas contienen extracto de esta planta,
originaria de Brasil, de la cual se obtiene la cafeína, no
del café. También es la que proporciona el sabor ligeramente
cítrico tan peculiar en al-gunos productos de este tipo.
Hierbas.
Se afirma que plantas como astragalus, shizandrae y echinacea, que
forman parte de algunas bebidas energéticas, mejoran el desempeño
del sistema inmunológico (que defiende de infecciones). A
veces también se incluyen compuestos que ayudan a la memoria,
como ginkgo biloba y ginseng, o que producen tranquilidad, como
la hierba de San Juan y la kava-kava.
Piruvato.
Es una sal obtenida del ácido pirúvico y se agrega a
las bebidas energéticas para combatir la fatiga y como quemador
de grasa, cualidad que aún no ha sido probada científicamente.
Pantotenato.
Aumenta la resistencia de las mucosas previniendo infecciones y
regula los tejidos cutáneos.
Oxígeno.
Este gas disuelto en la bebida ayuda a que el acumulado en las arterias
de manera natural sea exhalado más rápidamente, lo
cual se refleja en la mejoría del rendimiento.
Carbohidratos.
Se sabe que son los proveedores de energía al organismo, vienen
en forma de sacarosa y glucosa (azúcares), además de
sucrosa, maltodextrina, fructosa y galactosa.
Efectos
Como se ha visto, este innovador producto ha encontrado en poco
tiempo gran aceptación, por lo que el mercado se encuentra
lleno de competidores, al grado que en la actualidad se conocen
bebidas de este tipo fabricadas en Brasil, México y Estados
Unidos, país en el se presume existen 7.5 millones de consumidores.
Las bebidas energéticas probaron en primera instancia gran
efectividad para días de arduo trabajo o estudio, o para
situaciones de atención extrema, por lo que encontraron gran
mercado en estudiantes y ejecutivos, para posteriormente dirigirse
a trasnochadores con necesidad de recuperar energía y después
a deportistas de alto rendimiento. Por cierto, para éstos
que se desempeñan en el ámbito profesio-nal es importante
sugerir que revisen muy bien la etiqueta antes de su consumo, pues
algunos de los compuestos son motivo de sanción por algunos
órganos reguladores del deporte a nivel mundial.
Ahora bien, las mismas etiquetas deben advertir que su ingestión
tiene que ser restringida en aquellas personas susceptibles a la
cafeína, como hipertensos o con problemas de corazón,
quienes pueden sufrir alteraciones en el ritmo cardiaco. Incluso
en una persona sin este tipo de problemas una sobredosis de cafeína
podría producirle taquicardia, temblores, insomnio, náuseas,
diarrea, alucinaciones y vómi-to, entre otros síntomas,
de manera que no hay que excederse en su consumo.
Igualmente, los pacientes con diabetes deben cuidar su empleo, ya
que como parte de sus saborizantes se emplea dextrosa, azúcar
de fruta que no siempre es bien tolerada.
No se puede ocultar que las bebidas energéticas han generado
controversia sobre los efectos que pro-ducen cuando se combinan
con alcohol, pero debemos reconocer que su promoción no esta
ligada con este aspecto y que difícilmente podrían
hacerlo, pues la autoridad sanitaria no lo aceptaría. Es
por ello que la responsabilidad recae directamente en el consumidor
y, yendo un poco más lejos, en los padres que tienen hijos
adolescentes y no los alertan, en general, sobre los posibles peligros
de sustancias estimulantes.
Pese a lo anterior, hay sitios donde se venden como cócteles,
por ejemplo, el llamado "fuego sagrado", el cual es resultado
de mezclar cualquiera de ellas con vodka, o el "volador",
que incluye champán, cointreau y whisky. Se sabe que también
hay quien las combina con drogas sintéticas que trastornan
al sistema nervioso central, como el éxtasis, lo que resulta
aun más peligroso, ya que puede alterar el es-tado de conciencia.
Lo cierto es que las bebidas energéticas tienen efectos positivos
en quien se desvela para estudiar o requiere de vigor para salir
a bailar, pero limitando su consumo a no más de dos latas,
y teniendo muy en cuenta que no deben ser combinadas nunca con drogas
ni alcohol.