Los
alimentos bajos en grasa o azúcar, mejor conocidos como light,
son una opción real que contribuye a disminuir el total de
calorías en la dieta; sin embargo, quienes los consumen llegan
a abusar de la cantidad que ingieren, anulando sus cualidades y beneficios.
Infórmese para hacer buen uso de ellos.
Sin duda, el desarrollo del conocimiento ha tenido uno de sus mayores
impactos en lo que comemos, pues cada bocado está cargado de
ciencia y tecnología, nutrimentos, cultura e historia, globalización
y, desde luego, placer. Así que hoy todos los aspectos relacionados
con los alimentos son igualmente relevantes y deben ser sujetos de
reflexión siempre que nos encontremos a punto de elegir alguno
de ellos, ya sea estando frente al menú o refrigerador, o empujando
el carrito dentro del supermercado.
Desafortunadamente, no damos a cada faceta de la comida la importancia
debida, pues lo que supuestamente sabemos -o, mejor dicho, nos han
hecho creer sobre comestibles y Nutrición- domina a nuestro
criterio al momento de elegir. En este contexto destacan los productos
light, los cuales son fundamentales en los regímenes de adelgazamiento
debido a su reducido aporte de calorías.
Sin embargo, desde que se lanzaron fueron vistos como "santo
remedio" para bajar de peso "mágicamente" sin
controlar la cantidad de alimento ingerida, situación que condujo
a muchas personas a comerlos sin medida, así que en vez de
perder peso, ganaron más del que tenían a causa de consumir
porciones exageradas de dichos productos, las cuales aportaron mayor
número de calorías que uno en versión normal.
Tratándose
de alimentos, la palabra light significa que a cierto producto le
han eliminado, reducido o sustituido la cantidad de grasa o azúcar
que suele contener, con el fin de que aporte menos calorías;
de ahí que las etiquetas de estos artículos incluyan
leyendas como: "bajo en calorías o en colesterol",
"sin grasa" o "alto contenido de fibra". Incluso,
dicho término puede significar dos cosas: que el comestible
aporta sólo la tercera parte de calorías o la mitad
de grasa del producto original.
Los endulzantes a base de sacarina fueron los primeros en comerciali-zarse;
después hicieron acto de presencia productos con el mismo fin
llamados ciclamatos, que al poco tiempo fueron prohibidos porque algunos
estudios revelaron que producían cáncer en animales
de la-boratorio, aunque esto último no pudo ser comprobado.
Luego apareció en el mercado el aspartame (también endulzante),
y a partir de este momento empezaron a surgir multitud de alimentos
libres de grasa, sin colesterol y descremados.
En la actualidad existen distintos tipos de alimentos bajos en grasas
y azúcares de los que es preciso conocer sus características,
ya que cada uno aporta distinta cantidad de calorías al consumidor.
Las categorías en que se agrupan y que se deben especificar
en las etiquetas son:
• Light.
Significa que al producto se le ha retirado 50% de su contenido
normal de grasa.
• Libre
de azúcar o sugar free. Tiene menos de 5 miligramos (mg.)
de azúcar por ración.
• Bajo
en azúcar o sugar low. Cada porción posee menos
de 5 gramos (g.) de azúcar.
• Libre
de grasa o fat free. Incluye menos de 5 mg. de grasa por ración.
• Bajo
en grasa o low fat. Cada ración incluye 3 g. o menos de
grasa.
• Bajo
en grasas saturadas (de origen animal). La ración aporta
1 g. o menos de ellas, así como 15% o menos del contenido
normal de calorías.
• Libre
de colesterol o colesterol free. Cada porción cuenta con
menos de 2 mg. de dicha sustancia, y puede incluir 3 g. o menos
de grasa saturada.
Ahora
bien, conviene señalar que existe falsa idea asociada al consumo
de este tipo de artículos y la salud, la cual establece que
"para prevenir elevados niveles de colesterol y grasas en sangre,
enferme-dades del corazón y obesidad, se ha tomado como única
medida la ingestión de productos light". Como consecuencia,
cierto porcentaje de la población evita consumir alimentos
necesarios, como frutas, verduras, grasas y proteínas de origen
animal y vegetal, además de abandonar la práctica cotidiana
de ejercicio.
Al respecto, debemos mencionar que investigaciones realizadas en Estados
Unidos revelaron que en dicho país la gente engorda a base
de alimentos sin grasa, a causa de que los consumen exageradamen-te
y sin vigilar la dieta. A partir de ello, conviene preguntarse: ¿qué
tanto compartimos este problema?, pues si bien los supermercados ofrecen
amplio surtido de dichos productos, se ha multiplicado el consumo
de hamburguesas, golosinas y helados, así como el tamaño
de las raciones. Por otra parte, hay quienes pretenden "engañar"
a la báscula tomando refresco light... pero acompañándolo
con papas fritas, hot dogs, hamburgesas, etc.
Aspectos a considerar
Es indispensable
aclarar que los productos referidos no son dañinos en sí
mismos, lo verdaderamente malo radica en que son vistos como alternativa
para perder peso sin esfuerzo, es decir, sin alimentarse balanceadamente
ni hacer ejercicio. Otra cuestión digna de tomar en cuenta
se refiere a que, si bien son inofensivos para niños, adolescentes
y mujeres embarazadas, no se recomienda su consumo porque estos
grupos se encuentran en etapas de la vida en las que el organismo
requiere mayor aporte de calorías para realizar todos sus
procesos.
A quienes luchan por eliminar la grasa corporal debemos recordarles
que incluso dormidos requerimos la energía que ésta
aporta; a su vez, las vitaminas A y D se disuelven en dicha sustancia
para ser aprovechadas, y existen ácidos grasos de suma importancia
en el organismo. Por ello, lo más recomendable es comer de
todo, pero en raciones moderadas.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”