KENKO
es el término que utilizan tanto los chinos como
los japoneses para definir "salud".
KEN denota a un ser humano y algo que está
erguido. Al principio del I Ching (clásico chino
de la adivinación) se escribe lo siguiente: "el
modo del Cielo es lo erguido", y para los orientales
el Cielo tiene que ver con lo Superior, lo Divino, lo Espiritual.
KO
significa "estar tranquilo y relajado después
de haberse liberado de todas las cosas extrañas".
También existe un ideal oriental tradicional que
sostiene "cuerpo erguido, mente en paz".
Los
dos caracteres juntos relacionan lo físico, lo mental,
lo emocional y espiritual. Ambos quieren decir "permanecer
erguido mientras se está relajado y tranquilo".
Podemos
concluir entonces que para los orientales la salud es un
"estado del ser", en el cual todos sus planos
de manifestación tienen que estar en equilibrio y
armonía para gozar de buena salud. La alteración
de alguno de ellos repercutirá en el resto perdiendo
el estado saludable.
Según la Medicina Oriental, poseemos tanto un cuerpo
físico como uno energético, siendo el segundo
el primero en alterarse antes de instalarse una enfermedad
orgánica. Para gozar de buena salud tiene que haber
un reparto equilibrado de energía (Ki) en el cuerpo
(cada zona con la cantidad de energía que necesita
según el requerimiento funcional de cada momento).
Y
para ello Ki tiene que fluir libremente por los canales
que lo transportan (meridianos). Estos transitan por la
superficie del cuerpo (piel, músculos), conectando
todas sus partes y por el interior haciendo lo mismo con
todos los órganos y unen tanto estructural como funcionalmente
lo exterior con lo interno.
Cada
órgano se considera un conjunto de funciones y además
le dan al hombre determinadas características psicológicas
y emocionales. Cualquier alteración en la circulación
de KI ya sea por causas físicas, emocionales, mentales,
espirituales o climáticas romperá este equilibrio
lo que se manifestará con síntomas y signos
en uno o más planos del individuo.
Shizuto
Masunaga, creador del Zen Shiatsu, inserta esta terapia
dentro de la concepción filosófica y fisiológica-energética
del hombre y su salud que tiene la Medicina Oriental y también
dentro del Zen. De aquí que su escuela se denomina
Zen Shiatsu.
Los
principales fundamentos de esta línea son:
-
Este masaje se realiza ejerciendo presiones sobre los
meridianos, para mantener o reestabler el libre fluir
del KI.
- La
sesión se desarrolla en base a un diagnóstico
energético de cada paciente, a través del
cual se establecen los canales más afectados para
trabajar sobre ellos.
-
Su
escuela se denomina Zen Shiatsu por la actitud meditativa
del practicante en el momento de realizar el masaje,
similar al estado que se logra en meditación
Zen: el terapeuta desarrolla una atención relajada
a la vez que se mantiene más despierto para poder
percibir las reacciones y señales del cuerpo.
- La
respiración y concentración durante la práctica
se realizan sobre el Hara (abdomen inferior).
-
Este
es para los orientales la raíz espiritual del
hombre ya que la Energía Universal, creadora
de todo lo que existe, se manifiesta allí, siendo
nuestra vía de conexión con lo Superior.
Al actuar desde el Hara se hace desde la paz, el equilibrio
y desde lo más puro del ser.
- Además
el Ki vital del hombre se concentra en esta región
y al respirar sobre ella se distribuye por el sistema
de meridianos para expandirse y emerge a la superficie
del cuerpo, que es con lo que el terapeuta realiza las
presiones (dedos, manos, codos, etc.).
Por
lo tanto el Zen Shiatsu es mucho más que un simple
masaje: es una forma natural de estimular la capacidad de
autorregulación con la que todo ser vivo fue Creado.
Su objetivo es lograr un bienestar físico, mental,
emocional y espiritual y prevenir las enfermedades como
así también colaborar en su curación.