Publicado Boletín nº 1

Armonización y Equilibrio de los Hemisferios con el uso de la Voz y Cuencos Tibetanos

El masaje sonoro, se usaba antiguamente en el Tibet para complementar y aumentar el efecto curativo de los masajes manuales.
Originalmente los Cuencos Tibetanos eran vasijas de diferentes tamaños que estaban compuestas por once metales.
Se usaban para la Sanación de algunas dolencias del cuerpo, Cada área del cuerpo es un reino, y a cada Reino le corresponden sonidos y vibraciones especificas.
Los Cuencos emiten suaves melodías armónicas que crean profundos estados de relajación, ayudando a liberar la energía acumulada (angustias, estrés y otros malestares físicos y espirituales).
La terapia con sonido es una terapia vibracional.

La vibración del sonido produce un efecto sobre cada cosa y cada persona, produce cambios a nivel físico y emocional.
Cada Cuenco posee un sonido fundamental, y de éste sonido se desprenden otros tonos, más altos y más bajos, los que guardan una relación, o proporción armónica con el tono fundamental.
Las vibraciones armónicas alteran la materia reordenando su estructura molecular, realineando, y equilibrándose, la energía, en todos los niveles.

La música es el lenguaje universal……….
Dentro de nuestro cuerpo hay música……..

Nuestros órganos, células, los chakras y sus elementos (aire, tierra fuego. agua.) emiten sonidos.
Cuando todo en nuestro cuerpo esta “afinado”se produce música.
Cuando se producen bloqueos el cuerpo deja de resonar con el universo y con su entorno, porque pierde su sonido original armónico y aparece entonces la desarmonía del cuerpo.
Al aplicar sobre el cuerpo, ya sean los sonidos armónicos de los cuencos, o de la voz, por resonancia, el cuerpo reconoce los sonidos, identificando así, el sonido armónico que le corresponde para restablecer su equilibrio y armonía natural.
El sonido es un código universal, tiene un “idioma” que el cuerpo y la mente reconoce y entiende cuando lo escucha.
El sonido es información para el cuerpo y para la mente.
Por eso, cuando el cuerpo escucha los sonidos armónicos, activa en él, por resonancia, su código armónico interno. Produciendo así los cambios necesarios para el cuerpo.
Los sonidos de los cuencos y de la voz, permiten que nos reconectemos de manera amorosa con nosotros mismos.
Al estar armonizados, todo lo que nos rodea se modifica, comenzamos a resonar con nuestro entorno, modificando sutilmente todo lo que nos rodea.
la música de nuestra alma se expresa clara limpia.
Cuando nos reconectamos con nuestra música original el cuerpo se realinea con el universo.

Bioarmonizadores

Capital Federal

Sandra Susterman * Zona Parque Centenario

 

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