
Desde
siempre los padres ocupan un lugar muy importante en la
espiritualidad de sus hijos. Guiarlos y acompañarlos
para transmitir una actitud positiva con valores morales
para ser desarrollados en su vida cotidiana. Esto no debe
imponerse ya que resultaría todo lo contrario, sino
más bien vivenciarlo mostrando todas las variantes
posibles para que luego pueda tener el niño una elección
cuando crezca.
La
espiritualidad no tiene que ver con lo religioso, ni con
iglesias o templos, sino que es más abarcativo. Es
un modo de vivir, es la conciencia mas allá de los
límites, no es solo nacer y morir.
El
rol de los padres es guiar, acompañar a sus hijos
en el sufrimiento y también en las alegrías,
a través de la comprensión y la reflexión
sobre la conciencia de la existencia más allá
de lo físico.
Lo
importante es ser personas individuales sin disimular los
conflictos o flaquezas que se pueda tener como padres ya
que irremediablemente en algún momento sucumbirá
el ser padre modelo. La verdadera espiritualidad es la transformación
interna de las personas y esto es sumamente bueno que los
hijos puedan ver. Es mas beneficioso que los niños
vean también el “hacer “ de sus padres
y no escuchen palabras que no conducen a nada.
Narrar
cuentos o historias antes de dormir también es muy
positivo y se desarrolla la espiritualidad en los niños.
Escuchar historias aumenta la imaginación, el asombro
es constante, el amor fluye y entonces lo espiritual también
fluye. Los niños son muy receptivos y siempre entienden,
los adultos debemos aprender de ellos, sentirnos como niños,
permitirnos hacerlo, y los niños también se
pondrán alegres y felices.
Los
niños deben disfrutar en lo posible de su infancia,
estar contentos, no perder la inocencia ni la espontaneidad.
Los adultos tampoco, no hay necesidad de estar todo el tiempo
serios, si bien hay escollos u obstáculos en la vida
cotidiana, con una actitud positiva todo es diferente y
se puede sobrellevar de manera que todo sea mas liviano.
Los
padres deben en lo posible tener pensamientos positivos,
evitar los negativos ya que estos destruyen la mente del
niño. Estos no solo imitan y siguen los movimientos
del adulto sino que pronuncian e imitan las palabras, frases,
mandatos o dichos. Por eso si son negativos el niño
los toma con total naturalidad y los hace propios desde
el inicio hasta formar parte de su ser.
Evitar
la rabia, los celos, la envidia, el quejarse constantemente,
el trabajo de ser padres no es fácil, pero si es
importante, ya que se esta creando un nuevo ser. Toda creación
debe partir del amor no solo entre las personas sino también
del amor incondicional. Disfrutar del estar en familia,
jugar y divertirse, compartir pequeños momentos,
estar en la naturaleza, todos juntos, padres, niños
y abuelos. Esto es lo más importante. Reír,
bailar, cantar, escuchar música, cuentos, dibujar,
no importa si son segundos o minutos, pero si que sea profundo
y sincero.
Actividades
como escuchar el silencio, el sonido de los pájaros,
el viento, el agua de algún rió, o simplemente
el movimiento de las hojas de los árboles, es un
placer para los sentidos tanto de los niños como
los de los padres. Compartir estas experiencias es parte
del crecimiento de todos.
Meditación
para realizar en familia
-
Buscar algún espacio en la casa donde todos puedan
estar cómodos
- Poner
música suave que no moleste
- Si
se quiere algún sahumerio o bien alguna esencia
( puede ser rosa, azar, vainilla)
- Hojas
blancas grandes o bien pueden ser de colores pasteles,
suaves
- Lápices
o crayones de colores varios, en cantidad
- Recipientes
de plástico para los lápices ( varios recipientes
con lápices es mejor que uno solo)
Consigna:
escuchamos la música mientras dibujamos libremente
Esta
actividad es una forma de realizar en familia, es sencilla,
no se requiere de ningún esfuerzo ni gasto extra,
es una meditación en familia “haciendo”.