20
Poderosas Maneras para Aumentar tu Energía – Leo Alcalá
por
Sebastián Guidobono

1.
Conéctate con tu propósito.
Me
acabo de levantar de la cama. Anoche decidí que me iba a
despertar temprano para aprovechar la primera hora de la mañana
de este sábado, antes del despertar de mi hija, para escribir.
Casi que las sábanas ganan y no lo logro. Pero afortunadamente,
recordé en el último momento, antes de volver a cerrar
los ojos y acurrucarme de lado, hacerme una pregunta: ¿Para
qué voy a levantarme a escribir? En mi mente comenzaron a
surgir respuestas conectadas a mi propósito, a mi deseo de
lograr un objetivo, a los motivos que me impulsaban a ponerme de
pie para avanzar en la culminación de mi libro ‘El
PODER para LOGRAR lo que quieras’. Inmediatamente mi energía
se elevó. Fue esa pregunta, la del propósito de la
acción a ejecutar, lo que me permitió encender mi
energía. Si tu propósito, el para qué haces
lo que haces, está conectado con tu pasión, tienes
una poderosa fórmula de energía dentro de ti. Cuando
haces aquello que te apasiona y entusiasma, tu energía fluye
naturalmente y se retroalimenta con tus acciones. Mientras más
te acerques a tu pasión, más energía experimentarás.
¿Qué te apasiona? ¿Qué te mueve? ¿Para
qué elevar tu energía?
2.
Enfócate en el resultado que deseas lograr.
No
saber hacia adonde vamos nos desgasta. La acción sin propósito
y dirección es pérdida de energía. Todo comienza
con tener clara la visión del resultado que deseas lograr.
Las personas de éxito tienen un hábito en común:
orientan su actuar en función de resultados. Siempre tienen
una respuesta clara en relación a qué quieren lograr.
Esta visión les proporciona el enfoque necesario para concentrar
su tiempo y acciones en el logro de sus metas. Cuando te orientas
hacia tus metas y sientes que tu día a día te acerca
a ellas, tu energía crece. Te sientes en control de tu vida
y tu auto-estima se fortalece.
¿Qué quieres lograr? ¿Cuáles son tus
metas? ¿Cuál es tu visión?
3.
Encuentra tus “yo puedo”.
Siempre
puedes. Es posible que no puedas hacer o lograr lo que quieres en
el momento que lo estás deseando. Pero siempre puedes hacer
algo.
Hace dos días estaba dictando un taller sobre “Balance
de Vida y Trabajo” para ejecutivos y personal de Microsoft
en Lima, Perú. Uno de ellos se me acercó para hacerme
una pregunta:
-”Mucho de lo que has dicho suena muy bien y sería
ideal. Pero, qué pasa cuando uno no puede hacer cambios en
su vida. Cuándo uno ya está casado, con hijos y una
hipoteca, incapaz de tomar riesgos por el compromiso hacia los tuyos,
¿qué haces?”
Le respondí: “Yo te entiendo. También me encuentro
en este momento en una etapa en mi vida en la cual no tengo la capacidad
de riesgo que tenía antes. Sin embargo, recuerda: lo más
importante no es en dónde te encuentras, sino cuál
es tu dirección.
Si bien puede que no tengamos la capacidad de cambiar rápidamente
en dónde nos encontramos, siempre podemos modificar nuestra
dirección. Es sencillo: nuestra dirección es determinada,
en primera instancia, por nuestros pensamientos. Lo que pensamos
precede a nuestras acciones y éstas a nuestros resultados.
Cambia tus pensamientos y poco a poco comenzarás a obtener
nuevos resultados. Y esto, mi querido amigo, es algo que siempre
podemos hacer: elegir nuevos pensamientos. Con este solo y simple
hecho, tienes el poder para iniciar el cambio que quieres ver en
tu vida.”
Si no puedes hacer grandes cambios en este momento, ¿qué
pequeñas transformaciones sí están en tu poder?
Modificaciones que te permitan ir variando el rumbo para apuntar
hacia el destino deseado.
Dirigir tu vida hacia la visión que en el fondo deseas puede
requerir gran energía. Pero al igual que mover todo un buque
de cientos de toneladas, todo comienza por un pequeño cambio.
No te concentres en tus “yo no puedo”. Todos los tenemos.
Sin embargo, es en nuestros “yo puedo”, por pequeños
que sean, en donde está nuestro poder de redirigir nuestra
vida.”
Recuerda: tu enfoque determina tu nivel de energía.
¿En qué te enfocas usualmente? ¿En lo que no
puedes o en lo que sí puedes? Conéctate con tus “yo
puedo” y estarás alimentando tu energía.
4.
Encuentra la fe en ti mismo.
Ayer
culminó un taller de dos días organizado por uno de
mis clientes de la industria petrolera, en el cual yo participé
como consultor para su diseño y como co-facilitador del proceso.
Para este taller, uno de los recursos que se empleó de manera
didáctica fue la película Carrozas de Fuego. Se escogieron
diversos fragmentos en los cuales se reflejaban varios de los conceptos
a trabajar en el evento. En una de las escenas seleccionadas, Eric
Liddell habla ante una multitud congregada bajo la lluvia. Liddlell,
quien era un pastor religioso, habla sobre la similitud entre la
fe y una carrera.
“¿De dónde nos viene la fuerza para llegar hasta
el final de la carrera cuando ya creemos que no podemos? Viene de
adentro.”
La fe es quizá, junto a la pasión, una de las fuerzas
más poderosas a las que el ser humano puede conectarse. Es
un recurso interior que te permite ir más allá. Es
al conectarte con la fe cuando puedes construir lo que hoy es desconocido.
La fe es la gasolina suprema. Conéctate con ella, decide
creer en algo más allá de lo visible y sentirás
una energía que te acompañará hasta el logro
de tu visión.
5.
Muévete de manera diferente.
¿Qué
es primero: el huevo o la gallina? Lo mismo podemos preguntarnos
sobre la energía y el movimiento. Obviamente necesitamos
de energía para producir movimiento. A la vez, el movimiento
por sí mismo es un generador de energía. ¿No
te quedas a veces esperando a que surja tu sensación de vitalidad
para ponerte en acción? En la práctica, muy factiblemente,
lo que necesitas es ponerte en movimiento, en acción física,
para movilizar tu energía y hacerla subir. Tu nivel de energía
está directamente relacionado a la manera como te mueves.
¿Te falta energía? Significa que te falta movimiento.
No esperes a tenerla para ponerte en acción. Just do it!
Como dice el famoso slogan de Nike.
¿Quieres transformar tu energía? Haz en este instante
ese movimiento y grita “¡¡¡Sí!!!”.
Explora tu cuerpo. Juega con tu capacidad de moverte para aumentar
tu energía. No esperes a tenerla. A veces está simplemente
“estancada” y esperando porque actives tu fisiología
para poder fluir y expandirse.
6.
Cambia tu expresión facial.
A
finales de la década de 1980 se realizó un experimento
muy interesante con pacientes maníaco depresivos. Fue muy
sencillo: en las paredes de las salas comunes de la clínica
en donde se encontraban recluidos los pacientes, colocaron numerosos
espejos. A estas personas les fue dada una simple instrucción:
“cada vez que te encuentres frente a tu reflejo, sonríe.
No importa si te sientes como para hacerlo. Lo único que
tienes que hacer es flexionar los músculos de tu rostro tal
y como cuando uno se sonríe”.
Los resultados fueron sorprendentes. Al cabo de unas semanas, varios
de los pacientes ya habían expresado cambios visibles en
su estado de ánimo. La depresión parecía disolverse
a medida que estas personas incorporaban el hábito de sonreír
varias veces al día.
¿Qué sucedía? ¿Cómo era esto
posible? Los músculos de tu rostro funcionan como torniquetes,
facilitando o disminuyendo el paso de la sangre hacia la zona frontal
de tu cerebro. Si tus tensiones, frustraciones o amarguras se ven
reflejadas en la rigidez de tu rostro, el flujo sanguíneo
y el nivel de oxígeno que le llega a tu cerebro se ve reducido.
Al sonreír, los 32 músculos de tu cara bombean un
mayor nivel de oxígeno a los lóbulos centrales. Esto
estimula la secreción de endorfinas, hormonas neuronales
que inducen estados de placer los cuales comienzan a contrarrestar
patrones de depresión, tristeza, apatía, rabia.
Imagínate: ¡¡Prozac gratis!! Y con un maravilloso
efecto secundario: otros te devolverán sus sonrisas al verte.
Así que la prescripción es simple: ríete más
a menudo. Incluso, puedes probar hacer morisquetas para intensificar
tus dosis de endorfinas.
7.
Respira diferente.
Una
de las primeras respuestas fisiológicas que cambia cuando
tu emocionalidad se transforma es la respiración. Por ejemplo,
cuando comienzas a estresarte tu respirar se tensa y se hace cada
vez menos profundo. Cuando te excitas… bueno, ya sabes. Cuando
necesites inyectarte energía instantánea, emplea el
principio de cambiar el cuerpo para influir sobre tu emocionalidad
al respirar diferente de manera deliberada.
¿Cómo respiras cuando estás lleno de energía
y vitalidad? ¿Cómo respiras cuando estás en
tus mejores momentos? Si inhalas y exhalas como cuando te encuentras
en esos estados, comenzarás a sentir esa energía.
Recuerda que tu energía proviene de tus células; particularmente
de esas minúsculas fábricas de energía celular
llamadas mitocondrias. En ellas y junto a la inyección de
oxígeno suministrada por tu respiración, la glucosa
es transformada en energía. Más oxígeno en
tu organismo a través de una profunda respiración
se traduce en una mayor generación de energía. Tu
cerebro también se alimenta de oxígeno y al llenarlo
de él, tu capacidad de estar alerta y despierto, aumenta.
Oxigena tu cuerpo -respirando profundamente, ejercitándote
o haciendo el amor- y llénate de vitalidad. No en vano para
muchas filosofías y sistemas de vida oriental, la respiración
es tu conexión con la energía del universo.
8.
Medita.
Hablando
de prácticas orientales, la meditación es una excelente
manera de cuidar y potenciar tu energía. Cuando aprendí
a meditar, comencé a verificar algo que ya mi instructor
de meditación me había advertido: necesitaba menos
horas de sueño. La meditación nos recarga y en muchos
casos, nos ayuda a liberarnos de aquello que está bloqueando
nuestra energía. Existen muchos tipos de meditación.
Una manera de hacerlo es concentrándote en tu respiración
como “ancla” para tu mente. Simplemente cierras tus
ojos y colocas tu atención en el proceso y las sensaciones
de tu respirar. Sin buscar cambiar nada, sino más bien siendo
testigo de tu proceso, por unos minutos te concentras suavemente
en tu respirar. Pruébalo. Cierra tus ojos y simplemente respira
por unos 3 a 5 minutos. Vamos, regálate estos minutos. Obséquiate
este mini-descanso… y comienza a agarrarle el gustito a la
meditación.
9.
Hazte preguntas que te potencien.
¿Qué
hay de malo en tu vida? ¡¡Para!! No lo hagas, no lo
pienses. ¡Rápido! Pon una sonrisa, saca la lengua.
¿Qué cosas te inspiran? ¿Qué hace vibrar
tu alma y enciende tu pasión? ¿Qué aspectos
sí se encuentra bajo tu control? ¿Qué sí
puedes hacer hoy -por pequeña que sea tu acción- para
mejorar tu vida? ¿Cómo vas a aumentar tu capacidad
para avanzar hacia tus metas? ¿A quién amas? ¿Quién
te ama?
Te apuesto a que experimentaste un cambio de energía entre
el momento cuando leíste la primera pregunta (de apenas fracciones
de segundo, espero) y las siguientes. Recuerda,
es muy simple: tu preguntas frecuentes determinan tu enfoque; aquello
con lo que te conectas, impacta tu energía. Diseña
tus propias preguntas potenciadoras. Emplea conscientemente el poder
que ellas tienen para dirigir tu mente hacia los pensamientos que
te nutren y elevan tu vibración.
10.
Conéctate con emociones inspiradoras.
Algunas
películas nos conmueven. Es cuando se ven expresados magistralmente
por la magia de la actuación, la escenografía y la
musicalización, momentos que disparan emociones intensas.
Yo lloro al ver algunas de esas escenas. Aunque no tanto como Carol,
mi esposa: cuando yo tengo los ojos aguados, ya ella está
llorando a moco tendido. Hay películas, libros, biografías
e historias que nos muestran el poder de la fe, la determinación,
el amor, la esperanza; nos inspiran a través de la muestra
de otros seres humanos que han soñado, vencido y surgido.
Recuerda esas escenas que te emocionaron y utilízalas como
inspiración para lo que tienes que hacer, superar y lograr.
Pasión, amor, convicción, triunfo, coraje, fe, determinación,
compasión, alegría, entusiasmo… cuando nos dejamos
tocar por estas emociones no nos queda otra que sentirnos inspirados
por la grandeza humana. Esa misma que reside en ti.
11.
Ingiere alimentos que te den energía en vez de restarte.
Tengo
que confesarte algo. Hace un par de horas almorcé un gran
plato de pasta y todavía me siento pesado. De hecho, mi cuerpo
me pidió dormir una siesta después de semejante comilona.
Realmente, fue un contra-ejemplo de lo que quiero compartir contigo.
La digestión es la segunda de las funciones biológicas
que más energía consume. ¿La primera?¡Sexo!
Cuando ingieres alimentos y se dispara el proceso digestivo, tu
cuerpo requiere dedicar gran parte de su energía al procesamiento
y transformación de lo ingerido. Si la comida no es particularmente
“amigable” a tu cuerpo, la energía requerida
es enorme. Tanto así que te da sueño, te sientes pesado
y te provoca no hacer nada por un buen rato. Sin entrar en detalles
sobre nutrición y alimentación (ya que es un tema
complejo), sí quiero comunicarte lo siguiente: si deseas
optimizar tu energía y mantener consistentemente los niveles
necesarios de vitalidad para lograr tus objetivos, es importante
elegir conscientemente lo que comes.
Es impresionante cómo a veces cuidamos más lo que
damos “de comer” a nuestro carro que a nuestro propio
cuerpo. La gasolina del octanaje equivocado le restaría potencia
al motor y el aceite de mala calidad puede disminuiría la
vida del mismo. Tu cuerpo está compuesto de millones de diminutos
motores energéticos de los cuales depende tu vida y tu capacidad
de estar en acción: tus células. Ellas también
requiere de la “gasolina” del octanaje adecuado y del
“aceite” que les permita funcionar en óptimas
condiciones. Sin embargo, hay quienes poco les importa lo que ingieren.
Lo que comes no es inocente; tiene un impacto sobre tu bioquímica
y en última instancia sobre tu vitalidad.
¿Qué es más valioso, tu carro o tu cuerpo?
¿Cómo es la calidad de la “gasolina” que
le suministras a tu cuerpo?
12.
Haz ejercicio físico.
El
ejercicio ayuda a fortalecer tus órganos y a mantener tus
sistemas internos funcionando en óptimo estado. Si haces
ejercicios adecuadamente, después de hacerlos te sentirás
con más energía. A veces me he sentido cansado y a
punto de postergar mi sesión de pesas. Pero una vez que las
hago, siento cómo vuelve la energía a mi cuerpo. Prueba
qué ejercicios te sirven para despertar tu vitalidad y empléalos
como un recurso para mantener tu salud y energía en alto.
13.
Asegúrate un descanso de calidad.
Para
tener más energía, a veces lo que necesitas es parar
un rato. Es lógico: al descansar te recuperas de la energía
perdida. Cuida que tu sueño sea reparador. Si no lo es, busca
hacer cambios en tu ambiente que te ayuden a lograrlo. Puedes hacer
más oscuro tu cuarto, comprar unas mejores almohadas o abrir
las ventanas para mejorar la ventilación. Para un sueño
reparador, es importante ayudar a que la mente “se duerma”
al son de tu cuerpo. Procura no ver programas de alto impacto visual
ni psicológico justo antes de dormirte. Así como quizá
en la mañana necesitas de unos minutos para “calentar
tus motores”, asegúrate también un proceso para
ir bajando las revoluciones mentales antes de dormir. Desconéctate
del día. Ya lo que podías hacer hoy lo hiciste. De
haber quedado algo pendiente, no lo puedes resolver sino hasta mañana.
Por lo tanto, suéltalo. Déjalo tranquilo y más
bien, conéctate con aquello que puede inducirte emociones
placenteras antes de caer en tu mundo onírico. Para esto,
puedes hacerte estas preguntas cuando ya te encuentres acostado
y con las luces apagadas: ¿Qué he disfrutado hoy?
¿Cómo este día ha contribuido al logro de mis
metas? ¿Qué he aprendido hoy? ¿Qué he
dado hoy? ¿De qué puedo estar agradecido? Y dulces
sueños…
14.
Estimula tus sentidos.
Luz
y colores… música… agua… olor a canela…
brisa tocando tu piel. Estimular tus sentidos incrementa tu energía.
Puede ser tan simple como prender una luz; o mejor aun, salir para
permitir que el reflejo de la luz solar estimule tus ojos. Prueba
escuchar una música que te inspire o tómate un vaso
frío y refrescante de agua o jugo de frutas. Inspira un aroma
estimulante o permítele a tu piel ser estimulada con sensaciones
que te ayuden a elevar el nivel de alerta. En definitiva, cosas
tan sencillas para despertar tus sentidos como echarte agua fría
en la cara, pueden hacer una diferencia positiva en un momento en
el cual sientes que tu energía va en picada.
15.
¡Hidrátate!
6
a 10 vasos al día es lo recomendado por los médicos.
Deepak Chopra sugiere que cargues contigo en todo momento una botella
de agua con el objetivo de tomar sorbos cada 20 a 30 minutos durante
todo el día. Tu cuerpo está compuesto en un 70% de
agua. No es sorpresa encontrar que depende de este preciado líquido
para funcionar en excelentes condiciones. Cuando tu cerebro dispara
la sensación de sed, ya es tarde: tu cuerpo está en
proceso de deshidratación. Y cuando esto sucede, tu energía
cae. No dependas de la señal de sed para ingerir agua. Más
bien desarrolla el hábito de ingerir este líquido
continuamente durante el día. Claro que irás más
frecuentemente al baño, pero estarás limpiando tu
organismo y manteniendo su nivel de energía.
16.
Conéctate con la naturaleza.
La
ciudad donde vivo, Caracas, está cercada en su lindero norte
por unas hermosas montañas a las cuales se les conoce con
el nombre de “El Ávila”. Prácticamente
desde cualquier punto de la ciudad puedes observar la majestuosidad
de estos cerros. Al contemplar la verde silueta de sus picos en
contraste con el azul intenso del cielo, inmediatamente mis pulmones
se ensanchan para respirar profundamente y mi energía surge.
Imagino que algo similar debe sucederte a ti cuando entras en contacto
con la naturaleza, como por ejemplo al darte el regalo de observar
y sentir un hermoso paisaje. La naturaleza proyecta una magia que
penetra en ti, estimulando tus sentidos y llevándote a pensamientos
con altas dosis de inspiración. Las olas rompiendo en la
costa; las bandadas de pájaros surcando el cielo al atardecer;
el rozar de la fresca brisa en tu rostro; el aroma de las flores;
el cantar de los grillos; los hermosos colores naranja de las nubes
cuando el sol baja.
¿Cuándo fue la última vez que realmente te
conectaste con la naturaleza? ¿Qué estás esperando
para repetirlo?
17.
Toma tiempo para estar solo.
En
ocasiones necesitas recuperar tu centro. ¿No es cierto? Me
refiero a regalarte un momento para estar solo y asentar tu mente
y emociones. Para reflexionar, dejarte sentir y reconectarte con
lo que es más importante. O simplemente, para encontrar respuesta
a preguntas acuciantes en la sabiduría del silencio. Me refiero
a realmente estar contigo, no con el televisor y ni siquiera con
un libro. Sólo con tus pensamientos y tu sentir. Del silencio
surge lo que quieres decir. De la calma brota lo que has de hacer.
Al estar quieto haces posible el reencuentro con tu ser. Para. Calla.
Céntrate. Déjate estar, déjate ser. Es en el
silencio cuando mejor puedes escuchar tu intuición; es en
ese espacio que puedes reencontrar tu centro, tu norte, tu esencia,
tu profundidad, tu poder.
Por tres minutos, deja de leer y permítete estar en silencio.
Simplemente… Respira. Siente. Y desde el silencio… vuelve
a surgir para actuar tu verdad.
18.
Conéctate con la energía de otras personas.
Como
dice mi amigo y excelente conferencista Eduardo Martí, hay
personas que son desagüe, mientras otras son fuente. Desagüe
son quienes al entrar en contacto contigo, te dejan con menos energía
de la que tenías antes. Son personas demandantes, muchas
veces negativas, cínicas. ¿Conoces a alguien así?
Fuente son quienes te surten de nuevas energías. Son individuos
por lo general positivos y entusiastas quienes además muestran
un genuino interés por ti. Cuando sales de estar en su compañía,
te sientes como con las pilas recargadas. Las personas con quienes
te rodeas impactan tu energía. Cuida de quién te acompañas
y particularmente, cuando sientas la necesidad de elevar tu vitalidad,
busca a las que son fuente. Claro está, ellas estarán
ahí para ti en la medida en que tú también
seas más fuente que desagüe.
19.
Logra una meta o cierra un ciclo importante.
Ayer
por la noche estaba revisando mi lista de metas para la semana que
está terminando. Comencé a marcar aquellos resultados
que había conseguido generar durante la semana. Cada vez
que reconocía el logro de una de mis metas, sentía
que mi energía aumentaba. Es extraño, pero el sólo
hecho de hacer la marca de “completado” pareciera disparar
un chorro de endorfinas en nuestro cerebro. Tanto así, que
a veces le agrego cosas a mi lista de resultados y acciones para
mi día o semana que no tenía inicialmente, pero que
ya he hecho. Con sólo marcarlo como completado, experimento
una inyección psicológica de energía. Cuidado:
¡Completar tus metas puede llegar a ser adictivo!
20.
Libérate de algo.
Tu
energía puede estar siendo consumida por personas, situaciones
o incluso metas que no están alineadas con tu visión
de vida. Metas del tipo “yo debería”. Asuntos
o conversaciones pendientes. Eso que aun no has resuelto pero lo
cual continúa saltando a tu memoria. Situaciones que no son
como quieres pero has estado tolerando, a costa de tu propio bienestar.
Ideas sobre proyectos o actividades que quieres realizar, pero sobre
las cuales no has hecho nada todavía. Puede ser una memoria,
un ciclo que permanece abierto, la idea para la cena de la próxima
semana, lo que no te agrada de otro o el producto que estás
por lanzar al mercado. Todo esto consume energía. Imagina
que tu mente tiene 100 unidades de atención. Estas unidades
representan tu capacidad de asignar una porción de tu energía
mental para procesar o tan sólo recordar algo. En la medida
en que esas unidades se dispersan al tener presente muchas cosas
en tu cabeza, tu energía mental disminuye. Imagina el siguiente
inventario mental:
20
unidades de atención asignadas a las cosas pendientes.
12
unidades atrapadas en los pensamientos sobre la conversación
que aun no te has decidido tener.
14
unidades enfocadas en lo que estás tolerando de tu compañero
y ante lo cual no has
llegado
a un acuerdo.
18
unidades encargándose de alimentar tu miedo ante el reto
que estás por asumir, pensando en lo peor.
19
unidades ubicadas en procesos de pensamiento agotadores sobre cosas
fuera de tu control.
3
unidades fijadas en el recuerdo del bombillo del pasillo que tienes
por cambiar (por cierto, esto me recuerda que tengo que…)
¿Cuánto
te queda? ¡Apenas 14 unidades de atención para dedicarle
al disfrute de tu vida y el logro de tus metas! Suelta. Libérate.
Identifica
qué le está restando a tu energía y no te está
agregando valor. Escríbelo. Decide. Actúa. Bota. Resuelve.
Negocia. Olvida. Acepta. Al hacerlo recuperarás energía
y aumentarás tu capacidad de enfocarla en lo que te permita
lograr mayor satisfacción y productividad.
Fuente:
http://www.cuerpoyespiritu.com/2010/05/18/20-poderosas-maneras-para-aumentar-tu-energia-leo-alcala/