
Han
sido signo de distinción y embellecimiento, y más
allá de las distintas interpretaciones, es preciso
considerar que las perforaciones corporales pueden traer
problemas físicos y sociales. No obstante, si se
ha tomado la decisión de practicarla, conviene conocer
los riesgos, así como las precauciones que deben
seguirse antes y después del proceso.
Las razones para realizarse perforaciones corporales o body
piercing son variadas, y van desde estar a la moda, diferenciarse
de los demás, identificarse con algún grupo
social o étnico, potenciar las sensaciones eróticas
o simplemente decorar el cuerpo. El procedimiento es relativamente
sencillo y se torna seguro cuando se acude a profesionales
altamente calificados, ya que lo realizan en establecimientos
limpios siguiendo todas las medidas de higiene, además
de poner en práctica técnicas adecuadas.
Cabe destacar que no todos los individuos son candidatos
para las perforaciones, un ejemplo, quienes padecen hemofilia,
ya que presentan escasa coagulación de la sangre
y, en consecuencia, las pequeñas heridas que deja
el proceso podrían poner en peligro su vida; asimismo,
cuando se padecen alergias es preferible consultar antes
al alergólogo para que indique si la colocación
de joyería afectará o no el estado de salud.
Riesgos
En la actualidad, las perforaciones corporales han adquirido
gran popularidad, situación que ha ocasionado que
se practiquen a diestra y siniestra, y sin seguir las más
mínimas normas de higiene. Lo anterior deriva en
el desarrollo de diversos padecimientos, de los cuales hay
algunos que pueden poner en riesgo la vida, entre ellos
se encuentran:
Erisipela.
Infección en la piel que se manifiesta con
lesiones en forma de placas rojas, fiebre alta y escalofríos.
Hepatitis.
Inflamación del hígado causada por el ataque
de virus (A, B, C, D o E) que puede ocasionar que éste
deje de funcionar.
Impétigo.
Infección en la piel por infestación de bacterias
que da lugar a la formación de ulceraciones y/o ampollas
llenas de agua o pus.
Sida.
Última fase de la infección por el virus de
la inmunodeficiencia humana, que se caracteriza por destruir
las defensas del organismo.
Tétanos.
La bacteria causante de esta enfermedad generalmente
se encuentra en el suelo, pero puede introducirse a heridas
de cualquier parte del cuerpo, dando lugar a rigidez muscular,
convulsiones e incapacidad para respirar.
"Por
dichos motivos, es fundamental que las perforaciones corporales
se realicen en establecimientos cerrados que sigan normas
de higiene iguales a las de los consultorios dentales, por
lo que no es nada recomendable perforarse en puestos situados
al aire libre, ya que éstos permiten la contaminación
del material de trabajo y exponen a la gente a infecciones.
Asimismo, hay que explicar cómo se debe cuidar la
perforación y proporcionar una guía impresa
con todas las instrucciones a seguir", enfatiza Danny
Yerna, especialista en body piercing.
Es importante destacar que un cirujano plástico también
puede realizar este tipo de perforaciones, por lo cual muchas
personas acuden a este tipo de especialista, ya que lo consideran
más confiable.
Ya que hablamos de seguridad, resulta sumamente importante
tomar en cuenta que no es nada recomendable que las perforaciones
se realicen con pistola, ya que "debido a su forma
no es posible esterilizarla en su totalidad, por lo que
este artefacto puede alojar al virus de la hepatitis C,
el cual puede sobrevivir durante varias semanas", agrega
Danny Yerna.
En
cuanto a la joyería, la más recomendable
es la elaborada en acero quirúrgico, titanio,
niobio y oro no menor a 14 kilates, ya que es difícil
que el organismo rechace estos materiales; solamente cuando
la perforación ha cicatrizado completamente puede
hacerse uso de aretes de otros metales.
Procedimiento
Antes
de someterse al proceso de perforación se debe tener
la seguridad de no padecer ninguna enfermedad o infección,
pues el hecho de sufrirla, aunque sea simple resfriado,
implica el debilitamiento de las defensas y ello podría
interferir de manera negativa en la cicatrización
del piercing.
Una vez que se ha asegurado estar en perfecto estado de
salud y se acude al estudio de body piercing, "primero
se le pregunta a la persona qué parte del cuerpo
se quiere perforar, se le dan a conocer los pros y contras
de ciertos aretes, se escoge la joyería más
adecuada y se le informa que debe llenar una carta responsiva,
en la cual debe indicar su edad, afirmar si se encuentra
en sus cinco sentidos y que está conciente de que
el procedimiento en cuestión puede causar problemas
en el entorno familiar, escolar o laboral. Posteriormente
se pasa al consultorio, en donde se muestran todos los instrumentos
que se van a utilizar, el especialista esteriliza sus manos
con solución especial y se coloca guantes de látex
nuevos", describe el internacionalmente reconocido
perforador del cuerpo.
"Asimismo -agrega-, en pequeño vaso de plástico
se vierte una sustancia (gludex o gafidex) para desinfectar
la joyería, en otro se sirve agua purificada, al
cual se traslada el arete para retirar los restos de los
líquidos antes citados y así evitar que quemen
la zona que se va a perforar. Después se cambian
los guantes, se limpia la piel y se marca con plumón
especial o violeta de genciana el lugar donde va a quedar
el arete; luego se sujeta el área con pinzas y se
introduce la aguja; posteriormente el arete".
Cuando finaliza el proceso, se desechan guantes, vasos y
aguja a contendores especiales en presencia de la persona;
ahora bien, los instrumentos que no son desechables, como
pinzas y tubos, se someten a diversos métodos de
esterilización; primero se desinfectan con soluciones
microbicidas y, posteriormente, se introducen al autoclave
(aparato que esteriliza mediante vapor saturado) y se empacan
individualmente en bolsas.
Cabe destacar que el body piercing nunca se realiza con
anestesia, "pues por un lado, sólo los médicos
están capacitados para aplicar inyecciones de novocaína
(anestésico), además, una perforación
bien hecha duele menos que la administración de dicha
sustancia. Ahora bien, respecto a las que se aplican en
forma de spray o pomada no se recomiendan porque no causan
efecto sobre la piel", acota Danny Yerna.
Guía
de cuidados
De
acuerdo con el manual de cuidados expedido por Wakantanka,
el tiempo para que una perforación quede totalmente
cicatrizada depende de su tipo y varía de una persona
a otra. Hay quienes aseguran poder mover su pieza de joyería
y reinsertarla sin problemas, sin embargo, es conveniente
dejarla por lo menos durante los seis primeros meses, aunque
la perforación se vea sana.
Dicho instructivo también establece que debe evitarse
lo siguiente:
•
Contacto manual u oral en condiciones antihigiénicas.
•
Utilización de antiséptico inadecuado.
•
Limpiar inadecuadamente.
•
Utilizar joyería fabricada con materiales no adecuados.
Por
otro lado, la guía de cuidados también establece
que es necesario aprender a reconocer el proceso de cicatrización,
el cual suele confundirse con infecciones debido a que alrededor
de la perforación se forman células que tienen
como función proteger el cuerpo de agentes extraños,
en este caso, las piezas de joyería. Sin embargo,
al tratarse de ligera capa, ésta puede romperse con
facilidad, por lo que no se debe girar el arete sin antes
haber aplicado agua caliente, para así permitir que
el tejido se expanda y facilite el movimiento de la pieza.
Este proceso toma de 6 a 8 semanas.
Posteriormente, la capa epitelial requiere un lapso de aproximadamente
6 a 12 meses para fortalecerse, periodo en el cual la piel
que se localiza alrededor de la perforación se torna
más relajada y flexible, con lo que se consigue la
cicatrización. Durante este proceso, generalmente
las perforaciones producen una secreción blanca,
pegajosa y seca hasta crear recubrimiento alrededor de las
entradas y de la joyería; no debe confundirse con
pus, la cual es amarillenta o verdosa.
Para evitar que surja alguna molestia o inconveniente
con el piercing es importante tomar en cuenta las siguientes
recomendaciones:
•
Lavar las manos antes de limpiarla, posteriormente, retirar
con un hisopo humedecido en agua tibia cualquier formación
(costra) que se presente en la pieza de joyería o
alrededor de la perforación; luego aplicar jabón
antibacterial y enjuagar; debe efectuarse dos veces al día.
•
Mover el arete de un lado a otro por lo menos siete veces
después de asear la zona.
•
Nunca limpiar con alcohol o agua oxigenada, ya que pueden
causar irritación.
•
No tocar la perforación con las manos sucias ni permitir
que entre en contacto con saliva.
•
Usar condón o protección -si la perforación
es en genitales- durante las relaciones sexuales mientras
cicatriza.
•
Aplicar fomentos de agua con sal o té de manzanilla
si se presenta irritación.
•
Usar ropa limpia y cómoda que permita respirar a
la perforación y la mantenga seca.
•
Dormir lo suficiente, evitar el estrés y bebidas
alcohólicas.
•
Evitar nadar en cualquier fuente de agua natural o artificial
durante el periodo de cicatrización.
•
No jalar el arete, ya que esto puede ocasionar que el cuerpo
lo rechace o tarde en sanar.
Posibilidades
"En
teoría es posible perforar cualquier parte del cuerpo
que se pueda sostener con los dedos índice y pulgar,
por ejemplo, ceja, nariz, labio, oreja, lóbulo, pezones,
ombligo y algunas regiones en los genitales. Esta práctica
ha sido muy representativa de las culturas antiguas, en
donde tenía diversos significados, pero en la actualidad
cada quien le da la interpretación que desea",
refiere el especialista en body piercing.
Son muchas las zonas que pueden someterse a dicho proceso,
y a partir de ello recibir nombre específico. De
acuerdo al libro Perforaciones corporales: ritos, tradición,
moda y dolor escrito por Danny Yerna y la periodista Karem
Martínez, las más comunes son:
Cartílago
de la oreja. Siempre han estado presentes en la
historia del hombre, principalmente con fines estéticos.
Daith.
Se coloca en el cartílago de la oreja que
se sitúa justo arriba de la entrada al oído,
sin embargo, no todas las personas tienen esta parte de
tejido.
Rook.
Una o más perforaciones en la parte de arriba
y adentro de la concha de la oreja.
Ceja.
Ha ganado mucha popularidad en los últimos
años, pero durante la cicatrización sólo
se recomienda el uso de argollas para facilitar la limpieza.
Lengua.
Se recurre a ella para que funja como mecanismo
de estimulación sexual, pero es muy importante que
la realice un experto, porque una mala perforación
en esta área puede derivar en la pérdida del
sentido del gusto.
Labio.
En la actualidad gozan de gran popularidad, pero
fue común en muchas tribus alrededor del mundo.
Nariz.
Se pueden usar argollas o broqueles en esta zona,
pero es preferible utilizar argolla en su inicio, ya que
es más fácil y cómodo para realizar
la limpieza.
Septum.
Se realiza en medio de los orificios de la nariz,
abajo del tabique nasal.
Bridge
horizontal. Consiste en perforar la piel del puente
de la nariz, a la altura de las pupilas de los ojos.
Pezón.
Tienen gran tradición y actualmente se practica
por cuestiones eróticas.
Ombligo.
A través del tiempo se le ha considerado
sensual, normalmente se realiza en la parte de arriba de
la apertura y es una de las perforaciones más delicadas.
Mano.
Se realizan en el tejido ubicado entre los dedos;
conlleva muchas complicaciones para cicatrizar debido a
que las manos están en contacto continúo con
bacterias.
Príncipe
Alberto. La perforación se realiza en el
pene, pasa por la uretra (orificio por donde se excreta
la orina y se eyacula semen) en la base del glande (piel
que recubre la cabeza del pene), por lo que sólo
debe hacerla un profesional.
Dydoes.
Perforación lateral en el glande que permite
recuperar las sensaciones placenteras que pudieron haberse
perdido con la circuncisión (extirpación del
tejido que cubre la cabeza del pene); además durante
la penetración también resulta satisfactoria
para la mujer.
Ampallang.
Se perfora del centro del glande hacia arriba de
la uretra, y se dice que incrementa la sensibilidad tanto
para el perforado como para su pareja.
Clítoris.
Las perforaciones en la zona genital más
sensible de la mujer aún no son tan comunes debido
a que pocas tienen esa estructura lo suficientemente larga
(aproximadamente de 6 milímetros) para colocarle
un arete.
Clithood.
Se perfora el tejido ubicado sobre el clítoris
y genera sensaciones placenteras al caminar o durante el
acto sexual.
Triángulo.
Se coloca en el tejido atrás del eje del clítoris
y arriba de los labios menores (frente al hueso púbico)
y es útil para la estimulación sexual.
Por
último, considere que perforarse alguna parte
del cuerpo no es una decisión que deba tomarse a
la ligera, pues hay que pensar en las repercusiones
sociales que esta acción conlleva pero, lo más
importante, es que al acudir a establecimientos seguros
la responsabilidad sobre la adecuada cicatrización
sólo recae en uno mismo.
Fuente: Extracto
de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”