
Dr.
Masaru Emoto
“Hado
crea palabras. Las palabras son vibraciones de la Naturaleza.
De esa forma, palabras hermosas crean una naturaleza hermosa,
palabras horrendas crean naturaleza horrenda. Esa es la
raíz del universo”.
Dr. Masaru Emoto
- Autor de “Mensajes del Agua”.
La
conciencia afecta la materia. La fuerza del pensamiento
crea la realidad que decidimos experimentar. Estas dos premisas
han sido desde hace años grandes pilares de “Nueva
Conciencia”. Desde que fundé esta organización,
que hoy se ha transformado en una filosofía de vida
para miles, siempre procuré llevar este mensaje de
una u otra forma: la mente humana siempre atrae lo que piensa,
de hecho es una de las premisas que sustentan todo un libro
que publiqué –La fuerza del pensamiento—.
Sin embargo, con el paso de los años, al adentrarme
a la psicoespiritualidad, mejor sería afirmar que
“La conciencia humana crea todo lo que desea”.
Con los conocimientos que he podido adquirir en los últimos
dos años en cuanto a la mecánica cuántica
aplicada a la vida cotidiana y su relación con la
espiritualidad, me he podido dar cuenta de que constantemente
estamos imbuídos en una “Nube de Posibilidades”,
misma de donde hacemos nuestras constantes elecciones mediante
nuestra conciencia al enfocarnos en algo que deseamos ver
y así se nos manifiesta en la realidad que percibimos
mediante nuestros sentidos. Sé que esto puede resultar
difícil de creer o entender en un primer acercamiento.
Y también sé que es mucho más fácil
creer para muchas personas si se presentan evidencias. Sé
que muchas personas todavía necesitan de evidencias
para creer. Yo las necesité también en su
momento. Y hoy me emociona que esta columna especial esté
dedicada específicamente a mostrar la contundencia
de un máximo grado de verdad: la evidencia. Intento
evidenciar a toda luz cómo la conciencia afecta la
materia. Y para ello, me permitiré publicar aquí
en Nueva Conciencia algunos de los estudios del Dr. Masaru
Emoto.
Conocí
de los experimentos del Dr. Emoto en el año de 1995
aproximadamente. Afectó mi vida en forma importante
y es que me impresioné demasiado con sus demostraciones
a mis 26 años de edad. Como todo lo que me impresiona,
corrí a platicarlo con mis amigos y, como con frecuencia
me ha pasado, encontré un eco disminuido grandemente
en intensidad. Mis amigos más queridos nunca alcanzaron
a ver la magnitud de lo que yo sí veía. No
pasó de un “qué interesante Ariza…”,
y ya, mientras que yo no podía dormir pensando en
las evidencias del Dr. Emoto. Hoy han pasado los años
y he comprendido que esa reacción en familiares y
amigos es lo más normal. He aprendido que nada tiene
un gran impacto en sí mismo, sino que lo impactante
es “el momento” de la evolución de la
persona donde sincroniza su capacidad de asombro con los
hechos que le presenta la vida. Hoy creo que ningún
libro es maravilloso, sino que lo maravilloso es el momento
de la persona en que llegó ese libro a sus manos.
Hasta entonces pudo ver lo maravilloso, porque lo alcanzó
adentro primero. El ser humano solo ve afuera lo que lleva
dentro. Ninguna película es formidable, lo formidable
es el momento en que determinada persona la vio y así
sintió el mensaje. Ninguna conferencia es majestuosa
o divina, sino que divino es el momento en que una persona
asistió a ella y sintió una transformación
por las palabras escuchadas. Hoy sé que cada quien
tiene su momento para ascender y darse cuenta. Pues bien,
hoy luego de tantos años, me alegra que una vía
de comunicación se use para expandir más y
más los estudios del Dr. Emoto, lo que él
llama “Mensajes del Agua”. Este gran investigador
japonés analizó la estructura en un cristal
de agua y demostró cómo se transforma dependiendo
de la energía que se aplique a ella. De esa manera
acuño la palabra “Hado” (se pronuncia
“jadou”), que es la fusión de dos ideogramas
que literalmente significan “onda” y “movimiento”.
En conceptos más específicos del Dr. Emoto…
Hado:
Es el patrón vibracional intrínseco de toda
materia a nivel atómico. La unidad de energía
más pequeña, donde su base es la energía
de la conciencia humana.
Conforme las teorías de este gran científico
tuvieron más aceptación en Japón, la
palabra “hado” se hizo de mayor uso coloquial,
mediante expresiones como: “…este lugar tiene
un hado muy lento, hay que salir de aquí”,
o “esta persona realmente tiene un hado poderoso”,
“cambiemos el hado de este ambiente…”.
Por mi parte, hoy sé perfectamente que esto es posible,
independientemente de la palabra “hado”, el
hecho es que la influencia de la conciencia existe en la
materia. Hoy yo uso más la palabra “energía”
para designar lo mismo. Los físicos cuánticos
usan el “quantum” para lo mismo, en oriente
también se piensa en “chi” o “ki”
para ese fluir de energía, “prana” en
otras latitudes, “espíritu santo” en
el catolicismo, “mente universal” en ciertas
disciplinas, “intento” en el mundo chamánico,
en fin. Todas etiquetas que hacen alusión a lo mismo.
Existe una frecuencia vibratoria en todo y que se afecta
dependiendo de la conciencia que tengamos de ello. Si todo
es energía, todo está vibrando. Si queremos
mejorar nuestra vida afectando nuestra realidad, hemos de
vibrar a una frecuencia más alta, y para ello, hemos
de cambiar nuestro estado de conciencia haciendo uso de
la fuerza de nuestro pensamiento. Bueno, ¿Pero de
dónde salió este concepto de Hado? De las
observaciones que el Dr. Emoto hizo con sus revolucionarias
fotografías de pequeños cristales de agua
magnificados a gran aumento. Sí, mostró la
forma de diminutos cristales de agua congelada como este:

Sin
embargo, lo que puso al Dr. Emoto como una autoridad en
el campo no fue solo fotografiar cualquier molécula
de agua cristalizada, sino que mediante su trabajo (el fenómeno
Hado) demuestra a todas luces cómo el pensamiento
y los sentimientos afectan la realidad física. Produciendo
diferentes “hado” a través de palabras
escritas o habladas, así como también mediante
música, observó como las palabras aplicadas
ante la misma muestra de agua hacían que las moléculas
del agua “cambiaran de expresión”. Esto
para mí resultó más que impresionante.
La muestra de agua frente a una palabra adquiría
determinada forma dependiendo de la palabra aplicada en
ella. ¡¿No te parece sorprendente?! Ahora bien,
¿Cómo le aplicaba las palabras al agua? De
varias maneras hizo el experimento, desde poner agua en
una botella y luego etiquetarla (palabra escrita), hasta
la presencia de alguien orando frente al agua o bendiciéndola
(palabra hablada). Te voy a mostrar una de las fotografías
que más me han impresionado de los trabajo del Dr.
Emoto, se trata de una botella de agua (la misma) donde
primero se le aplicó una etiqueta a la botella con
la palabra “Angel” y luego se le cambió
la etiqueta con la palabra “Demonio”. En ambos
casos se tomó una prueba y se procedió a la
magnificación del cristal de agua congelada. Aquí
están las fotos, a la izquierda con la palabra “Angel”
y a la derecha con la palabra “Demonio”:

Es evidentísimo el orden geométrico del lado
izquierdo (con la palabra “Angel”) y el desorden
estructural a la derecha (con la palabra “Demonio”
en la etiqueta) en la misma agua. En los recuadros puedes
apreciar la botella con sus etiquetas (en japonés).
Si siempre he sabido del poder de las palabras, desde que
vi aquellas fotos me conmocionó como la energía
de las palabras son transformadoras de una realidad física.
Desde hace varios años he definido que las palabras
son la manifestación acústica de un pensamiento,
luego entonces son una vibración, las palabras son
energía con determinada frecuencia vibratoria que
afectan la realidad física. ¡Demostrado!
Si una persona alberga pensamientos negativos, aquellos
llenos de odio, rencor, envidia, coraje, celos extremos,
maldad en general, sus pensamientos se manifestarán
irremediablemente en las palabras que usa, te repito, las
palabras son la manifestación acústica de
los pensamientos, y de tal suerte, generará una frecuencia
vibratoria tal que afecte el agua de todo su organismo,
y estamos hablando que el ser humano es ¡75% agua!
¿Te va quedando claro cómo una palabra puede
afectar tu cuerpo en su dimensión física?
La transformación física se logra mediante
la repetición constante o la exposición contínua
a ese tipo de palabras debilitadoras y que hoy sé
generan enfermedad. ¡Qué claro me queda hoy
que la enfermedad es un desorden a nivel celular! Es tan
evidente ese desorden, pero más evidente aún
en las moléculas de agua del Dr. Emoto. De ahí
la gran valía de sus fotografías y estudios
demostrativos. Permíteme presentarte otra fotografía
de una molécula de agua congelada cuando esa agua
se expuso ¡tan sólo a una etiqueta! con las
siguientes palabras escritas en ella: “¡Tú
me enfermas!”:

Imagina, si así se puso el agua tan solo mediante
su exposición a una etiqueta… ¿qué
pasaría si se expone a alguien que lo siente con
odio y rencor? Y luego la gente se pregunta por qué
se siente mal y por qué se enferma. Hoy sé
que prácticamente todas las enfermedades son manifestación
en la realidad física de un estado de conciencia
de determinada frecuencia vibratoria. Mira otra fotografía
que quiero que compares con la anterior, ahora se trata
de una molécula de agua congelada expuesta al chi
de Amor:

Impresionante, ¿no crees? Esto hace la energía
del amor en el agua. Cuánto orden y armonía,
cuánta belleza cautivante se aprecia en el amor,
por lo menos así lo demuestra en esta molécula
de agua. Ahora te quiero presentar la fotografía
de la molécula de agua congelada cuando se expone
a la palabra “Gracias”:

También hay belleza estructural, hay una hermosura
en la geometría hexagonal mostrada en las fotografías
del Dr. Emoto. Hoy me ha impresionado que un gran físico
del siglo XV, Johannes Kepler, desde niño tuvo el
atrevimiento de pensar en algo que estaba prácticamente
prohibido para su época, se atrevió a querer
contemplar la mente de Dios. Kepler no fue como todos sus
compañeros del seminario a donde fue enviado de niño,
sus pensamientos le apartaron de la mayoría (como
le pasa a toda persona que se atreve a pensar diferente),
así se convirtió en una persona solitaria
e introvertida. Kepler se rehusaba a pensar en Dios en la
forma en que el seminario le ordenaba pensar, un Dios que
le hacia sentir indigno por sus pecados, un Dios al que
se le debía tener miedo, fuente de cólera
divina deseosa de propiciación. No, para Kepler Dios
no era así, para la mente de este genio Dios era
el poder creativo del Cosmos. La curiosidad del niño
conquistó su propio temor. Incluso, sus visiones
del Cosmos se transformaron en una obsesión de por
vida en querer entender la mente de Dios. Al avanzar en
sus estudios, Kepler sintió reverberaciones intelectuales
cuando se adentró en varias áreas del conocimiento
a la vez, en teología, griego, latín, música
y matemáticas. Admiró a sus antecesores y
pensó que en la geometría de Euclides se vislumbraba
una imagen de la perfección y del esplendor cósmico.
Mas tarde escribió: “La Geometría existía
antes de la Creación. Es co-eterna con la mente de
Dios… La Geometría ofreció a Dios un
modelo para la Creación… La Geometría
es Dios mismo”. A esos éxtasis matemáticos
llegaba Kepler. Hoy me daría una gran curiosidad
de ver a Kepler observando las fotografías del Dr.
Emoto. Por lo menos, a mí me ha hecho pensar. Ahora
te quiero presentar la fotografía de una molécula
de agua congelada expuesta a la palabra “Paz”:

En esta fotografía, el Dr. Emoto comenta en su libro
que se le hace curioso que en la molécula de agua
expuesta a la palabra “Paz”, pareciera una superposición
o fusión de las figuras que adquiere el agua frente
a las palabras “Amor” y “Gracias”.
Por lo menos, en mi experiencia personal, efectivamente
cuando siento amor y gratitud en mis meditaciones, experimento
paz. Se me hizo curioso ver que en el agua misma hay algo
de esto. De las más recientes fotografías
fue cuando el agua expuesta a la palabra paz, súbitamente
se le expuso a la palabra “Guerra” y se tomó
la fotografía con lo que empezaba a pasar:

Un fragmento se empezaba a deshacer como una colisión.
Esta foto fue tomada en un experimento en junio del 2001
y se especuló en el parecido con las imágenes
del 11 de septiembre subsiguiente.
Por otro lado, también te presento la fotografía
de la molécula de agua expuesta frente a una persona
que experimenta un sano y gran amor a sí mismo y
se lo escribía a sí mismo estando frente al
agua, así se generó esta formación:

Hasta el momento te he mostrado algunas de las fotografías
que más me han impresionado a mí mediante
la fuerza de la palabra escrita afectando la estructura
física a nivel microscópico del agua. Todo
esto tan solo mediante la exposición a la palabra
escrita. Ahora, te mostraré algo mediante la exposición
a la palabra hablada. Aquí está la estructura
del agua que fue bendecida por la oración de un monje:

Ahora la foto de un lago contaminado (izquierda) y luego
una foto del mismo lago posterior a la presencia de 500
personas rezando alrededor del lago y expresando amor (derecha):

Estas demostraciones me asombran y disfruto del hallazgo.
Espero que te suceda lo mismo. Más adelante te diré
por qué.
Si esto hacen las palabras escritas y habladas frente al
agua, ahora te mostraré dos ejemplos de la afectación
que también observó el Dr. Emoto que tiene
la música en la estructura física del agua.
Primero te presento una molécula de agua congelada
luego de ser expuesta a una sinfonía de Mozart:

Y ahora quiero presentarte la fotografía que este
gran investigador mostró en uno de sus seminarios
luego de exponer al agua a la canción “Imagine”
de John Lenon:

Lo que te he querido compartir hoy es con el ánimo
de presentarte lo contundente de una evidencia, la conciencia
afecta la materia. Y hoy en Física Cuántica
hay más evidencias al respecto. El mundo está
despertando a esta Nueva Conciencia de la realidad poco
a poco. La realidad la creamos nosotros mediante nuestros
pensamientos. Demostrado está y ya por muchas vías.
Los estudios del Dr. David Hawkins que he mostrado en mis
seminarios, nos demuestran contundentemente la relación
que hay entre la fuerza muscular de una persona y los pensamientos
y emociones que experimenta en su mundo interior; un documento
trascendente es su libro: “Power vs. Force”.
La Kinesiología, ciencia que demuestra esto, es cada
vez más evidente. Cualquiera que haya asistido a
mis más recientes seminarios lo ha constatado con
sus propios ojos y comparto con gusto esta información
donde cada vez se conoce más de la relación
mente-cuerpo, incluso a nivel subatómico. La fascinante
relación de la energía en una fotografía
y la persona fotografiada, lo que hagamos en una sucede
en la otra, hoy está demostrado científicamente
por el Dr. Stephen Lewis; otro documento de gran trascendencia
es su libro “Sanctuary: A path to consciousness”.
Todos estos investigadores apuntan hacia lo mismo: la energía
de la conciencia afecta la materia. En Nueva Conciencia
he tenido la fortuna a últimas fechas de practicar
“Reconnection Healing” con mis pacientes y he
obtenido resultados que ya rebasan mi capacidad de asombro.
La energía que fluye a través de mis manos
está curando gente de enfermedades que como médico
algún día estudié y me enseñaron
que eran incurables. Determinadas premisas que aprendí
como verdaderas, hoy se tambalean y dan paso a una Nueva
Conciencia de la realidad que constato todos los días
y en donde todo puede suceder. Hoy tengo la fortuna de contar
en decenas y decenas la evidencias de estas curaciones con
remisión total a la salud.
Es importante que se sepa esto y se confronte al ser humano
con un nuevo estado de conciencia en donde se de cuenta
de la gran oportunidad que tiene para co-crear su propia
realidad, para darle forma a su vida, literalmente hablando.
Nueva Conciencia debe ser un medio para la divulgación
de estas verdades y por eso aquí estoy compartiéndolas
con mis lectores. Aplaudo toda vía de comunicación
que expanda esta verdad. Dentro de lo que más aprecio
es el valor que mucha gente está teniendo para incrementar
este despertar. Al conversar con mis amigos y colegas, me
percaté de lo poco conocido que es en nuestras latitudes
los estudios del Dr. Masaru Emoto, y por ello los comparto
aquí. Me emociona que pronto se sepa más porque
una vía de divulgación de gran expansión
es el cine, y en la película “What the bleep
do we (k)now?”, hay una franca muestra del trabajo
del Dr. Emoto. En verdad espero que esta película
llegue a México con la mayor divulgación posible.
Por lo pronto, en Nueva Conciencia aporto mi vía
de divulgación. Espero que llegue a ti en el preciso
momento de tu evolución donde el asombro y el misterio
se torna en la percepción de tu día a día.
Con todo lo que hoy te he compartido, reitero, al mismo
tiempo que me impresiona, mi responsabilidad al usar las
palabras escritas y habladas en mi misión de vida.
Hoy me queda tremendamente claro por qué las personas
se sienten transformadas luego de una conferencia o de leer
un libro. Hay cambios estructurales a nivel cuántico
en todos nosotros cuando nos exponemos a hado de altas frecuencias,
palabras transformadoras literalmente hablando.
Hace unos días recibía a un paciente que me
comentó su fin de semana y me decía: “…no
sabíamos qué hacer mi novia y yo y terminamos
yendo a un concierto de ópera. No le entiendo mucho
pero terminamos ahí”. Le dije que no importaba
si entendía o no, lo más maravilloso fue que
llevó su cuerpo y su mente a ser expuestas al arte.
¡Eso es más que suficiente! Este comentario
yo mismo nunca lo hubiera hecho hasta hace un par de años,
en cambio, hoy sé que es verdad. Hace un mes aproximadamente
yo mismo fui a un espectáculo de danza con el ballet
de la ciudad de México interpretando una obra de
“El Quijote de la Mancha”; a momentos sentí
la frustración de que en la danza nadie habla y así
no entendía algunas partes de la trama, y es que
estoy muy acostumbrado al teatro musical donde las voces
hacen que la historia quede más clara. Sin embargo,
no importaba si yo entendía o no. La trascendencia
con su transformación consistió en los momentos
en que me expuse a la hermosura del arte de la danza en
esos formidables seres humanos que la generan. Hace unos
meses le recomendaba a una familiar que pusiera la oración
de San Francisco de Asís cerca de su hijo, a lo que
me dijo: “…pero todavía no sabe leer”,
a lo que respondí: No importa. No importa si la lee
o no, la afectación consiste en que la frecuencia
vibratoria de esas palabras al ser escritas por un ser tan
excepcional como San Francisco inciden en el campo humano
de energía de la persona que las tiene cerca. ¡Basta
con tenerlas cerca! Ahora bien, si se leen y se sienten,
todavía más afectación. Pero lo que
no me deja de impresionar ahora que he estudiado mecánica
cuántica es que todo tiene energía, todo está
vibrando, y lo que tengamos incluso cerca de nosotros, nos
afecta en estructura y salud. Hoy he tenido acceso a estudios
psiquiátricos donde el estado de ánimo y el
comportamiento evidente de pacientes bajo estudio mejora
ostensiblemente tan solo al ser expuestos durante varias
horas a la música de alegre teatro musical. Está
demostrado.
¿Qué te puedo recomendar el día de
hoy? Pues creo que lo puedes descifrar claramente tú
mismo. Cuida tus pensamientos, eleva tu estado de conciencia
y serás perfectamente capaz de modificar tu realidad
material. Todos tenemos un gran poder para manifestar en
la realidad de la tercera dimensión, los objetos
que pensemos. Todos podemos sentir la consecuencia de nuestro
estado de conciencia. Adquirir conocimiento nos ayuda a
elevar nuestro estado de conciencia y con ello incrementamos
hermosamente la responsabilidad que tenemos sobre nosotros
mismos y de nuestra afectación sobre los demás.
Así es que…