Publicado Boletín nº 22

Las Puertas a las Estrellas
Por Juanjo Perez

En muchas tumbas egipcias aparecen extrañas puertas falsas talladas en los muros macizos, rodeadas de símbolos y textos jeroglíficos. Para los egiptólogos ortodoxos se trata de una estrategia para desorientar y confundir a los ladrones de tumbas. Sin embargo, algunos investigadores creen que esas puertas pueden representar auténticos pasos dimensionales al mundo de los dioses: auténticas Puertas a las estrellas.

Las puertas del cielo están abiertas para ti; las puertas del Lugar Frío están abiertas para ti.

Encontrarás a Ra de pie, esperándote. El tomará tu mano, él te llevará al Doble Santuario del Cielo; él te sentará en el trono de Osiris…

El concepto de la “Puerta Estelar”, o la “Puerta al Cielo” ha sido recientemente actualizado a raíz de una taquillera película de ficción al clásico estilo Hollywood. Sin embargo, tras ese fantástico guión cinematográfico se esconde una inquietante realidad…

Las “Puertas al Cielo” son un elemento reincidente en mitologías tan distantes, en el tiempo y en el espacio, como la egipcia, la sumeria y la precolombina.

En esas y otras culturas las leyendas orales, o los textos tradicionales, refieren la llegada de los dioses, o de los respectivos fundadores de dichas culturas, a través de extrañas puertas a otras dimensiones. Desde la isla de Siyustani en el lago Titicaca hasta las pirámides egipcias, pasando por la Puerta del Sol de Tiahuanaco, son muchos los lugares mágicos de todo el planeta en los que se suponen, o se han supuesto en el pasado, vortíces espacio-temporales, o puertas dimensionales, que unirían, de alguna manera, el mundo tridimensional con otros mundos paralelos.

En este sentido no pocos textos sagrados, como el Popolvuh de los mayas, o la Epopeya de Gilgamesth de la cultura sumeria, relatan la utilización que héroes míticos, dioses o semidioses, hacian de las “Puertas a las Estrellas”. Para los antropólogos e historiadores los relatos sobre “Puertas a las Estrellas” o “Puertas dimensionales” no son más que relatos legendarios sin fundamente real. Mitos y leyendas fabulados por nuestros antiguos, al igual que sus legendarios díoses, reinos míticos, y espíritus invisibles, sin embargo…

De Egipto al Cielo

Cualquiera de los millones de turistas que han visitado las pirámides de Gizeh, y la colosal necrópolis que las rodea, a lo largo de toda su historia podría percatarse de un sugerente detalle. En muchas de las tumbas de dicha necrópolis, además de las puertas que conducían a la última morada del difunto, encontrará puertas falsas, talladas en las paredes exactamente igual que las auténticas, pero que en realidad no conducen a ningún lado.

Esas puertas falsas, al igual que en la meseta de Gizeh, se encuentran en tumbas ubicadas a lo largo y ancho de todo Egipto. Para los inspectores arqueológicos las llamadas “puertas falsas” no tenían más objeto que el de engañar y despistar a los temidos ladrones de tumbas, que durante toda la historia del imperio egipcio, han saqueado los tesoros de infinidad de sepulcros. Sin embargo, para muchos astro-arqueólogos, y demás investigadores heterodoxos, las supuestas “puertas falsas” encerrarían, cuando menos, una función ritual. Y acaso algo más.

Autores tan conocidos como el suizo Erich von Däniken, el español Andreas Faber Kaiser o el norteamericano Zecharia Sitchin, mantuvieron la hipótesis de que en un remoto pasado la humanidad tuvo contacto con civilizaciones extraterrestres. Esos extratraterrestres serían los inspiradores de las leyendas sobre los dioses llagados de las estrellas, y ellos habrían sido los responsables de la construcción de verdaderas “Puertas a las Estrellas”, que a su vez habrían inspirado con el tiempo imitaciones como las “puertas falsas” de las necrópolis egipcias, o los relatos sobre vórtices espacio-temporales, en la mitología tradicional.

¿Mito o realidad?

En la página 97 de su inquietante libro Escalera al Cielo (Heptada ediciones, 1990) el investigador y experto en lenguas semíticas Zecharia Sitchin reproduce un extraño objeto hallado en Egipto: el Ben-ben.

El Ben-ben es una pieza maciza que representa una pirámide en una de las caras de la cual se ha tallado una puerta rectacgular. A través de la puerta, que aparece rodeada de símbolos, se asoma un personaje asociado con la divinidad. Este extraño objeto, según escribe Sitchin, fue objeto de culto custodiado celosamente por los sacerdotes de Ra.

“El Ben-Ben era -afirma Zecharia Sitchin- según los antiguos egipcios, un objeto sólido que había llegado a la Tierra desde el disco celestial. Era la cámara celestial en la que el gran dios Ra había aterrizado en la Tierra; el término Ben (literalmente: 'Aquel que sale a raudades') sugiere la combinación de los significados de 'brillar' y 'disparado al cielo'.”

Sitchin va más allá, al escribir: “El objeto secreto -Ben-Ben- estaba encerrado en el Het-Benben, el “Templo del Ben-Ben”. Sabemos, por la representación jerogrlífica del nombre del lugar, que la estructura parecía una imponente torre de lanzamiento, dentro de la cual un cohete puntiagudo estaba preparado para salir hacia el cielo”.

Para Sitchin los creadores del Ben-Ben serían los mismos dioses, cuya imágen está reflejada en cientos de templos y pirámides egipcias. Y su forma de llegar a la Tierra habría sido, como no, la “Puerta a las Estrellas”.

En los muros de una pirámide de la VI dinastía, por ejemplo, puede leerse un críptico texto esculpido en caracteres jeroglíficos:
“¡La puerta del cielo esta abierta! ¡La puerta de la tierra esta abierta! ¡La apertura de las ventanas celestiales esta abierta! La Escalera al cielo está abierta; los escalones de luz son revelados…”

Este tipo de mensajes, llamados “Textos de las Pirámides”, se encuentran en los muros de los mausoleos de al menos cinco faraones: Unas, Pepi I, Pepi II, Merenza y Teti. Para los egiptólogos hortodoxos se trata de meras parábolas, y las extrañas “puertas falsas”, siempre esculpidas sobre muros macizos y siempre orientadas hacia en dirección Este son, en el mejor de los casos, una recreación simbólica de esos mitos.

Una especie de representación alegórica de la puerta al más allá que el Faraón debería atravesar tras la muerte. Sin embargo, los Textos de las Pirámides son más precisos en cuanto a la utilización de esas misteriosas puertas falsas: “Tú estás de pie frente a la puerta que impide el paso a la gente -se exhorta al Faraón-, hasta que un mensajero divino encargado de esa tarea venga a por ti. Te toma del brazo y te lleva al cielo, hasta tu Padre”.

Fuente: http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=1066

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