En muchas tumbas egipcias aparecen extrañas puertas falsas
talladas en los muros macizos, rodeadas de símbolos y textos
jeroglíficos. Para los egiptólogos ortodoxos se
trata de una estrategia para desorientar y confundir a los ladrones
de tumbas. Sin embargo, algunos investigadores creen que esas
puertas pueden representar auténticos pasos dimensionales
al mundo de los dioses: auténticas Puertas a las estrellas.
Las puertas del cielo están abiertas para ti; las puertas
del Lugar Frío están abiertas para ti.
Encontrarás a Ra de pie, esperándote. El tomará
tu mano, él te llevará al Doble Santuario del Cielo;
él te sentará en el trono de Osiris…
El concepto de la “Puerta Estelar”, o la “Puerta
al Cielo” ha sido recientemente actualizado a raíz
de una taquillera película de ficción al clásico
estilo Hollywood. Sin embargo, tras ese fantástico guión
cinematográfico se esconde una inquietante realidad…
Las “Puertas al Cielo” son un elemento reincidente
en mitologías tan distantes, en el tiempo y en el espacio,
como la egipcia, la sumeria y la precolombina.
En esas y otras culturas las leyendas orales, o los textos tradicionales,
refieren la llegada de los dioses, o de los respectivos fundadores
de dichas culturas, a través de extrañas puertas
a otras dimensiones. Desde la isla de Siyustani en el lago Titicaca
hasta las pirámides egipcias, pasando por la Puerta del
Sol de Tiahuanaco, son muchos los lugares mágicos de todo
el planeta en los que se suponen, o se han supuesto en el pasado,
vortíces espacio-temporales, o puertas dimensionales, que
unirían, de alguna manera, el mundo tridimensional con
otros mundos paralelos.
En este sentido no pocos textos sagrados, como el Popolvuh de
los mayas, o la Epopeya de Gilgamesth de la cultura sumeria, relatan
la utilización que héroes míticos, dioses
o semidioses, hacian de las “Puertas a las Estrellas”.
Para los antropólogos e historiadores los relatos sobre
“Puertas a las Estrellas” o “Puertas dimensionales”
no son más que relatos legendarios sin fundamente real.
Mitos y leyendas fabulados por nuestros antiguos, al igual que
sus legendarios díoses, reinos míticos, y espíritus
invisibles, sin embargo…
De Egipto al Cielo
Cualquiera de los millones de turistas que han visitado las pirámides
de Gizeh, y la colosal necrópolis que las rodea, a lo largo
de toda su historia podría percatarse de un sugerente detalle.
En muchas de las tumbas de dicha necrópolis, además
de las puertas que conducían a la última morada
del difunto, encontrará puertas falsas, talladas en las
paredes exactamente igual que las auténticas, pero que
en realidad no conducen a ningún lado.
Esas puertas falsas, al igual que en la meseta de Gizeh, se encuentran
en tumbas ubicadas a lo largo y ancho de todo Egipto. Para los
inspectores arqueológicos las llamadas “puertas falsas”
no tenían más objeto que el de engañar y
despistar a los temidos ladrones de tumbas, que durante toda la
historia del imperio egipcio, han saqueado los tesoros de infinidad
de sepulcros. Sin embargo, para muchos astro-arqueólogos,
y demás investigadores heterodoxos, las supuestas “puertas
falsas” encerrarían, cuando menos, una función
ritual. Y acaso algo más.
Autores tan conocidos como el suizo Erich von Däniken, el
español Andreas Faber Kaiser o el norteamericano Zecharia
Sitchin, mantuvieron la hipótesis de que en un remoto pasado
la humanidad tuvo contacto con civilizaciones extraterrestres.
Esos extratraterrestres serían los inspiradores de las
leyendas sobre los dioses llagados de las estrellas, y ellos habrían
sido los responsables de la construcción de verdaderas
“Puertas a las Estrellas”, que a su vez habrían
inspirado con el tiempo imitaciones como las “puertas falsas”
de las necrópolis egipcias, o los relatos sobre vórtices
espacio-temporales, en la mitología tradicional.
¿Mito o realidad?
En la página 97 de su inquietante libro Escalera al Cielo
(Heptada ediciones, 1990) el investigador y experto en lenguas
semíticas Zecharia Sitchin reproduce un extraño
objeto hallado en Egipto: el Ben-ben.
El Ben-ben es una pieza maciza que representa una pirámide
en una de las caras de la cual se ha tallado una puerta rectacgular.
A través de la puerta, que aparece rodeada de símbolos,
se asoma un personaje asociado con la divinidad. Este extraño
objeto, según escribe Sitchin, fue objeto de culto custodiado
celosamente por los sacerdotes de Ra.
“El Ben-Ben era -afirma Zecharia Sitchin- según
los antiguos egipcios, un objeto sólido que había
llegado a la Tierra desde el disco celestial. Era la cámara
celestial en la que el gran dios Ra había aterrizado en
la Tierra; el término Ben (literalmente: 'Aquel que sale
a raudades') sugiere la combinación de los significados
de 'brillar' y 'disparado al cielo'.”
Sitchin va más allá, al escribir: “El objeto
secreto -Ben-Ben- estaba encerrado en el Het-Benben, el “Templo
del Ben-Ben”. Sabemos, por la representación jerogrlífica
del nombre del lugar, que la estructura parecía una imponente
torre de lanzamiento, dentro de la cual un cohete puntiagudo estaba
preparado para salir hacia el cielo”.
Para Sitchin los creadores del Ben-Ben serían los mismos
dioses, cuya imágen está reflejada en cientos de
templos y pirámides egipcias. Y su forma de llegar a la
Tierra habría sido, como no, la “Puerta a las Estrellas”.
En los muros de una pirámide de la VI dinastía,
por ejemplo, puede leerse un críptico texto esculpido en
caracteres jeroglíficos:
“¡La puerta del cielo esta abierta! ¡La puerta
de la tierra esta abierta! ¡La apertura de las ventanas
celestiales esta abierta! La Escalera al cielo está abierta;
los escalones de luz son revelados…”
Este tipo de mensajes, llamados “Textos de las Pirámides”,
se encuentran en los muros de los mausoleos de al menos cinco
faraones: Unas, Pepi I, Pepi II, Merenza y Teti. Para los egiptólogos
hortodoxos se trata de meras parábolas, y las extrañas
“puertas falsas”, siempre esculpidas sobre muros macizos
y siempre orientadas hacia en dirección Este son, en el
mejor de los casos, una recreación simbólica de
esos mitos.
Una especie de representación alegórica de la puerta
al más allá que el Faraón debería
atravesar tras la muerte. Sin embargo, los Textos de las Pirámides
son más precisos en cuanto a la utilización de esas
misteriosas puertas falsas: “Tú estás de pie
frente a la puerta que impide el paso a la gente -se exhorta al
Faraón-, hasta que un mensajero divino encargado de esa
tarea venga a por ti. Te toma del brazo y te lleva al cielo, hasta
tu Padre”.
Fuente: http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=1066