
Una
de las principales causas por las que nuestra vida
no se prolonga por el tiempo que debería,
es que no nos amamos lo suficiente.
¿Qué
significa amarse?
En
primer lugar, es darle a nuestro cuerpo las dosis adecuadas
de aquello que necesita. El Yoga especifica cinco elementos
básicos para que el hombre lleve una larga vida en
perfecta salud:
- Respiración
correcta.
- Calidad
de sueño adecuada.
- Pensamiento
positivo.
-
Buena alimentación.
-
Correcta relajación.
La
falta de las energías proporcionadas por estos cinco
factores o alguno de ellos, es difícil de suplantar
por otras cosas, sino imposible. El desgaste de las células,
a raíz de la carencia de estos factores, produce
un envejecimiento prematuro de los tejidos, lo cual implica
una disminución de la vida útil de los mismos.
Si bien es cierto que hay quienes alcanzan la longevidad
sin aplicar estas técnicas, pero difícilmente
lo hagan en perfecto estado de salud o con una mente alerta.
Las
Cinco Pautas Yoguis
1)
Respiración Correcta:
Hace referencia a una respiración consciente,
lenta y profunda. Existen cientos de ejercicios
dentro de las técnicas del Pranayama; desde los más
sencillos a los más complejos, es posible elegir
aquellos que nos resulten más indicados para nuestra
capacidad o nuestro grado de evolución.
En Yoga, la respiración siempre es nasal (tanto la
inhalación como la exhalación) Se le atribuye
mayor importancia a la exhalación, por cuanto es
la que ayuda a la eliminación de toxinas, tensiones,
pensamientos negativos. Si no se realiza un vaciamiento
total de los pulmones, es menos probable lograr una exhalación
profunda o ejercitar el aumento de nuestra capacidad respiratoria
a través de la apertura de las costillas, como también
se dificulta la retención del aire cuando la técnica
así lo requiere.
La realización diaria de ejercicios respiratorios,
permite además la purificación de la sangre,
el mejoramiento de las funciones cerebrales, y los más
importante, la recuperación de las energías
que consumimos durante nuestra actividad diaria.
2)
Calidad De Sueño:
Las horas que dormimos, no están en relación
directa con la calidad. Podemos dormir doce horas
sin descansar, despertándonos sobresaltados una y
otra vez, con pesadillas, girándonos inquietos todo
el tiempo, o podemos dormir cinco horas, despertándonos
con la sensación de haber descansado realmente.
Es necesario hacer hincapié en el “cómo”,
más que en el “cuánto” dormimos.
Los ejercicios respiratorios, entre otras cosas,
pueden ayudar a obtener una buena calidad de sueño.
3)
Pensamiento Positivo:
¿Somos conscientes de lo que pensamos permanentemente?
Pocas personas lo son. La mayoría de las
veces, los pensamientos invaden nuestra mente y no somos
capaces de dominarlos. Gran parte del tiempo
la pasamos preocupándonos por cosas que tal vez no
sucedan nunca. La energía del pensamiento
es tan fuerte que, logramos enfermarnos por las ideas que
desarrollamos ¿Cómo no lograr una
larga vida sana si enfocamos nuestra mente en forma positiva?
4)
Buena Alimentación:
Alimentarse a consciencia significa saber qué
es lo que necesita nuestro organismo y dárselo, más
allá de dejarse llevar por las demandas de los sentidos
(vista, olfato). Es disfrutar de cada bocado en lo que sería
el ritual de la comida., respetando los tiempos que nuestro
cuerpo necesita para deglutir, digerir y asimilar aquello
que ingerimos. Es aprender a escuchar las señales
en demanda de alimento, más que obedecer al tirano
reloj que nos marca cuándo comer.
Pero por sobre todo, es conocer lo que comemos, creando
una dieta adecuada personal, acorde a nuestra actividad,
nuestros gustos y guiados por nuestra sabiduría interior.
5)
Correcta Relajación:
Si hemos dormido bien, nos alimentamos correctamente, pero
pasamos el día corriendo de un lado para otro, nerviosos
o agitados, el cuerpo encontrará la forma de hacernos
notar su descontento.
El Yoga aconseja para esto breves períodos
de descanso durante el día, cuando sentimos
que nuestra energía ha comenzado a mermar. Estos
“recreos”, no necesitan ser prolongados
y los podemos realizar metódicamente aún cuando
los signos de fatiga no se hayan manifestado aún,
para conservar nuestras energías intactas a lo largo
de la jornada.
Un lapso de cinco a diez minutos sería suficiente
para realizar una relajación corporal con lo ojos
cerrados, una meditación breve, un ejercicio respiratorio,
alguna postura de Yoga. El hecho de estar en una oficina
o rodeados de gente, no es excluyente, ya que muchas de
las posturas pueden hacerse de pie o sentados.
El ritmo de vida que llevamos por lo general, sumado a la
importancia que acordamos al trabajo intelectual hoy en
día, nos impiden darnos los tiempos necesarios para
conectarnos con el cuerpo, comprenderlo y ayudarlo a que
nos acompañe más años en buena forma.
No olvidemos que aún si somos mentes brillantes,
con ideas para desarrollar por los próximos "cien"
años, necesitamos de un vehículo físico
sano para llevarlas a cabo.
Las
funciones que cumpliremos cuando hayamos trascendido este
plano, están mucho más allá de nuestros
pensamientos, por maravillosos o necesarios que puedan parecer.
Démosle a nuestro Sabio Interno, la oportunidad de
expresarse. Escuchemos nuestra voz interior.
Si nos jactamos de apreciar la vida, es fundamental
aprender a cuidaran mejor este cuerpo que nos han dado.
Fuente:
Artículo de Internet sin autoria