Quizás
piense usted que si el organismo precisara realmente más
agua... le "avisaría" haciéndole
tener sed. Y es cierto. Pero no lo es menos que en esta
sociedad consumista son muchas las personas que cuando tienen
sed ... toman líquidos, no agua. Es decir, beben
zumos y refrescos industriales, aguas carbonatadas, colas,
sodas, gaseosas, horchatas, granizados, cerveza, vino, leche,
café, té, alcohol, etc.
Y tales líquidos no son sustitutivos del agua natural.
Porque todas esas bebidas contienen agua, es verdad, pero
en muchas los demás elementos que contienen son agentes
deshidratantes. Es decir, cuando se ingieren el organismo
elimina el agua que contienen... y mucha más. Y es
que todos poseen una fuerte acción diurética.
Entiéndalo
bien pues: el único líquido que realmente
hidrata el cuerpo es el agua.
El
doctor F. Batmanghelidj lo explica con numerosos datos.
Por ejemplo, ¿qué sucede si bebemos mucho
café o bebidas que contienen cafeína, como
el té o las colas? Pues que los estimulantes que
contienen provocan una fuerte acción diurética
y además actúan sobre el sistema nervioso
central sobreexcitándolo y privando al cuerpo de
su capacidad para formar energía hidroeléctrica.
Además,
el exceso de cafeína anula la formación de
moléculas ATP - las encargadas de proporcionar energía
al cuerpo - algo que afecta sobre todo al cerebro y causar fatiga crónica y cansancio
del músculo del corazón a causa de
su excesiva estimulación.
Cabe
añadir que la creencia de que la "boca
seca" es el único signo de deshidratación
del cuerpo es falsa. Esa señal es en realidad - siempre
según Batmanghelidj - "el último
signo externo de una deshidratación extrema".
Es más, afirma con rotundidad que un cuerpo puede
sufrir de deshidratación incluso aunque la boca esté
totalmente húmeda.
En
suma, es importante prestar tanta atención a la cantidad
y calidad de lo que se come como a la cantidad y calidad
de lo que se bebe. A este respecto, el doctor Batmanghelidj
afirma que igual que tenemos "dolor de hambre"
tenemos también "dolor de sed"; y en este
caso el agua es la única sustancia efectiva Para
aportar alivio. En esas situaciones lo que quiere el cuerpo,
lo que necesita, lo que pide, es agua y sólo agua.
CUANDO
EL CUERPO TIENE SED... LOS MÉDICOS LE DAN FÁRMACOS
El
doctor Batmanghelidj asegura, en definitiva, que una deshidratación
crónica causa muy diferentes síntomas: dolor, picor, inflamación, hormigueo, etc. Y que en dónde se manifiesten éstos depende
de la zona del cuerpo en la que la escasez de agua sea más
evidente. Asimismo, asegura que cuando esa deshidratación
es prolongada el problema en esa zona se agrava y termina
provocando una disfunción, una patología;
lo que llamamos una enfermedad.
El
drama, según Batmanghelidj, es que a los médicos
no se les ha explicado esta cuestión tan simple y
sencilla y se dedican entonces a acallar esos síntomas
- que no son en realidad sino las señales de sequía
del cuerpo - con productos químicos. Un tremendo
error porque no se ataca la raíz del problema y encima
se intoxica el organismo con productos tóxicos que
envenenan las células.
Para
Batmanghelidj, pues, los dolores crónicos del cuerpo
que no puedan ser explicados como una lesión o una
infección deberían en primer lugar y sobre
todo ser interpretados como señales de una reducción
crónica de agua en la zona donde se localiza el malestar.
Y esos dolores crónicos incluyen el dolor dispépsico
(gastritis, duodenitis, úlcera péptica...),
el dolor artrítico reumatoide, el dolor de angina,
el dolor lumbar, el dolor de las piernas al andar, los dolores
de cabeza - especialmente la migraña y los de la
resaca - y las colitis. A su juicio, todas esas dolencias
deberían tratarse sólo bebiendo abundante
agua. No menos de dos litros y medio cada 24 horas durante
algunos días. Los analgésicos lo único
que hacen es ocultar la señal de deshidratación
local y crónica del cuerpo.
"La
nueva verdad científica - dice Batmanghelidj - es
que es el solvente - el agua - quien regula todas las funciones
del cuerpo, incluida la actividad de todos los elementos
que disuelve y conduce". Agregando que el cuerpo necesita
como mínimo entre 6 y 8 vasos grandes de agua al
día. Deberíamos pues tomar diariamente uno
o dos vasos de agua de 200 ml. nada más levantarnos
de la cama, otro media hora antes de la comida y de la cena,
y otro más dos horas y media después de cada
una de ellas. Asimismo, se recomienda tomar entre dos y
tres vasos más a lo largo del día.
¿CÓMO
SABER SI ESTÁ DESHIDRATADO?
Como
quiera que la "boca seca" no es sino el último
síntoma, el que indica que el organismo ya no puede
funcionar correctamente si no se le proporciona agua, le
explicamos cómo saber si su cuerpo tiene sed según
el doctor Batmanghelidj.
Y
es simple: fíjese en el color de la orina y compruebe si normalmente es incolora o ligeramente
amarilla; si es así no hay problema. Ahora bien,
si normalmente es amarilla oscura o, incluso, de color naranja
usted se está deshidratando. Ese color oscuro significa
que los riñones están trabajando duro para
eliminar las toxinas del cuerpo y la orina está muy
concentrada.
Además, es verdad que los riñones tienen la
habilidad de concentrar la orina pero esa capacidad no debe
usarse en su estado límite como norma so pena de
provocar daños en el riñón.
Batmanghelidj
asevera también que cuando un cuerpo está
deshidratado los procesos fisiológicos que se establecen
son los mismos que cuando uno sufre estrés. Y es
que la deshidratación es precisamente el principal
estresante de toda materia viva.
EL
PAPEL DEL AGUA
Batmanghelidj
incide mucho en algo cuya importancia parecen ignorar -
o no valoran en su justa medida - sus colegas: el hecho
de que el agua no es simplemente el solvente, lo que llena
el espacio entre la materia sólida (lo disuelto).
La idea de que el cuerpo es como una gran "probeta"
llena de sólidos de naturaleza diferente y el agua
del cuerpo la materia que la envuelve pero cuyo papel es
insignificante es un error tan grave que ha impedido comprender
cómo funciona realmente el metabolismo. Aún
hoy hay muchos médicos y científicos que siguen
pensando que son las sustancias disueltas en la sangre y
en el suero del cuerpo las que regulan todas sus actividades.
Cuando, en realidad, sobre el agua - y sobre su papel en
los procesos bioquímicos y bioenergéticos
- no se ha sabido casi nada hasta hace muy poco tiempo (véanse
los artículos publicados anteriormente).
El hecho de que se trate de un componente abundante y normalmente
fácil de obtener - la verdad es que no es así
en muchos lugares donde el agua es un lujo - hizo que no
se estudiara a fondo su papel y que no se tuviera en cuenta
la posible implicación de su carencia en muchas enfermedades.
Es decir, a quienes estudiaron inicialmente a fondo el funcionamiento
de nuestro cuerpo se les escapó su importancia real
y, sobre todo, lo que a nivel funcional implica su carencia
continuada.
Nadie,
hasta Batmanghelidj, pensó que un organismo podía
estar deshidratado y ser esa la causa de numerosos fallos
o patologías. ¿Cómo iban a caer en
ello si en el organismo el 75% es agua y ésta se
encuentra en todas partes? No coligieron, sin embargo, que
los líquidos con que mucha gente pretende apagar
la sed e hidratarse ... no sólo no cumplen ese cometido
sino que además deshidratan, como ya hemos explicado.
Y no cayeron en la cuenta tampoco de que precisamente porque
el 75% del cuerpo es agua la importancia de que haya suficiente
es aún mayor. El cerebro, por ejemplo, está
constituido en un 85% de agua.
En
suma, Batmanghelidj no duda de que la deshidratación
crónica es en realidad la causa de buena parte de
las llamadas enfermedades. Y argumenta que eso explica por
qué la mayoría siguen siendo para muchos médicos
y científicos de etiología o causa desconocida.
Y por qué son incapaces de curarlas. "Basta
consultar cualquier texto de medicina para comprobar que
a la hora de explicar las causas de las enfermedades más
extendidas todo es palabrería. Se utilizan centenares
de páginas para terminar diciendo siempre lo mismo:
etiología desconocida".
Hoy
casi todos los tratamientos médicos, salvo las infecciones
que se tratan con antibióticos o la cirugía
reparadora, son paliativos. Los médicos no saben
curar un simple constipado o una gripe pero tampoco las
alergias, la hipertensión, el asma, las úlceras
pépticas, la artritis, el Alzheimer, el Parkinson,
la esclerosis múltiple, el cáncer... y así
un sinfín de "enfermedades".
"¿Cuándo
entenderán mis colegas -se pregunta Batmanghelidj
- que la mayoría de las llamadas 'enfermedades degenerativas'
se deben muy probablemente a una deshidratación crónica?
¿No les basta para constatarlo mi éxito al
tratar sólo con agua a más de 3.000 pacientes
que padecían úlcera péptica? ¿Por
qué no entienden que lo mismo pasa con otras muchas
patologías? ¿Se debe esa resistencia al hecho
de que lo que postulo hace evidente que la práctica
de la medicina clínica se basa en una hipótesis
falsa y en una premisa inexacta?"
Conviene
aclarar de nuevo que Batmanghelidj se refiere siempre a
una deshidratación crónica, a la falta de
agua de manera continuada en el tiempo. Y que, consecuentemente,
bastaría ingerir la suficiente cantidad de agua diariamente
para evitarla.
Debe
entenderse, asimismo, que la falta de agua puede llevar
a una situación de deterioro físico que impida
revertir el proceso de degeneración causado por su
carencia.
Por tanto, si bien la ingesta de agua prevendría
en principio la aparición de la mayoría de
las enfermedades y puede detener los procesos degenerativos
en marcha .. cuando el deterioro es total no puede revertirse
el problema de la misma manera que usted no puede recuperar
una mano amputada. En cambio, sí puede detener el
proceso degenerativo.
Obviamente,
tampoco pretenda resolver su problema si padece un proceso
degenerativo en diez días dedicándose a beber
litros de agua. Se trata de rehidratar el cuerpo bebiendo
agua suficiente cada día. No se equivoque.
Fuente:
(DISCOVERY SALUD)