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Los
hombres también tienen punto g
Raúl
Serrano
Desde
1960 el término punto G se incorporó al vocabulario
de la sociedad moderna que se abría a la sexualidad;
desde entonces se sabe que forma parte de la anatomía
de la mujer y que sabiéndolo estimular puede detonar
uno o varios orgasmos. En años recientes se ha hablado
de que también el hombre cuenta con uno, ¿quiere
descubrirlo?
El punto G femenino debe su nombre a su descubridor, el ginecólogo
alemán Ernest Gräfenberg, quien en 1960 lo definió
como un residuo de tejido que se forma desde el embrión,
localizado en la pared frontal de la vagina, circundado por
terminaciones nerviosas y sensibles.
La mejor manera de identificar el punto G es mediante la exploración
directa, es decir, tocarlo y sentir su constitución
granulosa, aunque se sabe que igualmente puede estimularse
al tener una penetración profunda durante el acto sexual,
por ejemplo, estando la mujer boca abajo mientras el varón
penetra la vagina por detrás, haciendo que el pene
tenga mayor contacto con la pared anterior, área donde
se localiza el punto G.
Ahora bien, en años recientes se ha hablado de que
el varón también cuenta con un sitio estratégico,
de sensibilidad extrema, que puede ser estimulado para desencadenar
orgasmos de dimensiones no experimentadas. Se le ha dado en
llamar también punto G, aunque en realidad se trata
de un órgano conocido por el hombre desde que empezó
a explorar su anatomía: la próstata, que al
igual que su homólogo femenino se sitúa cerca
de la uretra (conducto que transporta la orina para su expulsión
desde la vejiga), pero tiene una función biológica.
En efecto, la próstata es una glándula que cumple
un papel muy importante en el organismo masculino, principalmente
en la etapa reproductiva, ya que genera el líquido
seminal que protege y transporta a los espermatozoides en
la ruta que éstos siguen hasta el útero femenino
durante el coito (penetración). Además, proporciona
las condiciones de acidez, los nutrientes y temperatura adecuada
para que esta acción se cumpla como lo marca la naturaleza.
Estimularlo
Como se puede pensar, se llama punto G masculino a la próstata
porque incita al orgasmo si recibe adecuado masaje, tal como
sucede con el femenino. Sin embargo, el hombre no puede estimularse
a si mismo tan fácilmente, ya que el punto en referencia
está dentro del recto, aunque puede intentarlo o solicitar
la colaboración de la pareja.
Si quiere tratar, podrá sentir la forma de nuez que
tiene la próstata si introduce con toda suavidad y
delicadeza un dedo por el ano y lo guía a través
de la pared frontal de su recto, aproximadamente 5 centímetros,
y presiona hacia delante (hacia su pene) hasta notar pequeño
abultamiento a esa altura.
La posición que facilita dicha labor es estando acostado
boca arriba, con las rodillas contra el pecho, acción
que para muchos varones será más excitante si
es realizada por la pareja, quien intentará la exploración
y brindará un masaje suave y pausado hasta que él
llegue al orgasmo, el cual será mucho más intenso
que uno normal, con una eyaculación continuada.
Es importante reiterar que emplear el tacto en la zona del
ano es sumamente delicado, pues es susceptible de rasgarse
y sangrar si no se emplea lubricante o si se hace con fuerza.
Ahora que, si la pareja quiere producir mayor placer, puede
estimular el punto G al tiempo en que practica sexo oral al
miembro masculino o en cuanto éste entre en la vagina,
de forma que sea doble el gozo del varón.
Aunque son muchos los "machos" que no quieren descubrir
este punto por miedo, la verdad es que quienes lo han probado
no dudan en repetir la experiencia. Aun hay varones que sienten
que pierden algo de su masculinidad si alguien, o ellos mismos,
tocan el área anal y sienten placer, o bien rehuyen
practicarlo por higiene, cuando en realidad si se tienen ciertos
cuidados no hay riesgos. No obstante, le sugerimos que permita
que su pareja le ayude a descubrir un nuevo punto de placer
y tenga en cuenta los siguientes consejos:
-
Para evitar molestias o heridas, las uñas de la pareja
deben estar bien recortadas.
-
Lubrique el dedo a introducir con lubricante a base de agua,
que encontrará en cualquier farmacia.
- Igualmente
útil es usar guantes de látex o un preservativo
para proteger el dedo.
- Deje
que su contraparte toque suavemente la parte externa del
ano con la punta del dedo, haciendo círculos.
- A
continuación, permita que introduzca la punta del
dedo más o menos 1 centímetro dentro del conducto
anal, para después girarlo pausadamente describiendo
círculos en su interior.
- Infórmele
a cada instante el efecto que le produce cada paso.
Qué
le parece, el hombre también tiene un punto secreto
que si se sabe explotar puede ser extremadamente satisfactorio;
quién lo diría.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”
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