Entre las causas por las que el hombre es infértil
están los trastornos en la eyaculación, que
en la mayoría de los casos no tiene que ver con disfunción
eréctil, sino con otro tipo de problemas fisiológicos.
La alteración puede causar dolor al llegar el orgasmo
y dañar autoestima, así como la relación
de pareja.
Cuando la expulsión del semen es muy pobre, o no
existe, se dice que hay trastornos eyaculatorios por los
cuales la fertilidad masculina se anula. Generalmente este
tipo de problemas no tienen relación directa con
el funcionamiento de la producción del esperma o
la capacidad eréctil del órgano reproductor,
sino tiene su origen en disfunciones orgánicas.
Eyaculación
Antes
de explicar los trastornos eyaculatorios, es importante
entender el mecanismo que interviene en la expulsión
de semen. En primera instancia es importante subrayar que
la erección no es un requisito para que ocurra la
eyaculación, no obstante, con la estimulación
del pene se inicia todo el proceso, pues esa señal
se dirige al sistema nervioso central, específicamente
al tálamo y a la corteza cerebral, sitio en el que
se procesa la información y que envía de regreso
una respuesta que desciende por la médula espinal,
provocando la contracción del músculo liso
de la próstata, de las vesículas seminales
y de los conductos deferentes para que el semen sea expulsado.
El último paso antes de la expulsión es cerrar
el cuello de la vejiga para evitar que el semen se dirija
a este órgano.
Entonces, en alguna parte del proceso pueden presentarse
alteraciones, por ejemplo, la obstrucción de los
conductos que trasladan al semen, defecto que se conoce
como eyaculación retrógrada o retardada, en
la que el líquido en vez de ser expulsado hacia el
exterior es enviado a la vejiga.
Obviamente, el volumen de semen es reducido o definitivamente
nulo, y el paciente observa que aunque tiene la sensación
de eyaculación propia del orgasmo el semen no es
expulsado, lo que puede llegar a ser doloroso.
Ahora bien, la apertura permanente del cuello de la vejiga
puede ser consecuencia de haber sufrido alguna cirugía
en ese órgano o en próstata, aunque en ocasiones
su origen se relaciona con diabetes, haber recibido un golpe
en la médula espinal (en accidente automovilístico,
por ejemplo), trastornos neurológicos diversos o
a efectos secundarios de algunos medicamentos.
Para confirmar el padecimiento, el médico deberá
hacer un análisis del líquido expulsado, así
como uno de orina, donde posiblemente encontrará
espermatozoides. Una cirugía puede restituir la condición
del cuello de la vejiga aunque, en algunos casos, la prescripción
de medicamentos mejora la situación.
Sin
producción
Otra
causa de este tipo de trastornos es la llamada aneyaculación,
es decir, el mal funcionamiento de las glándulas
productoras de semen, condición en la que no se encuentran
espermatozoides ni en la orina después del orgasmo.
Las causas pueden ser las mismas que las de la eyaculación
retrógrada, sin embargo, los avances científicos
contemplan técnicas (llamadas de reproducción
asistida) que colaboran para la recolección de semen
en, por ejemplo, pacientes con lesiones en la espinal dorsal
quienes están imposibilitados para tener una erección
normal y embarazar a la pareja. Estas son las principales:
Eyaculación
inducida por vibración
Este
método consigue obtener muestras de semen incluso
en pacientes con lesiones cervicales y torácicas,
y consiste en la aplicación de una vibración
continua a nivel de la base del glande, con objeto de enviar
impulsos a través de los nervios que recogen la sensibilidad
de esa zona del pene. Así, se consigue estimular
el desarrollo de todo el proceso de eyaculación,
con o sin erección.
Eyaculación
inducida por estimulación eléctrica (electroeyaculación)
Consiste
en la aplicación de una descarga eléctrica
que busca estimular las fibras que circundan al aparato
genital masculino, para lo cual se utiliza un aparato equipado
con un electrodo en uno de sus extremos, el cual se introduce
a través del recto para estimular la zona próxima
a la próstata.
Este método se lleva a cabo en el consultorio (algunos
pacientes pueden requerir anestesia) y es útil para
quienes no respondan a la técnica de vibración,
sufran disfunción eréctil por diabetes, esclerosis
múltiple (enfermedad en la que se daña la
membrana que recubre a las fibras nerviosas que entran y
salen del cerebro) y/u otros desórdenes neurológicos;
80% de los pacientes con lesiones en la médula espinal
logran obtener eyaculación.
Obtención
de espermatozoides del testículo
Esta
técnica de reproducción asistida se ha desarrollado
para hombres que producen esperma de mala calidad, o cuando
hay ausencia total, si es que sufren algún trastorno
testicular, esclerosis múltiple o disfunción
eréctil por diabetes; es importante indicar que los
espermatozoides obtenidos por vibración o electroeyaculados
pueden ser de mejor calidad.
Los métodos disponibles en estos casos son:
- Aspiración
de esperma del epidídimo (conducto en donde se
almacenan los espermatozoides y terminan de madurar después
de salir de los testículos) por microcirugía.
- Extracción
de espermatozoides del testículo por biopsia (muestra
de un tejido sin necesidad de cirugía).
-
Aspiración atravesando la piel (percutánea)
del epidídimo.
-
Aspiración con aguja fina de espermatozoides del
epidídimo y del testículo.
Para
elegir la técnica de reproducción asistida,
el médico toma una muestra de semen en la que se
valorará concentración y movilidad espermática.
Como usted puede ver, las probabilidades de gestación
se abren incluso para quienes experimentan problemas severos,
gracias al uso de estos procedimientos, de las que hay una
certeza del 75%, si no existe otro factor de infertilidad
en la pareja.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y
MEDICINA”
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