Ella:
¿Con qué ánimo puedo tener relaciones con mi
pareja si trabajo todo el día en la calle, llego a la casa
a revisar la tarea de mis hijos y después me toca hacer la
cena y resolver diez mil cosas? A las 11:00 pm yo veo la cama y lo
único que me provoca es acostarme a dormir.
Él: ¿Por qué ella no quiere
estar conmigo? Cada vez que la busco, que empiezo a tocarla, me responde
lo mismo: "Esta noche no, porque me duele la cabeza". O
"no me provoca". Seguro que anda con otro tipo.
Las
mujeres son las que utilizan pretextos, con más frecuencia
que los hombres, para evitar la intimidad. Razones como el agotamiento
físico y las discusiones, al igual que una educación
en la que el placer ocupa el último puesto y las obligaciones
encabezan la lista, las llevan a huir del contacto físico,
señala Rosaurosa Cárdenas, médica sexóloga
del Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas
y Sexológicas de Venezuela y del Centro Nacional de Rehabilitación.
Cárdenas
insiste en que, si la mujer sufre de síndrome de bajo
deseo, no le provocará mantener relaciones sexuales,
pero su negativa no puede calificarse como una excusa más.
"El bajo deseo sexual es consecuencia de causas fisiológicas,
generalmente unidas a elementos psicológicos", detalla.
La
frecuencia sexual puede ser alta (intimidad todos los días
o interdiaria), media (una vez a la semana) y baja (cada 15 días).
Si una persona elude esta posibilidad de placer durante más
de dos o tres semanas, se considera que hay trastornos hormonales
presentes.
Que
una mujer responda "estoy cansada" a las insinuaciones o
peticiones de su compañero es producto, realmente, de su rutina
cotidiana.
"Muchas
mujeres trabajan todo el día, y tienen grandes responsabilidades
en su sitio de trabajo.
Llegan
a su hogar en la noche a ocuparse de los hijos, a revisar cómo
está la casa. Cuando se relajan, son las 10:00 pm, y por supuesto,
lo que quieren es dormir", enumera.
También
se quejan "de que sus parejas no las ayudan, porque el hombre
llega a la casa a leer el periódico, ver televisión
y esperar en la cama que ella termine de hacer todo para mantener
relaciones sexuales. En otros casos, no quieren el ejercicio de la
función sexual porque no han experimentado un orgasmo, o porque
el hombre presenta eyaculación rápida o disfunción
eréctil".
Reclamos
económicos, disputas conyugales y agresiones verbales son factores
que reducen el apetito femenino. Los hombres, subraya Cárdenas,
pueden diferenciar entre esos problemas y su deseo. A las mujeres
les cuesta más, y contestan que no como una forma de vengarse.
En la consulta de la sexóloga, esta actitud se expresa con
frases como "No lo puedo premiar con eso".
Las
excusas masculinas existen, aunque menos frecuentes, y obedecen, según
la especialista, a disfunciones sexuales. Ellos no asumen lo que les
sucede, y prefieren no hacer el amor antes que exponerse a las burlas
o el reproche.
En
ambos sexos, las ganas de estar con alguien son gobernadas por la
testosterona. Si los exámenes de laboratorio muestran que la
razón por la que una mujer se esconde del sexo es hormonal,
hay tratamientos (como los suplementos de testosterona) para combatirla.
De
haber lo que Cárdenas llama discordia de pareja, lo indicado
es la terapia y la asesoría, a fin de repartirse las responsabilidades.
Se trata de lograr que una mujer entera, y no los restos de ella,
pueda aprestarse para escuchar a su cuerpo cuando el día termina.
Fuente: http://salvasida.org/portal/sexo-sin-tab-/el-cansancio-y-la-discordia-provocan-que-las-mujeres-eviten-el-sexo.html