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Publicado
Boletín nº 8
10
mitos sexuales masculinos
Raúl
Serrano
- La
masturbación afecta
-
Sólo un pene grande
satisface a la mujer
-
La vasectomía
reduce el apetito sexual
-
Una mujer virgen siempre
sangra en su primera relación
-
Sólo al haber
eyaculación hay embarazo
-
La circuncisión
debe ser obligatoria
-
Los medicamentos para
disfunción eréctil son afrodisíacos
-
Eyaculación es
sinónimo de orgasmo
-
Los hombres no tienen
punto G
-
La sexualidad se extingue
con la edad
Nunca
como en nuestros días se ha tenido al alcance tanta
información en materia sexual, la cual se enfoca a
preservar la salud y a evitar posibles malos ratos, principalmente.
Pese a ello, hay quienes se han encargado de difundir mitos
en la materia, los cuales carecen de fundamentos científicos;
¡no se deje sorprender!
Si bien tanto para hombres como mujeres hay mitos en torno
a su sexualidad, en esta ocasión nos enfocaremos sólo
a los que aluden al varón, sin que ello signifique
que sean más importantes que los de su contraparte
femenina, los cuales merecen un artículo especial.
1.
La masturbación afecta
A
lo largo de incontables décadas se han extendido conceptos
como que la masturbación puede generar infertilidad,
disfunción eréctil, acné, ceguera, sordera,
mongolismo, locura, epilepsia, crecimiento de vello en las
palmas de las manos, “hunde” a los ojos y les
quita brillo, agota a los músculos, perjudica a la
memoria y la capacidad de pensar, degenera tejidos y nervios
y, cuando se abusa, muerte prematura.
Simplemente el hecho de ser tachada de pecado es suficiente
para que muchos practicantes se sientan sucios y que su imagen
de caballero se vea afectada, aunque sea hacia sí mismo.
Lo cierto es que muchos sexólogos coinciden en señalar
que la represión a la que es sometido el menor que
se masturba generará dificultades posteriores, tanto
en su vida sexual como en otras funciones psíquicas.
Por ejemplo, hacerlo a escondidas y con toda prisa es uno
de los antecedentes de eyaculación precoz, entendiendo
ésta como la incapacidad persistente para obtener y
mantener la erección del órgano masculino que
le permita tener relaciones sexuales satisfactorias.
Ahora bien, debido a que en cada orgasmo el cuerpo libera
endorfinas (hormonas que contribuyen a la relajación)
-comprobado científicamente-, la masturbación
es aconsejable para reducir estrés y ansiedad, y como
ayuda a conciliar el sueño. Además, brinda la
oportunidad de conocer y apreciar el propio cuerpo, lo que
permite mejor autocontrol ante el orgasmo.
Es importante dejar claro que cuando es la única forma
de lograr placer sexual, o si genera sentimientos de culpa
y ansiedad, se recomienda acudir al psicólogo o psiquiatra.
2.
Sólo un pene grande satisface a la mujer
La
más reciente encuesta sobre sexualidad que patrocina
una firma de condones señala que sólo 10% de
las mujeres da importancia al tamaño del miembro de
su pareja, y que el porcentaje restante está convencido
de que su satisfacción sexual no depende de ello; es
más, el mismo estudio señala que 98% de las
féminas opina que un pene mayor a 20 centímetros
les asusta o impresiona.
En realidad muy pocos hombres se interesan en saber que la
zona más sensible de la vagina se encuentra en los
dos primeros centímetros de la entrada (vulva); de
manera que un pene de apenas 6 centímetros puede pasar
los 3 centímetros (en promedio) de los labios vulvares
y llegar a los dos primeros del órgano femenino con
toda comodidad; ahora bien, mediante rozamiento, un miembro
viril más ancho estimula estos primeros centímetros.
No debemos olvidar que la vagina está compuesta por
tejidos musculares que se contraen al ser estimulada, y es
capaz de presionar y adaptarse al tamaño promedio del
pene; igualmente, el clítoris (que se considera el
punto más sensible de los genitales femeninos), reacciona
directamente al tacto, lo que hace que ellas gocen esta experiencia
tanto como la misma penetración.
Finalmente, para los interesados en el tema podemos decir
que a nivel mundial el promedio del tamaño del pene
en estado de flacidez es 8.85 centímetros y erecto
16.4, con diámetro de 4.1.
3.
La vasectomía reduce el apetito sexual
Cientos
de parejas que acuden por voluntad propia a solicitar esta
cirugía anticonceptiva se han abierto totalmente a
disfrutar su sexualidad al saber que no corren riesgo de embarazo.
La vasectomía consiste en sencilla intervención
quirúrgica realizada por el urólogo —médico
especializado en los genitales masculinos— que requiere
aproximadamente 20 minutos y la aplicación de anestesia
local.
El objetivo es impedir el paso de los espermatozoides, a partir
de pequeña incisión en el escroto (piel que
recubre a los testículos) de entre 1 y 2 centímetros,
en la zona donde se localizan los conductos deferentes (tubos
que transportan semen) que son cortados, para posteriormente
ligar las puntas y coser nuevamente el escroto. Una vez concluida
la operación, el paciente puede salir caminando y continuar
con sus actividades normales, ya que el procedimiento y el
periodo de recuperación no causan molestias.
Es falso considerar que durante la vasectomía se cortarán
tejidos importantes en el funcionamiento del órgano
viril, como algunos creen, y que ese es el primer paso para
desarrollar disfunción eréctil, eyaculación
precoz o algún tipo de cáncer, como el de próstata
o testículos.
Lo que debemos destacar es que la producción de espermatozoides
no se suspende con la vasectomía, de forma que después
de la intervención quirúrgica queda almacenada
gran cantidad de esperma en las vesículas seminales,
por lo que es necesario que la pareja se proteja con algún
método anticonceptivo durante los siguientes 15 o 20
encuentros sexuales en los que el varón eyacule; después
de éstos el riesgo se acaba.
Igualmente importante es saber que este método no es
un escudo contra sida u otras enfermedades de transmisión
sexual, por lo que el individuo sometido a la vasectomía
debe contemplar las precauciones acostumbradas si sostiene
relaciones riesgosas.
4.
Una mujer virgen siempre sangra en su primera relación
El
himen es una membrana elástica que bordea a la pared
vaginal y cubre la entrada del órgano, y durante siglos
se pensó que la única manera de romperlo era
mediante la penetración del miembro viril, la cual
provocaría dolor y sangrado a la mujer. Actualmente
sabemos que puede haber mujeres que nacen sin este fino tejido,
o bien que puede desgarrarse mediante fuerte caída
o algún golpe que lesione a la vulva, excesivo flujo
menstrual, así como durante exploración ginecológica,
por masturbación con inserción de dedos u objetos,
al abrir las piernas violentamente durante la práctica
de algún deporte —gimnasia, tenis, natación,
montar bicicleta o caballo—, y por caricias genitales
con demasiada presión, entre otros.
Asimismo, la Medicina ha comprobado que hay mujeres que tienen
relaciones sexuales y pueden conservar su himen íntegro,
pues en ocasiones éste llega a ser tan flexible que
permanece sin daño a pesar del coito. Es así
que no existe forma, incluso para un médico, de establecer
con certeza si una mujer es virgen o no.
Las mismas razones por las que el himen puede desgarrarse
son las que justifican el que no siempre haya sangrado durante
la primera relación sexual. No obstante, la ausencia
del vital líquido en la noche nupcial sigue provocando
conflictos entre muchas parejas.
5.
Sólo al haber eyaculación hay embarazo
De
forma natural, el pene al ponerse erecto segrega líquido
seminal que lo prepara para la penetración, el cual
contiene espermatozoides. Es así que al entrar el órgano
a la vagina llevará espermas que en los días
fértiles de la mujer pueden fecundar al óvulo,
aun sin haber eyaculación. Es así que lo indicado
es utilizar condón si no se conoce el ciclo menstrual
de la pareja, o que ella utilice algún otro método
anticonceptivo; ¡claro!, siempre y cuando no se contemple
un embarazo en el futuro inmediato.
6.
La circuncisión debe ser obligatoria
Si
bien es cierto que la piel (prepucio) que cubre a la cabeza
del pene (glande) cumple la función de protegerlo en
la infancia de posibles ataques de virus que deriven en infecciones,
y más adelante en enfermedades de transmisión
sexual, no hay un consenso entre los especialistas médicos
de que deba ser retirado definitivamente mediante la llamada
circuncisión.
Tal es la discrepancia al respecto que se estima que en Estados
Unidos 80% de los hombres están circuncidados, mientras
que en Europa sólo el 5%; el total a nivel mundial
se calcula en 15%. Lo cierto es que se ha comprobado que tanto
los intervenidos como quienes no lo han sido son igualmente
candidatos a enfermedades infecciosas o venereas si no guardan
las precauciones debidas.
La decisión de practicar la circuncisión en
los menores recae en los padres y el pediatra, en tanto que
adolescentes y adultos deberán asesorarse con el urólogo.
7.
Los medicamentos para disfunción eréctil son
afrodisíacos
En
años recientes se ha incrementado la popularidad de
los fármacos para el tratamiento de disfunción
eréctil, los cuales dirigen su acción únicamente
a los llamados cuerpos cavernosos del pene, donde inhiben
a una enzima (fosfodiesterasa V) que inhabilita al mecanismo
de erección, logrando como resultado que ésta
pueda mantenerse por más tiempo. Ahora bien, lo anterior
no quiere decir que la sustancia médica provocaría
francamente el deseo sexual a quien no lo tiene, ya que éste
se desarrolla en el cerebro y no en el órgano viril.
La experiencia científica señala que si un varón,
gracias a los medicamentos mencionados, mejora su función
sexual alterada por problemas de erección, también
mejorará su deseo sexual, aunque sea en forma indirecta,
elevando considerablemente su autoestima.
8.
Eyaculación es sinónimo de orgasmo
Un
muy alto porcentaje de los varones consideran que el fin de
toda relación íntima es el coito o penetración,
a través del cual obtendrán un orgasmo que les
generará placer. Bien, pues varios sexólogos
han comprobado que el autocontrol en la respiración
aumenta la intensidad de un orgasmo y puede prolongarlo sin
que haya eyaculación.
Quienes con mayor conocimiento llevan a la práctica
lo anterior son los seguidores del Tantra, milenaria doctrina
procedente de la India cuya meta es el autoconocimiento del
individuo. Por supuesto que esta muy respetable disciplina
dirige todo su objetivo al bienestar general del ser humano,
donde el aspecto sexual es sólo una parte de ello.
Partiendo de la premisa de que el cuerpo humano es “un
templo sagrado”, el hombre tantrista aprende a esperar
y a llevar a cabo el encuentro amoroso sin apresuramiento,
haciendo especial énfasis en la relajación corporal
y el control de la respiración, es decir, desacelerar
y profundizar conscientemente el ritmo de inhalación
y exhalación, lo cual tiene importante impacto en el
control de la eyaculación. De esta forma puede efectuar
movimientos ligeros, armónicos y con ritmo agradable,
lo que conduce a una relación sensual y prolongada,
haciendo más estrecha la unión entre la pareja.
9.
Los hombres no tienen punto G
Desde
la década de los 60 del siglo pasado se denominó
punto G femenino a un residuo de tejido que se forma desde
el embrión, localizado en la pared frontal de la vagina,
circundado por terminaciones nerviosas y sensibles. Su popularidad
desde entonces se debe a que sabiéndolo estimular dicho
tejido puede producir enorme excitación que en algunos
casos se traducirá en prolongada cadena de orgasmos.
La mejor manera de estimular el mencionado punto es tocándolo
o bien al tener una penetración profunda en la vagina,
pero por detrás, haciendo que el pene tenga mayor contacto
con la pared anterior del órgano femenino.
Bien, pues en años recientes se ha hablado de que el
varón también cuenta con un punto G, igualmente
de sensibilidad extrema que puede ser estimulado para desencadenar
orgasmos. En realidad se trata de la próstata, glándula
que cumple importante función biológica, prin-cipalmente
en la etapa reproductiva, ya que genera el líquido
seminal que protege y transporta a los espermatozoides en
la ruta que éstos siguen hasta el útero femenino
durante el coito (penetración).
La estimulación en el hombre igualmente puede hacerse
mediante el tacto a través del ano, desde donde se
puede guiar un dedo a través de la pared frontal de
su recto, aproximadamente 5 centímetros, hasta notar
pequeño abultamiento en forma de nuez, el punto G masculino.
Como se puede imaginar, no todos los varones están
dispuestos a gozar la experiencia.
10.
La sexualidad se extingue con la edad
De
acuerdo a investigaciones científicas, el hombre alcanza
su mayor vigor sexual entre los 30 y 35 años de edad,
tendiendo a declinar posteriormente. La explicación
a lo anterior es que después de esa edad suelen hacerse
presentes problemas de salud que incidirán en la salud
sexual del individuo, tal es el caso de diabetes, hipertensión
y padecimientos del corazón, entre otras. Mire usted,
por ejemplo, los altos niveles de glucosa en sangre (diabetes)
alteran el buen funcionamiento del sistema circulatorio en
general, del cual depende el mecanismo de erección
del órgano reproductor masculino; es así que
descuidos en el tratamiento de esta enfermedad pueden provocar
disfunción eréctil. Sin embargo, debemos enfatizar
que lo anterior no se presenta en todos los hombres y que
los padecimientos que se han mencionado pueden ser controlados
y, en consecuencia, también los trastornos sexuales
que de ellos se derivan.
Por otra parte, el hombre que ha llevado una vida saludable
y ha mantenido una sexualidad activa desde su juventud asegura
que también la tendrá durante la vejez. Es verdad,
la capacidad sexual disminuye en forma natural con el paso
del tiempo, pero no tiene porqué perderse del todo.
En el varón se puede hablar de disminución de
la calidad de la erección, tanto en rigidez como en
duración, así como de la capacidad de fecundar
por la baja producción de espermatozoides; igualmente,
cabe destacar el período refractario post-coito, es
decir, el tiempo que le lleva reponerse para la siguiente
relación, el cual puede alargarse por días o
semanas; por ejemplo, se sabe de ancianos que a los 80 años
tienen una relación coital cada tres semanas, ¿qué
le parece?
Acerca de los mitos sexuales pueden escribirse miles de líneas
más y no se terminaría de hablar de ellos. Lo
cierto es que al estar informados nadie nos sorprenderá,
podremos gozar de una mejor salud sexual y una relación
de pareja más satisfactoria, ¿no cree usted?
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”
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