|
Publicado
Boletín nº 8
10
mitos sexuales femeninos
Regina
Reyna

- El
sexo oral no produce cáncer
-
Ingerir
semen no es dañino
-
La
mujer eyacula
-
La
vagina expulsa aire
-
La
penetración anal no sólo es para pervertidas
-
Mal
olor vaginal, no sólo quien tiene relaciones sexuales
-
La
mujer puede quedar embarazada en su primera relación
sexual
-
No
todas las pastillas anticonceptivas engordan
-
El
coito con cuidado durante el embarazo no hace daño
al feto
-
El
deseo sexual se acaba con la menopausia
Culturas
machistas, como las de los países latinos, relegan
la sexualidad femenina y le restan valor, generando con ello
información que no siempre es veraz, perjudica las
relaciones de pareja y, en ocasiones, pone en riesgo la salud.
Por ello usted debe estar enterada y darle a este tema su
real valor.
Parece increíble que en pleno siglo XXI algunas mujeres
vean limitado el ejercicio de su sexualidad, ya sea por prejuicios
o por la transmisión de generación en generación
de información sin base científica que desorienta
a jóvenes y adultas al grado de poner en peligro su
estabilidad física.
Si bien la labor de los medios de comunicación ha servido
para difundir aspectos trascendentales sobre la salud sexual,
así como de la importancia de acudir al médico
ante cualquier duda o indicio de problemas, parece que lo
hecho fuera insuficiente todavía. Es por ello que presentamos
información que pude ser de utilidad para su vida íntima,
y que seguramente redundará en una mejor relación
de pareja.
1.
El sexo oral no produce cáncer
Tanto
la llamada felación (excitación
del hombre a partir de besar sus genitales) como el cunni-lingus,
(estimulación oral en el área genital femenina)
cuentan con un halo de inseguridad que limita su práctica,
debido principalmente a que tanto semen como secreciones genitales
son vehículos trasmisores de virus, bacterias y hongos
generadores de infecciones venéreas, pero nunca cáncer.
El riesgo radica cuando la boca o los órganos sexuales
cuentan con una herida que sea la puerta de entrada a los
microorganismos mencionados.
No está por demás hacer referencia a
las enfermedades que pueden contraerse mediante sexo oral:
•
Herpes.
Si se padece una infección de este tipo en la boca
(manifestada en las comisuras de los labios), no se debe
practicar sexo oral, pues fácilmente se puede contagiar
el área genital; produce comezón, ardor y
dolor.
•
Gonorrea.
Es producida por una bacteria (Neisseria gonorrhoeae) que
trasladada del área genital puede atacar las paredes
de la uretra (canal por donde transita la orina) en el hombre,
y de la vagina en la mujer, o del ano, recto y la garganta
en ambos. Si no se atiende a tiempo puede ser muy molesta
y tener consecuencias, como imposibilidad para tener hijos,
problemas en corazón, piel y articulaciones.
•
Sífilis.
Es adquirida a través de contacto sexual con personas
afectadas en fase contagiosa, así sea de manera anal,
oral o convencional. La bacteria (Treponema pallidum) produce
una úlcera (chancro) que se manifiesta en unos cuantos
días, pero de no atenderse permanecerá en
el cuerpo, se reproducirá y tendrá episodios
de manifestación y otros de inactividad a lo largo
de los siguientes 2 a 20 años; los casos avanzados
manifiestan inflamación de huesos y cartílagos
(osteocondritis), además de afectar a piel, mucosas,
músculos y/o corazón, y puede acarrear ceguera,
sordera, parálisis, daño cerebral y, en ocasiones,
la muerte.
•
Sida
(síndrome de inmunodeficiencia adquirida). No sólo
se transmite por el semen y la sangre, sino también
por secreciones vaginales y lubricantes de la uretra masculina
contaminadas, facilitando su ingreso al organismo a través
de heridas por donde haya contacto con sangre; el virus
de inmunodeficiencia humano (VIH) debilita al sistema del
organismo que combate las enfermedades (inmunológico),
al grado de que una infección que en condiciones
normales es inofensiva puede llevar al afectado a la muerte.
2.
Ingerir semen no es dañino
Científicamente
se ha comprobado que entre los componentes del semen se encuentran
proteínas, pero difícilmente se podría
asegurar que su ingestión represente un aporte de nutrientes
significativo como para cubrir los requerimientos de una persona
para su vida cotidiana o, menos aun, para aumentar de peso.
Por otra parte, no hay evidencia de que tragar secreciones
vaginales o semen sea dañino a la salud, a no ser que
dichos fluidos provengan de una persona que tenga una enfermedad
de transmisión sexual, como las señalas con
anterioridad.
3.
La mujer eyacula
Para
muchas mujeres es motivo de vergüenza mojar sábanas,
o incluso el colchón, con el fluido segregado involuntariamente
al momento del orgasmo, pues suele ser confundido con orina
por ser expulsado por la uretra (conducto por el que es eliminado
este líquido de desecho).
Vayamos por partes. Es bien sabido que la mujer produce una
secreción vaginal al momento de la excitación,
que tiene como objetivo lubricar las paredes del órgano
para que la penetración no resulte dolorosa. Muchas
mujeres lubrican abundantemente —lo cual no siempre
indica que se trate de una fémina multiorgásmica—,
pero tampoco es este fluido el segregado durante el punto
culminante del orgasmo.
Las investigaciones más avanzadas señalan que
el fluido expelido es un líquido alcalino segregado
por las glándulas parauretrales, y en su constitución
se han encontrado una enzima llamada fosfatasa ácida
prostática y glucosa (azúcar); el mecanismo
de liberación se activa como resultado de las contracciones
pélvicas durante el orgasmo. Debemos dejar claro que
no todas las mujeres presentan la eyaculación, que
la misma no depende de algún tipo especial de estimulación
y que entre quienes la manifies-tan habrá mayor o menor
cantidad.
4.
La vagina expulsa aire
También
es causa de pena para muchas féminas el hecho de que
durante el encuentro sexual su órgano reproductor expulse
aire y haga ruido similar a la salida de gases estomacales
por el ano, sin el aroma característico de estos últimos.
Bien, pues hay dos maneras de que haya presencia de aire en
la vagina:
a.
Por la existencia de ciertas levaduras (hongos)
en el área; cuando este es el caso la expulsión
de aire será casi imperceptible e irá acompañado
de un olor un tanto desagradable; habrá que realizar
papanicolau con colposcopía para corroborar la presencia
de microorganismos y el tratamiento a seguir.
b.
Al tener relaciones sexuales, el movimiento del
pene empuja aire al interior del útero, de manera
que tenderá a salir cuando el órgano masculino
lo permita, pudiendo ser incluso un tanto ruidoso (para
algunas chicas igualmente penoso). Evitando las posiciones
en que se tiene el coito que permiten el ingreso de aire
se acabarán los problemas.
5.
La penetración anal no sólo es para pervertidas
Si
bien aún en nuestros días se sigue tachando
a la masturbación como algo indebido y morboso, la
práctica del sexo anal supera al anterior como trasgresor
por ser calificado como "sucio", "perverso"
y "del gusto de los depravados". Lo cierto es que
el ano tiene tantas terminaciones nerviosas sensibles como
vagina o pene, por lo cual es igualmente capaz de producir
placer; incluso, algunas investigacio-nes al respecto indican
que hay mujeres que sólo pueden alcanzar el orgasmo
por esta vía, sin que intervenga vagina o clítoris,
aunque no es lo más frecuente.
La penetración anal ha sido por siglos la opción
para quienes buscan preservar la virginidad y evitar embarazos
no deseados, o como una opción en los períodos
de menstruación. No obstante, es muy importante tomar
algunas medidas que harán de este tipo de coito seguro
y satisfactorio; por ejemplo, el uso del condón resulta
de vital importancia, ya que la mucosa rectal es una vía
de entrada de virus y bacterias que pueden invadir al órgano
masculino y causarle alguna infección; por la misma
razón se debe cambiar el preservativo si se contempla
una penetración vaginal, o bien, lavar pene o dedo
que se haya empleado en la penetración antes de introducirlo
al órganos reproductor femenino.
También debe tomarse en cuenta que a diferencia de
la vagina, el recto no se autolubrica tras la excitación,
por lo que deberá utilizarse crema o gel lubricante
con base acuosa (vaselina y aceites pueden perjudicar al látex
del preservativo); el producto debe colocarse tanto en pene
o dedo como en ano. Finalmente, tenga en cuenta que el recto
puede llegar a sufrir daños si el coito es violento,
de manera que la penetración debe ser cuidadosa, paulatina
y suave, retirándose si el receptor refiere dolor intenso
o si hay fuerte resistencia. Esta información puede
abrir su mente a nuevas experiencias con su pareja.
6.
Mal olor vaginal, no sólo quien tiene relaciones sexuales
Por
naturaleza la vagina tiene un olor peculiar, con cierta acidez,
que no es desagradable y que se debe a las bacterias que conforman
la flora microbiana que ahí habita. Cuando ésta
se ve alterada, el aroma que se desprende cambia notablemente,
llegando a ser penetrante. La causa más común
es la presencia de una infección que debe ser tratada
lo antes posible por algún ginecólogo.
Otra causa común, y que debe tenerse muy en cuenta,
es la falta o indebido aseo de la vulva (entrada de la vagina)
y de las zonas cercanas a ésta, donde pueden acumularse
sudor y orina. Sin embargo, se debe tener en cuenta que también
la higiene excesiva modificará la acidez de la flora
bacteriana, de modo que el uso de productos perfumados puede
irritar la zona y provocar un efecto no deseado. La revisión
médica y los resultados de pruebas de laboratorio determinan
la presencia de microorganismos infecciosos y la manera de
hacerles frente, de forma que la medicación cambiará
si los causantes del problema con hongos o bacterias.
Ahora bien, la presencia de microorganismos no siempre se
debe a haber tenido contacto sexual con alguien infectado,
ya que también pueden presentarse por vestir ropa ajustada
o húmeda, o por llevar gérmenes del ano a la
vulva por deficiente higiene genital. Cabe mencionar que no
cambiar toallas o tampones en lapso de 4 a 6 horas durante
los días que dure el periodo menstrual puede generar
mal olor.
7.
La mujer puede quedar embarazada en su primera relación
sexual
Mucha
gente considera imposible que se geste la concepción
durante el primer encuentro sexual, lo cual no tiene fundamento
médico, ya que biológicamente no existe ningún
impedimento para que así suceda; es más, algunas
mujeres por efecto del nerviosismo y la ansiedad previa a
la noche de bodas o de su primera relación pueden adelantar
la ovulación y facilitar la concepción, hecho
que ocurre con mucha frecuencia.
8.
No todas las pastillas anticonceptivas engordan
Algunas
píldoras para evitar el embarazo tienen como efecto
secundario el aumento de peso; sin embargo, la industria farmacéutica
ha seguido investigando y ha lanzado al mercado pastillas
anticoncep-tivas que tienen menos efectos secundarios e incluso
mejoran ciertos aspectos físicos, como el cutis, al
cual protegen del acné.
Ahora bien, existen otros métodos
anticonceptivos
que pueden utilizarse en vez de la píldora:
•
De barrera. Condón masculino y femenino o diafragma.
• Hormonales. Además de las pastillas, inyecciones
e implante de progesterona.
• Dispositivos intrauterinos.
• Naturales. Ritmo y coito interrumpido, aunque son
los menos confiables.
Cabe
destacar que el mercado farmacéutico también
ofrece espermicidas en diferentes presentaciones (óvulos
vaginales, cremas, geles, supositorios o espumas) y su importancia
radica en que contienen sustancias que destruyen a los espermatozoides
y se aplican en la vagina antes del acto sexual.
9.
El coito con cuidado durante el embarazo no hace daño
al feto
Cuando
la gestante se encuentra en buen estado de salud puede tener
vida sexual activa sin ningún problema. Algunas mujeres
lo consideran inapropiado, pues creen que se hace daño
al feto, cosa por demás falsa, ya que el pene —por
muy grande que sea— jamás será capaz de
penetrar en el útero, que es donde se encuentra el
bebé.
Más bien, lo importante es buscar posiciones que eviten
que el abdomen de la embarazada sufra presión; las
más recomendables son:
•
Ambos de costado, procurando que la espalda de ella quede
pegada al pecho de él.
•
Ella sentada sobre el hombre, quien tiene que estar acostado.
•
También se puede recurrir al sexo oral, respecto
a lo cual es importante aclarar que si la gestante ingiere
semen no se verá alterado el curso del embarazo ni
sufrirá daño el feto; lo que si es importante
es que el compañero no tenga alguna enfermedad de
transmisión sexual.
10.
El deseo sexual se acaba con la menopausia
Aproximadamente
a los 48 años de edad la mujer empieza a experimentar
cambios generados en su aparato reproductor, ya que de manera
natural los ovarios producen estrógenos (hormonas femeninas)
en menor cantidad, y esto se refleja en la suspensión
del sangrado menstrual (la última se denomina menopausia),
sudoración excesiva, oleadas repentinas de calor, fatiga
y depresión frecuente. Al conjunto de dichos síntomas
que se les conoce como climaterio.
Asimismo, la lubricación como respuesta al estimulo
sexual disminuye notablemente o el tiempo para lograrla es
más prolongado, además de que los labios mayores
de la vagina reducen su grosor y las contracciones uterinas
se vuelven molestas; por si fuera poco, el deseo sexual es
menos intenso que cuando se tenían 20 años menos.
Los anteriores factores inciden para que una mujer evada el
tema de las relaciones sexuales y su práctica, de manera
que los encuentros amorosos con su pareja se hacen más
espaciados y, al parecer, menos placenteros.
Bien, pues no todo está perdido. Una opción
que muchas mujeres tienen en cuenta es recurrir al trata-miento
médico con hormonas sintéticas que sustituyan
a las que ya no se producen, las cuales, además de
ayudar a eliminar bochornos, nerviosismo, irritabilidad emocional,
inestabilidad psíquica, dolores de cabeza u otros síntomas
del climaterio, influyen positivamente en el mantenimiento
de la libido (deseo sexual). Tenga en cuenta que la prescripción
debe hacerla un ginecólogo.
Estudios científicos señalan que la mujer que
llega a esta edad con una actividad sexual constante tendrá
menos problemas en este sentido durante el climaterio. Sin
embargo, no está demás indicar que para facilitar
las relaciones sexuales pueden utilizarse lubricantes que
faciliten al penetración, que ésta debe llevarse
a cabo sólo si la mujer está preparada, y que
en caso de que las dificultades no se superen se puede acudir
al sexólogo antes de que la relación de pareja
lo resienta.
Finalmente, es importante hacer mención del condón
femenino, que es una realidad cada vez más popular;
se trata de un fina funda de poliuretano (plástico)
que se ajusta a las paredes de la vagina, posee un anillo
interior, que permite colocarlo con facilidad, y otro exterior
(de mayor tamaño) que evita que haya contacto entre
semen y vulva. A diferencia de los masculinos, son más
grandes y pueden colocar-se hasta ocho horas antes del acto
sexual. Su eficacia anticonceptiva es de 95% cuando se usa
correctamente, además de que protege contra enfermedades
de transmisión sexual.
Bien, ahora cuenta con más elementos para hacer su
vida sexual más confiable y segura, ¿no lo cree?
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y MEDICINA”
Volver
Arriba
..................................
Solicite
este articulo
(Indicar
nombre del artículo)
|