Publicado
en Boletín nº
"La
Primera Vez del resto de nuestras vidas"
Sylvia
Romero

"...el
sexo puede ser aquello que se hace en el asiento trasero
de un auto, pero también puede ser una de las revelaciones
más profundas acerca de nosotros mismos."
Para los adolescentes la "primera vez" es sinónimo
de debut sexual: él, ella o ambos, se inician en
un nuevo aspecto de su genitalidad. Pasarán algunos
años hasta que comprendan, a fuerza de amores y desamores,
que la vida está signada por una buena cantidad de
"primeras veces", y que los adultos celebran con
el mismo temor y fascinación que los embarga a ellos,
tal vez sus hijos. En definitiva, el sexo puede ser aquello
que se hace en el asiento trasero de un auto, pero también
puede ser una de las revelaciones más profundas acerca
de nosotros mismos. Lo cierto es que los chicos quieren
saber "qué hacer" y "qué esperar"
de su primera relación sexual.
Perdonar
es divino
La
virginidad es un aspecto fuertemente relacionado, aunque
su concepto o definición tenga más aristas
que la imagen de la chica "incólume". Históricamente
la virginidad no siempre desempeñó un papel
moral, sino que a menudo se relacionó con ideales
mágicos de continencia. A las vestales y a las videntes
(sibilas) de la antigua Roma, se les exigía una virginidad
limitada temporalmente como condición previa para
la constante disposición a comunicarse con la divinidad.
Actualmente, y según el punto de vista de cada individuo,
una mujer es virgen cuando:
Nunca aceptó la introducción de un pene en
su vagina
Nunca
tuvo ningún tipo de contacto sexual y posee un conocimiento
superficial de su propio cuerpo
No
tiene ni siquiera pensamientos sexuales porque acepta la
imposición de ciertas doctrinas religiosas
Mantiene
intacto su himen.
¿Qué ocurre con los varones, con los homosexuales
o con los transgéneros?. ¿Qué pasa
cuando una chica es violada o abusada?. ¿Qué
hay acerca del concepto de la virginidad como atributo espiritual?.
La virginidad es lo que cada uno cree que es.
Verbo
carne El actual paradigma de la sexualidad femenina
aún sugiere que todo lo que necesita una mujer para
iniciarse sexualmente es "abrirse de piernas".
Es una afirmación cruda, pero define nuestro concepto
de la sexualidad femenina. Seguimos conservando un arquetipo
de mujer que espera obtener todo su placer del pene de su
compañero. Con esa visión de las cosas, no
hay nada que ella deba hacer para prepararse. La sociedad
preferiría que no lo hiciera, y así lo demuestra
la educación occidental, como si acaso la sexualidad
no fuera un largo proceso de aprendizaje, muy distante a
los contados minutos que insume un coito. El sexo es para
toda la vida, y toda una vida no alcanza.
En el sexo hay menos instinto del que imaginamos. No todo
es pulsión, y de eso puede dar cuenta la cultura
Oriental, tan exquisita en el arte del erotismo y el amor.
El Tantra, el Kama Sutra, los Shunga, son sólo algunos
exponentes de un concepto básico: no venimos preparados
para un sexo sin fisuras. No siempre sabemos qué
hacer. No siempre las cosas funcionan.
Ninguna mujer debería llegar al sexo sin haber desarrollado
un profundo conocimiento sobre su propia sensibilidad. En
ocasiones el camino es tan importante como el destino final,
incluso determina la forma en que arribamos: más
expectantes, ávidos por recorrerlo todo, cansados
y temerosos, fascinados o desilusionados.
El sexo merece ser nuestro mejor refugio, aquel lugar del
que no queremos partir, y al que deseamos volver una y otra
vez.
Paseo
inmoral
El
camino comienza en el auto-conocimiento. No se trata de
saber dónde queda el clítoris... además
hay que observarlo, conocer sus respuestas ante diferentes
estímulos. Implica reconocer que somos seres sexuales,
con sensaciones y pensamientos sexuales; una maravillosa
unidad cuerpo / mente.
La
masturbación es el paso siguiente. No es
más que "aprender a hacer el amor con uno mismo".
Procurarse orgasmos es la mejor manera de obtenerlos cuando
llega la hora del verdadero encuentro con el otro. La masturbación
en pareja significa "aprender a dar y recibir placer
con las manos". La estimulación anal y vaginal
prepara al cuerpo para la futura relación sexual.
Por último, el sexo oral es otra fuente de conocimiento.
Los labios son tan sensibles como los genitales y no hay
razones para postergar su práctica, aunque curiosamente
la mayoría de las parejas lo consideran "un
paso posterior" a la primera relación sexual.
Aquí
y ahora
"Los
chicos no pueden esperar, es natural..." ¿Cuántas
veces escuchamos esa frase? (acompañada de un guiño
cómplice). ¿Y ésta otra?: "las
chicas esperan un poco más, es natural..." (sin
guiños, claro). En realidad las chicas "esperan"
porque nuestra sociedad no las prepara para su debut sexual,
no porque les resulte "natural" esperar.
Se les imparte una educación que interrumpe el normal
desarrollo de su sexualidad, pretendiendo devolvérselo
años más tarde. Y cuando recuperan la autonomía
sobre el cuerpo, y el afán por explorar su sensibilidad
(porque al fin "ya están listas"), suelen
sentir que deben apurarse, que es "ahora o nunca".
Luego ocurre que al mostrarse interesadas sexualmente por
un chico, reciben toda clase de presiones por parte de sus
pares para "concretar" sus anhelos sexuales; y
aún cuando no lleguen tan lejos con el sexo, lo hacen
prematuramente.
No están listas, y ni siquiera lo advierten. Se convierten
en candidatas a la tercera frase: ¿Y "eso"
era todo??? (traducciones varias: ¿no era que chocaban
los planetas?, ¿qué me perdí?, ¿y
los fuegos artificiales dónde eran???).
Cuando una chica no se siente segura, pues no está
lista. Debe esperar. No existe ninguna razón para
"tener que hacerlo". Sólo hay una: querer
hacerlo, querer explorarlo, querer dar Y recibir placer
sexual. Querer. Ni siquiera el amor. El amor debería
ser la última razón para "tener que hacerlo".
Beautiful
El
primer compañero sexual merece ser elegido con cuidado.
Si existen dudas, entonces no lo es.
Cerca del 50% de las mujeres experimentan pérdidas
de sangre durante su primera relación sexual. Esto
se debe a la rotura del himen, o a pequeñas lesiones
en las paredes vaginales
Hay formas de evitar o minimizar el dolor. El himen y la
vagina pueden dilatarse antes de la primera relación
sexual. Se coloca una buena cantidad de lubricante al agua
en los dedos (es un buen recurso intentarlo durante la masturbación),
de modo que un dedo se inserte en la vagina. Es normal que
al comienzo sólo se logre introducir la punta. (Si
se visualiza la vagina como el centro de un reloj, llevar
el dedo suavemente a la posición de cada hora, hasta
completar la vuelta). Esta maniobra ayuda a dilatar el himen.
En ocasiones, los músculos que rodean al orificio
vaginal se encuentran tensos y la abertura del himen es
muy pequeña. Cuando esto ocurre la inserción
de un dedo se torna dolorosa y hasta imposible. Es recomendable
sólo presionar suavemente con el dedo en dirección
a la vagina, efectuando pequeños movimientos circulares.
El himen juega sólo un pequeño rol, el dolor
o la incomodidad provienen de la dificultad para relajar
los músculos vaginales. Los ejercicios de Kegel ayudan,
y son realmente simples: para localizar los músculos
que deben relajarse nada mejor que intentar frenar la emisión
de orina. Luego, todo lo que sigue es contraerlos y relajarlos
repetidas veces. Estos ejercicios ayudan a tonificar los
músculos vaginales, favoreciendo además, la
obtención de orgasmos.
Bocanada
Las
chicas se preocupan por el dolor, los chicos se preocupan
por lograr el "clima ideal". Ambos se preocupan
por no defraudarse, por gustarse, y afortunadamente, también
se preocupan por cuidarse. Aunque el método anticonceptivo
más eficaz puede convertirse en el más inútil
cuando no se cuenta con la experiencia necesaria.
Las píldoras precisan tomarse siempre en el mismo
horario, los preservativos deben colocarse ANTES de la penetración
y requieren cuidados para no estropearse, y la lista se
amplía con cada uno de los métodos conocidos.
Recurrir a medidas de emergencia como la conocida "píldora
del día después" debería ser sólo
eso: una medida de emergencia, jamás la regla, jamás
el método. Y no da lo mismo la píldora, el
DIU, el diafragma... que un preservativo. El preservativo
sigue siendo el único medio de barrera confiable
frente a las enfermedades de transmisión sexual.
Los demás están muy bien para evitar embarazos
no deseados, porque "un aborto es algo con lo que hay
que poder convivir por el resto de nuestras vidas".
Volviendo al tema del "clima ideal"... cada pareja
irá recreando el suyo, con velas o sin ellas... pero
nunca en la oscuridad total si de verdad quieren disfrutar
ese momento. Bañarse juntos es un excelente comienzo.
El siguiente paso podría ser un buen masaje, por
turnos, utilizando aceite para bebés, pero tratando
de evitar el contacto con los genitales. La idea del masaje
es permitir un mayor grado de relajación para lo
que viene después. Y lo que viene después
es el orgasmo. El modo en que decidan llevar a su compañero/a
al orgasmo no es relevante.
Lo importante es liberar cierto monto de energía
antes de iniciar el acto sexual. Es conveniente que la mujer
controle la situación. Sólo ella sabe en qué
momento está realmente lista para ser penetrada.
Y sólo ella puede saber si las cosas están
ocurriendo tal como deben ocurrir.
En su cuerpo se producirán modificaciones no sólo
subjetivas. Debe escuchar lo que su cuerpo le dicta, y guiar
desde allí a su pareja. Por esa razón, la
posición del misionero, tan clásica, no es
la ideal para la "primera vez". Ella debería
estar sobre su compañero durante las primeras experiencias.
Esta posición le permite moverse libremente y tener
un mayor grado de control sobre el ángulo de penetración.
Raíz
Para
finalizar, esta nota no pretende ignorar los avatares de
la sexualidad masculina. Las experiencias de ambos probablemente
no difieran demasiado. Las presiones sociales son bastante
parecidas. Y del mismo modo en que un chico espera su primera
relación sexual como una manera de "hacerse
del título de hombre", las chicas esperan otro
tanto. Aunque tengan un largo camino por recorrer...
Propuestas
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