Tal vez no sepamos a ciencia cierta qué es la intuición,
pero sí sabemos que existe y que influye en muchas
de nuestras decisiones. Se trata de una cualidad o don que
todos tenemos y que algunos saben aprovechar mejor que otros,
principalmente las mujeres; pero, en realidad ¿qué
es?
La intuición es un sentimiento difícil de
describir porque no responde al procesamiento de información
intelectual racional, pero nos da el conocimiento, entendimiento
o la guía para tomar decisiones. Es igualmente nombrada
por muchos como presentimiento, y en ambos casos se trata
de una percepción que viene repentinamente, en forma
inesperada, pero que nos trae información que parece
certera y adecuada.
La palabra intuición deriva del latín in y
tueri, lo que significa "mirar adentro"; no siempre
es verbal o lógica, de manera que pueda ser representada
por imágenes o símbolos, sino que responde
a sentimientos o emociones y hasta a sensaciones físicas.
Sin embargo, algunos estudiosos del tema, en el intento
de explicarla, han hecho una clasificación que facilita
las cosas, diciendo que existen tres tipos:
Intuición
emocional. Es algo que se siente, por ejemplo,
sensación de depresión o de felicidad ante
la expectativa de algo que va a ocurrir; esa voz interna
que a veces nos alerta de que algo va a suceder; por ejemplo,
de que alguien nos va a llamar por teléfono o que
el timbre de la casa va a sonar.
Intuición
física. La forma de comunicación
es a través del cuerpo, es decir, se sienten ciertas
sensaciones en el cuerpo que están asociadas a algo
que quizás está ocurriendo en otro lugar,
a otra persona conocida o que va a ocurrir en un futuro.
Un ejemplo de esto es cuando se siente un nudo en la garganta
o estremecimiento del cuerpo por algo que no sucede frente
a nosotros.
Intuición
mental. Cuando se reciben pensamientos o ideas
de algo que se va a hacer. Generalmente se presenta en el
trabajo, en un proceso fundamentalmente creativo.
En realidad, la mayoría tenemos los tres tipos de
percepción combinados y los experimentamos a través
de nuestros sentidos. Algunos usando más las imágenes,
otros más a través del olfato o del tacto.
Barrera
protectora
Psicólogos y psiquiatras afirman que uno de los mecanismos
que utilizamos para defender nuestro "yo" es mediante
la negación de una realidad, o tratando de que ésta
no sea mal vivida por el ser humano. Para lograrlo se desarrollan
mecanismos de defensa en los que la intuición participa
ayudando a captar una situación, hecho o persona
que podría resultar peligrosa.
Nuestros sentidos no nos engañan y muchas veces ese
escalofrío que nos recorre el cuerpo ante la mirada
de un extraño tiene algo de realidad; la intuición
es activa y es una forma de búsqueda de información
dentro de uno mismo, que muchas veces no aprovechamos porque
no le damos la importancia que tiene. A menudo el miedo
a que nuestra intuición tenga una realidad justificada
nos hace bloquearla, negarla, obstaculizando su reflexión.
Sin embargo, existen otras corrientes de pensamiento que
afirman que la intuición es la interpretación
que nuestro cerebro da a las señales recibidas por
los sentidos en los que normalmente no nos detenemos a pensar.
Sería algo así como si entráramos en
un sitio oscuro y al hacerlo intuimos que hay un peligro,
lo cual llega a producirse por el hecho de haber captado
inconscientemente el olor de algún animal y esto
es lo que nos avisa de la amenaza.
Normalmente estamos acostumbrados a fiarnos de la lógica,
del razonamiento y no ponemos la atención debida
a lo que perciben nuestros sentidos. Pero éstos continúan
funcionando y emitiendo señales que, al no detenerse
a pensarlas, tan sólo pueden manifestarse en forma
de intuición.
Percepción
intuitiva
Todos hemos experimentado alguna ráfaga de comprensión
instantánea o intuitiva, pero también hemos
desestimado otras, ya que le concedemos mucha más
credibilidad a la lógica. Por eso, la intuición
habla con una vocecita muy apagada en nuestro interior.
Los expertos afirman que todos somos capaces de ser intuitivos,
basta con desarrollar esa capacidad, o bien, activarla,
para lo cual recomiendan algunas actividades para despertar
nuestra percepción a hechos que solemos restarle
importancia por la vía de la razón, siguiendo
los siguientes pasos:
Conocerse
mejor. En estado de relajación, tratar de
ser conciente de las impresiones que se reciben a través
de los sentidos, es decir, lo que se huele, se toca, se
prueba con el gusto, se ve y se oye.
Modificar
la rutina. Hacer las cosas en otro orden, a un
ritmo distinto, poniendo especial atención en cómo
se siente al experimentar los cambios; es un hecho que volveremos
la cabeza a circunstancias que la misma rutina han dejado
que pasen desapercibidas y que pueden tener mucho qué
decir sobre nuestro ser.
Jugar
a adivinar. Anticípese a hechos sencillos,
por ejemplo, cuántos correos electrónicos
voy a recibir hoy, sin preocuparse demasiado por la respuesta.
De mayor importancia a lo primero que venga a su mente y
posteriormente compárelo con el resultado real; tal
vez se sorprenda de lo que vea.
Dé
valor a sus sueños. Según algunos
científicos, los sueños son una fuente de
información de primer orden para poder comprender
la intuición, ya que en ellos es donde esta capacidad
humana se desarrolla mejor. Lleve un recuento diario de
sus sueños, o lo que recuerde de ellos, y observe
que cuanta más atención preste a sus contenidos
subconscientes, más tienden a manifestarse. Cuando
así sucede, dicen los mismos estudiosos del asunto,
que se trataría de los famosos sueños premonitorios
en los que las barreras del tiempo desaparecen, por lo que
podemos acceder a información del futuro.
Mucha gente, cuando comienza a practicar su intuición,
se siente frustrada porque es difícil entender que
se trata de una voz interna, una corazonada, a menos que
uno la vaya conociendo por la experiencia de simplemente
practicarla, entonces se dará cuenta que se trata
de una parte íntima de uno, algo así como
un amigo de hace muchos años a quien uno quiere,
pero ve poco.
Antes de tomar una decisión importante en su vida,
y después de haber evaluado conscientemente todas
las opciones, siempre consulte a su voz interna, aunque
sea para saber qué es lo que le hace sentir bien
y cómodo. Sin embargo, no tome decisiones solamente
basadas en la intuición, podría cometer grave
error; recuerde que ésta es solamente una fuente
de información más, que viene de su interior,
de su mejor amigo.
Fuente:
Extracto de la página de Internet “SALUD Y
MEDICINA”
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