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Artículos de Profesias - Enigmas

Publicado Boletín nº 11

Radiestesia
El uso del Péndulo

El término zahorí procede del arabe "zuhari" que significaría servidor del planeta Venus, que al parecer, para los arabes era el que guiaba a las personas que poseían una cierta intuición. El zahorí es el que trabaja el don de la intuición, alguien que sintoniza con la vibración que desprende el curso de un río o de un lago y que, o bien utilizando su propio cuerpo o recurriendo a algunos elementos externos, tiene la facultad de "sentir" la manifestación oculta de energías que pueden venir provocadas por árboles, plantas, animales o minerales, e incluso por la propia tierra. Hay numerosas formas de captar las mencionadas vibraciones, hay quien logra hacerlo a mano, si bien los métodos más comunes son la varilla radiestésica y el péndulo, instrumento en el que centramos este trabajo.

La radiestesia
El término radiestesia apareció por primera vez en el año 1919 y se lo debemos al sacerdote francés Alexis Bouley (1865-1919), quién unio los términos "radius", en alusión a la línea y "manteia", que significa sensibilidad.
En la actualidad, todas las técnicas en las que se emplea el péndulo o la varilla y que tienen relación directa con la radiestesia, han bebido en fuentes provenientes de diversas culturas y tradiciones, ya que no debemos ver este método de captación como algo moderno. Al contrario, tanto los amerindios como los antiguos maestros orientales del noble arte del Feng-Shui ya lo practicaban.

Nacimiento del Péndulo
Es evidente que culturas como las citadas no disponían de los modernos péndulos que conocemos hoy. Sus prosprecciones se basaban en el uso de ramas de árbol. También podían recurrir a la sensibilidad de la piel o al empleo de algunas piedras para sentir a través de éstas los movimientos telúricos del planeta.
No será hasta 1978 cuando el físico Gerboin, por casualidad descubre el péndulo. Todo ocurrió cuando le dió al hijo de un amigo suyo una esfera de madera que representaba el globo terráqueo y que estaba atada a un cordel. Lo singular aconteció cuando Gerboin se percató que aquella esfera se movía y oscilaba sin que nadie la tocase, y aún más cuando el brazo del niño estaba inmóvil. A partir de aquel descubrimiento Gerboin investigó en la materia, entró en contacto con sociedades de zahoríes y hoy el péndulo es, como sabemos, el perfecto útil de captación de energía.

Aprender a usar el péndulo
Todos tenemos la capacidad de usar un péndulo, especialmente si somos capaces de guardar un poco de paciencia y buena disposición. El péndulo no es nada más (y nada menos) que un peso atado y unido a una cadenilla.
Encontramos péndulos con testigos que son desmontables y poseen un pequeño espacio interior en el que albergar una pequeña muestra de aquello que buscamos. Otros péndulos son del tipo "bellota", porque nos recuerdan a la forma de este fruto. Pero lo cierto, es que casi cualquier cosa, como un anillo, o un pequeño crucifijo que unamos a una cadenilla de entre veinte y cuarenta centímetros, nos servirá un péndulo. En cualquier tienda especializada hallaremos el que más nos convenga para cada caso.
Lo importante del péndulo es la forma de usarlo. No debemos disponer de él como si fuera la única herramienta a nuestro alcance para desvelar los misterios, aunque pueda ser de gran ayuda.
Cuando tomemos el péndulo debemos hacerlo sosteniéndolo con los dedos pulgar e índice y teniendo la precaución de apoyar el codo sobre la mesa de trabajo. Trás la posición inicial debemos relajarnos ayudándonos con la respiración. Acto seguido llevaremos a la mente una pregunta concreta sobre aquello que deseamos obtener respuesta o sobre lo que estamos buscando y le pediremos al péndulo que nos indique un resultado a partir de su movimiento.

Las formas de respuesta
El péndulo gira, oscila e incluso permanece totalmente quieto, todo depende del radiestesista y de nuestra fuerza psíquica o de las corrientes telúricas del lugar en que nos encontremos. El péndulo no puede hablar ni expresarse de una forma clara a no ser que nosotros creemos primero un código para ello. La mejor forma es establecer unos parámetros de Sí o No. Cada uno debe escoger el suyo, aunque lo recomendable es que un movimiento de norte a sur indique una respuesta afirmativa, mientras que la oscilación este a oeste sugiera respuesta negativa.
Otra cuestión importante es cuando el péndulo se emplea sobre un mapa. En este caso, si por ejemplo estamos buscando una persona o una corriente de agua, lo que debemos hacer es indicarle mentalmente al péndulo que nos marque la dirección a seguir. A partir de los movimientos podremos ir acotando el terreno y descubrir finalmente lo buscado.

Aplicaciones prácticas
Las posibilidades de uso del péndulo son casi infinitas. Con él podemos encontrar las corrientes ocultas de agua bajo la superficie de una casa, pozos o yacimientos en pleno bosque, personas desparecidas, etc. Podemos testar incluso aspectos más mundanos. Por ejemplo, colocando el péndulo sobre la carta de un restaurante podemos saber que alimentos nos convienen más. Otro ejemplo interesante que verificar mediante el péndulo qué persona puede ser más adecuada para un trabajo, viaje o reunión. Bastará para ello que dispongamos de la fotografía del individuo en cuestión o, en su defecto, de una cartulina sobre la que escribiremos su nombre. Pasaremos el péndulo por encima de la imágenes a fin de descubrir sobre que persona percibimos mejor vibración.
Lo mejor es siempre practicar con temas sencillos, buscando el simple movimiento para obtener respuestas del tipo sí o no. Trás estas prácticas estaremos en condiciones de pasar a mayores, como por ejemplo descubrir en nuestra casa un objeto escondido por otra persona.
Los expertos en radiestesia aseguran que el péndulo no falla nunca, eso sí, advierten que muchas veces el sensitivo es quien influye de manera negativa sobre el experimento ya que sus emociones, preocupaciones o incluso miedos, pueden desestabilizar el movimiento normal del péndulo.

Fuente: Pagina de Internet sin indicar autoria

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