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de Profesias - Enigmas |
Publicado
Boletín nº 1
Las
profecías de los Mayas
El
Tiempo Circular

La
Desmesura Invisible
Bienvenidos
a uno de los relatos más significativos de la tradición
indígena mundial. El argumento parece clásico:
aborígenes muy espirituales, españoles que
los persiguen, y enseñanzas antiquísimas que
siglos después son tomadas como novedades. Pero el
final de esta historia es impredecible. Y no sólo
eso: dicen que cada uno de nosotros tiene, de alguna manera,
una parte del protagonismo. Porque el calendario de estos
indios sobrenaturales llega a su fin en nuestra época,
cargado de posibilidades demasiado enigmáticas como
para desecharlas de antemano.
Me pareció muy útil indagar este tema a partir
del enfoque de quien investiga desde la posición
objetiva de un difusor, y no desde el compromiso que tiene
un especialista con su verdad. Estos apuntes intentan identificar
las profecías mayas más destacadas por 2 motivos
fundamentales:
-
Por
un lado, investigar la voz maya en sí misma y ver
qué nos dice de nuestra época. Tenemos la
exacta “causalidad” de estar viviendo los
años marcados como los últimos, antes del
llamado Gran Cambio.
-
Por otro -y es el que más me interesa en lo personal-
nos sirve para reflexionar sobre la naturaleza de la existencia,
del tiempo y de la misión colectiva de la humanidad,
si es que tiene alguna. Es un camino válido para
experimentar estrategias en la búsqueda de respuestas
a por qué estamos acá, para qué,
y hacia dónde vamos, si es que vamos a alguna parte.
Los
mayas rendían un fervoroso culto a lo que nos resulta
imperceptible: desde la energía de la mente y la
conciencia hasta el movimiento de lejanísimos planetas;
desde el paso del tiempo hasta un dios sin imagen, Hunab
Ku. Incluso el lugar hacia donde habrían partido,
se nos vuelve inhallable a nuestros ojos. Sólo nos
quedan vestigios en la inmensidad de la selva y demasiadas
interpretaciones, con las que los estudiosos modernos y
los custodios de la tradición oral no terminan de
ponerse de acuerdo.
Pensándolo bien, quizás esa misma afición
por lo invisible pudo haber convertido a este pueblo en
el líder americano de la escritura –disciplina
que, como sabemos, hace visible aquello que no está,
a través de la palabra escrita– como contrapartida
en busca de equilibrio.
Hoy, el mundo de la materia mira a Mesoamérica, en
virtud del matiz más sorprendente y “palpable”
(no podía ser de otra manera) de su espiritualidad:
los vaticinios que empiezan silenciosamente a cumplirse.
¿Cómo es posible que hace tantos siglos tuvieran
un progreso tan marcado? ¿Es cierto que manejaban
otro tipo de inteligencia que nada tiene que ver con la
terrestre? ¿Abrieron las puertas hacia otra dimensión?
¿Ya enloquecimos o estamos haciéndolo de manera
sutil y colectiva? ¿Estaremos intelectualizando un
par de rastros perdidos en la historia, o ciertamente descifrando
la información buscada? ¿Será que ansiamos
sí o sí hallar las respuestas que ni la ciencia
ni la religión nos han dado, y por lo tanto, elevamos
estos preceptos indígenas a la categoría de
verdad, con más necesidad que claridad?
Estamos de acuerdo en que el presente es un momento de convergencia
extraordinario. Transitamos el tiempo que rodea al legendario
2012, año del que hablaban los sacerdotes mayas hace
más de 5 milenios cuando crearon su propia cuenta
del tiempo. La ocasión para explorarlo no puede ser
mejor, indagando qué hubo “debajo” del
cristianismo en nuestro continente.
- La forma más cómoda de sentarse frente a
este tema
Mientras escribo, recuerdo la ley de la polaridad. Estamos
acostumbrados a ordenar las cosas según su opuesto:
mal o bien, hombre o mujer, mentira o verdad, oscuridad
o luz. Solemos declararnos “en pro de” o “en
contra de”, creyendo que los polos se excluyen mutuamente.
No comprendemos que, en realidad, cada actitud obcecada
en pro o en contra de algo es una fijación, y como
tal, impide que nos movamos libremente.
No entendemos que la luz necesita de la oscuridad para existir,
que dentro de cada hombre hay rasgos femeninos, etc. Nos
han enseñado las virtudes de elegir entre blanco
o negro, cerrándonos a la posibilidad de ver que,
en verdad, las cosas son mucho más grises de lo que
imaginábamos. Si nos revisamos un poco, nos daremos
cuenta de que estamos llenos de fijaciones, con una batería
de argumentos listos para ser disparados contra “todo
aquel que intente mover nuestros cimientos”.
Cualquier definición humana, dicen los sabios, puede
expresar sólo una parte de la verdad. Para expresarla
toda, necesito siempre considerar el polo opuesto.
En el resbaladizo mundo de las profecías, habrá
quien cree y quien no, como en todo aquello en lo que el
hombre siente que no tiene el control. A la luz de los vaticinios
no cumplidos de la historia –que no han sido pocos–,
esta última posibilidad parece bastante “lógica”,
siguiendo con la costumbre de polarizar. Pero de los laberintos
se sale por arriba: deberemos mantener una actitud suelta
para movernos libres y así crecer en el propio juego
de buscar conocimiento.
No me inquieta tanto lo que ocurra al final del 2012 o durante
el 2013 a nivel geofísico como lo que pueda traer
aparejado en cada conciencia. Este texto es un pretexto:
lo que más me estimuló es el proceso de estructuración
de este enfoque del tiempo –en las posibles variables
que lo hacen lúcido, evolucionado, trascendente,
y por extensión, con más posibilidades de
abrirnos los ojos– diseñado por una de las
civilizaciones más admirables de la historia humana.
Gente conectada con lo auténtico, con lo que no pasa
de moda; habitantes de un tiempo que parece el reverso de
la era actual, absurda y fugaz como pocas.
Un cambio de libreto en la forma de percibir el mundo se
vuelve necesario. Y el campo profético en sí
es una imperdible alternativa de reflexión.
Nuestra sociedad exitista nos hace pensar en los resultados
más que en las acciones que llevaron a él.
Pero hagamos el camino inverso. Tomemos a las profecías
como advertencias, analizándolas como si fueran puentes
que nos trasladan desde lo establecido hasta un nivel de
comprensión mayor.
Vaticinios
El
tiempo para los mayas era un enorme círculo que avanzaba
hacia atrás y hacia delante en forma simultánea.
Era la respiración del universo, que también
llevamos dentro cada uno de nosotros para evolucionar. Estaban
convencidos de que la vida es un proceso de ciclos evolutivos,
que conducen a posibilidades de mayor perfección.
Así lo dejaron asentado en sus códices, en
sus libros sagrados y en sus muros, y nos lo cuentan simbólicamente
a través de sus profecías. Muchas de ellas
resultan demasiado complejas, quedando el interesado a merced
del significado que le otorgue cada investigador. En verdad,
los textos sagrados nos ofrecen información que no
es fácil de revelar, permitiendo diversas interpretaciones.
Sugiero la lectura de “El libro de los libros de Chilam
Balam”; en él, se pueden encontrar numerosas
profecías, aunque no podrá eludirse su carácter
hermético. Por ese motivo, el desafío fue
reunir los conceptos proféticos más claros
y difundidos por expertos respetados en todo el mundo. A
continuación, revisaremos los vaticinios más
trascendentes para los tiempos que corren, viendo que convergen
varios de ellos entre sí:
Profecía
del Fin de los Tiempos
Establece
que, a partir de 1992, a la humanidad le quedan 20 años
para realizar los cambios hacia otro nivel de conciencia.
Transitamos durante esta etapa el último katún
(20 años gregorianos), quedando fijada como fecha
del fin de nuestro tiempo –tal como lo concebimos
hoy– el 22 de diciembre de 2012.
(Cabe aclarar que, para algunos, la fecha es el 21 de diciembre
de 2012, e incluso el momento del cambio lo sitúan
en forma más marcada en el año 2013. Muchos
sostienen que es muy difícil hacer una transpolación
del calendario maya al gregoriano, en virtud de la inexactitud
natural de éste. Con todo, el fin de este ciclo de
miles de años no está representado por una
hora exacta. Los investigadores más importantes toman
la noche que une el día 21 con el 22 como el momento
propicio.) Es una de las profecías que más
inquieta a la humanidad, puesto que muchos la interpretan
definitivamente como el final del mundo, “el acabóse”.
Como sabemos, los mayas toman como fecha inicial de su calendario
la que corresponde al año 3113 a.C. según
nuestra visión gregoriana del tiempo. Es el momento
adjudicado al “nacimiento de Venus”. A partir
de ese año, se inicia el Gran Ciclo de 5.125 años,
cuyo punto final se da en el año 2012. Algunos expertos
sitúan el inicio un año después, en
el 3114 a.C., pero de todas maneras coinciden en su finalización
en el año 2012. Esta profecía también
nos dice que, en los años inmediatamente posteriores
al inicio del mencionado katún final, es decir, a
partir de 1992, comenzó una época de oscuridad
más marcada, donde nos enfrentamos con nuestra propia
forma de comportarnos. Según esta profecía,
debemos prepararnos para el denominado “Gran Cambio
Evolutivo”, que nos impulsará hacia una nueva
etapa de crecimiento.
El
Quinto Sol
La
cosmogonía maya sostenía que habían
pasado 4 edades hasta la actual época, cada una de
los cuales había finalizado de manera abrupta. Al
igual que otros pueblos indígenas, sostenían
que la humanidad ya había vivido 4 grandes ciclos
o soles. La primera de estas etapas habría sido Atlantis,
cuyo conocimiento, tras la desaparición de ese mundo,
habría sido depositado en el Antiguo Egipto y en
el golfo de México. Ahora nos encontraríamos
en el quinto y último ciclo, completando los casi
26.000 años de los que ya nos hablaban Pitágoras,
Empédocles y tantos otros.
Una
manera de "leer" la vida cósmica
Los
adelantos astronómicos les permitieron a los mayas
asegurar que nuestro sistema solar se desplaza en una elipse
que lo acerca y lo aleja del centro de la galaxia a través
de ciclos.
La duración de ese ciclo es de 25.625 años,
lapso denominado Jornada Cósmica o Galáctica,
cuyo funcionamiento sería similar al día y
la noche para nosotros: la mitad de ese tiempo, es decir,
aproximadamente 12.812 años, es denominado el “día
del cosmos”, cuando nos encontramos más cerca
del centro de la galaxia. La otra mitad del recorrido, en
la que estamos en la sombra, es la “noche del cosmos”.
Cada “día” y cada “noche”,
en lugar de durar 12 horas aproximadamente, duran 12.812
años, y se continúan como etapas constantes,
una tras la otra. Esa Jornada Cósmica se divide en
5 ciclos de 5.125 años, según nuestro calendario:
1- Mañana
Cósmica: Es una etapa de gestación.
El sistema solar acaba de dejar la oscuridad para entrar
en la luz.
2- Mediodía
Cósmico: Es un período de desarrollo
muy fuerte. La influencia del sol central de la galaxia
es muy marcada.
3- Tarde
Cósmica: La fuerza del sol central comienza
a mermar.
4- Atardecer
Cósmico: Representa la toma de conciencia
acerca de lo que se ha hecho. La noche está próxima.
5-
Noche Cósmica: Es la oscuridad que
precede a un nuevo renacer, el último eslabón,
anterior a otros 5 ciclos.(En el Códice de Dresde
dejaron registrado que cada 1.872.000 kines (es decir, aproximadamente
5.125 años gregorianos), el Sol sufre fuertes alteraciones,
con erupciones de viento solar y manchas enormes. Cuando
esto ocurre, el ser humano debe estar alerta porque es un
presagio de cambio muy marcado.)
Esta
profecía dice que nuestro sistema solar empezó
a salir de la Noche Cósmica para entrar en una nueva
Mañana. Sobre el final de cada ciclo de 5.125 años,
el Sol central de la galaxia emite un potentísimo
rayo de luz que sincroniza todos los planetas, iluminando
todo el universo. Ese resplandor dura 20 años, marcando
una transición. En nuestro caso, desde el año
1992 hasta el 2012. Es un momento evolutivo sin precedentes,
donde transitamos un no-tiempo, con la posibilidad de definir
nuestro futuro. Es una energía que aumenta y acelera
la vibración en todo el universo, transformando las
emociones y los pensamientos del hombre, para conducirlo
a una mayor perfección. Si bien se habla de la desaparición
de la humanidad como especie pensante en caso de no entender
el cambio de mentalidad que debemos dar, muchos se inclinan
a comprenderlo como un escalón a subir, una gran
oportunidad para evolucionar, o bien de quedarnos estancados.
La humanidad tendría la gran posibilidad de regenerarse
espiritualmente, elevando su conciencia. Podría tener
su lugar el verdadero progreso, tan buscado en disciplinas
científicas. Los mayas vaticinaron también
que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas
como una especie de guía para el despertar, y lo
cierto es que la “oleada maya” ha ido creciendo
en forma exponencial en esta época. Basta ver la
cantidad de libros y sitios de internet sobre el tema para
darnos cuenta de que la “vuelta” parece instalada
definitivamente.
Profecía
del Lago Titicaca
La
tradición oral maya nos habla de la energía
interior del planeta y cómo a través de ciclos
va coincidiendo con distintos lugares de poder a lo largo
de la historia.
Consta de ciclos de aproximadamente 3.600 años. Según
explican, esta energía contenida en las entrañas
de la Tierra se mueve a través de las zonas montañosas
y cordilleras, fluyendo como si lo hiciera dentro de una
columna vertebral. A su paso, va generando cambios mediante
procesos vibratorios que terminan armonizando la zona afectada.
Actúa como un epicentro energético, fluyendo
desde allí hacia otras direcciones. Nos cuentan que
a partir del siglo XVII a.C. la energía comenzó
a ubicarse en la legendaria tierra del Tibet, pasando en
la segunda mitad del siglo XX (coincidiendo con la invasión
china) hacia América, siguiendo la cordillera del
Himalaya y el estrecho de Bering. Comenzó a “bajar”
desde Alaska a EE.UU. y Centroamérica, para finalmente
ubicarse, según la voz maya, en la zona del Altiplano
andino, en las inmediaciones del lago Titicaca. Este suceso
está previsto para el lapso comprendido aproximadamente
entre los años 2010 y 2015. Allí permanecería
por otros 3.600 años. No hace falta recordar los
hechos que han rodeado al continente durante las últimas
décadas a lo largo de la zona de Venezuela, Colombia,
Ecuador y Perú, como ejemplos de “energías
movilizadas” y oscura antesala de la época
de armonía que augura este vaticinio.
Profecía
de los Tikú
El
calendario Tikú se basa en movimientos de 52 años
(cifra de trascendencia, tal como veremos en el próximo
Capítulo) y está dividido en 2 ciclos: el
llamado Oxlajuj Tikú (13 períodos de 52 =
676 años) y el Bolom Tikú (9 períodos
de 52 = 468 años).
El Oxlajuj Tikú, conocido como Los Trece Cielos,
es un ciclo positivo en el que impera el conocimiento y
la armonía, mientras el Bolom Tikú -Los Nueve
Infiernos- es negativo y está regido por el oscurantismo,
el egoísmo y el materialismo. Situémonos en
la historia. Se afirma que el inicio del último Bolom
Tikú coincidió con la invasión española
el 17 de agosto de 1519. Hernán Cortés, su
alma mater, fue llamado “el señor de la gran
noche oscura”. La profecía indicaba que no
debía resistirse la voz de los tiempos, ya que el
exterminio de todas maneras iba a tener lugar. Este período
de oscuridad terminó la noche del 16 de agosto de
1987 (468 años después), siguiendo 5 años
de transición hasta el 17 de agosto de 1992, cuando
comenzó el Oxlajuj Tikú. Un resurgimiento
del mundo ancestral fue vaticinado para esta época,
no sólo por los mayas, sino también por las
distintas culturas originarias de América y –según
confirman algunas voces de la tradición oral–
por profecías orientales. A nuestro continente le
habría llegado el momento de marcar importantes pautas
espirituales para la humanidad.
(Para muchos, la andanada mística de la New Age,
aunque con mucho todavía por pulir, sería
una sutil manifestación del arribo del Oxlajuj Tikú,
y un gran rasgo a favor de un futuro tiempo de evolución
y orden natural.) Pero, a su vez, los 9 años inmediatamente
posteriores a esa fecha, reunidos en un ciclo llamado “de
gestación” –como un embarazo, aunque
en otra escala de tiempo– traen aparejados desórdenes
de todo tipo, precediendo la llegada de un tiempo mejor.
A partir del año 2001, van madurando las nuevas características
a lo largo de los primeros 13 años, hasta su total
asentamiento. (Es importante tener en cuenta la relatividad
de las fechas: se determinan para bajar la información
a un nivel de comprensión ordinario y permitirnos
cuantificar de alguna manera los períodos, pero sería
equivocado aferrarse a ultranza a la exactitud de su cumplimiento,
ya que estamos hablando de aseveraciones con miles de años
de antigüedad.) La siguiente profecía nos habla
de este calendario desde la óptica de uno de los
investigadores más conocidos y polémicos del
mundo maya.
Profecía
de la Convergencia Armónica
José
Argüelles, historiador, filósofo y activista
por la transformación planetaria de la conciencia,
explica que la llamada “Convergencia Armónica”
fue una revelación profética de la ciencia
del tiempo maya. Consistió en el cumplimiento de
la antigua profecía mexicana de los 13 Cielos y los
9 Infiernos. Según nos explica, en esencia establecía
que si 144.000 humanos se reunían en lugares sagrados
de todo el mundo el 16-17 de agosto de 1987 a una hora determinada,
darían su impulso a nuestra civilización para
que entrara definitivamente en una era que tendría
a la paz como denominador común. Este hecho, en realidad,
marcó la apertura de los 25 años finales del
Gran Ciclo Maya de 13 baktunes (3113 a.C. - 2012 d.C.),
situándose exactamente el día en que finalizó
el período oscurantista del Bolom Tikú, tal
cual vimos en la profecía anterior. Agrega Argüelles
que la profecía de la Convergencia Armónica
también decreta que la paz llegará sólo
si la humanidad abandona el materialismo y vuelve a vivir
en armonía con la naturaleza. Caso contrario, se
producirá una catástrofe mundial antes de
la finalización del ciclo de los 13 baktunes. Abandonando
en función de esto el estilo de vida materialista
convencional, Argüelles y los implicados en el proyecto
descubren, en diciembre de 1989, las frecuencias de tiempo
12:60 – 13:20. ¿Qué es esto? Según
explican, la galaxia es gobernada por una sola frecuencia
de tiempo que desciende directamente hasta su estructura
atómica.
12:60 es la frecuencia de tiempo en la que vive inmersa
la humanidad. El número 12 refiere al calendario
gregoriano/babilónico compuesto de 12 meses, con
60 minutos cada hora. Para estos investigadores, es una
frecuencia artificial y falsa, sólo adoptada por
la especie humana.
13:20, en cambio, se refiere a 13 tonos galácticos
y 20 frecuencias solares, codificados como el Tzolkin o
período de 260 días del calendario sagrado.
El descubrimiento de este error dio la pauta acerca de cómo
la humanidad podía regresar a la naturaleza. Si el
error estaba contenido en su calendario, entonces el primer
paso sería reemplazarlo por otro, cuya frecuencia
sea la correcta, es decir, 13:20.
De esta manera, surgió la llamada Estrategia Galáctica
del Movimiento Pacífico de Cambio al Calendario de
las 13 Lunas. De acuerdo con esta idea, el reemplazo del
calendario gregoriano de 12 meses por el calendario biológicamente
preciso de 13 lunas cumpliría los requisitos para
asegurar que la humanidad terminara el ciclo de baktunes
en armonía. (Las mujeres llevan este ciclo dentro
de su cuerpo: 13 veces al año, cada 28 días.)
En 1993 entramos en el ciclo profético siguiente,
llamado por él “Telektonón”.
Profecía
de Pacal Votan: El “TELEKTONÓN”
El
sacerdote Pacal, gobernante de Palenque, Chiapas, México,
fue adorado como Quetzalcóatl (serpiente emplumada),
y era considerado el dador de la sabiduría, el calendario
y las artes. Argüelles argumenta que, en el inquietante
sepulcro de este sacerdote en Palenque, se encuentra el
llamado Tubo por el que habla el Espíritu Terrestre
o "Telektonón". Se trata de un tubo oracular
cuya ubicación conduce desde el piso del santuario,
en la cúspide misma del Templo de las Inscripciones,
hasta la tumba. Afirma que el propósito del "Telektonón"
es vencer el poder del tiempo falso y restaurar el verdadero.
Según esta profecía, el lapso que coincide
con los últimos 7 años del milenio, es decir,
desde 1993 al 2000, han constituido la posibilidad de iniciar
el final del falso tiempo, el tiempo del apocalipsis. Durante
estos años, la humanidad pudo emprender el camino
para reemplazar el falso calendario compuesto de 12 meses
por el de las 13 lunas, de acuerdo a lo expresado por Argüelles.
Así, el investigador emprendió una cruzada
internacional para la toma de conciencia, un llamado a la
unidad denominado “Pax Biosférica”. Estos
7 años estarían en consonancia con los 7 sellos
del Apocalipsis.
Sugiero la lectura del mencionado libro de Argüelles
para profundizar la visión del tiempo y los alcances
propuestos por él.
-("Juegos" numéricos: Argüelles sostiene
que las funciones 12:60 y 13:20 aparecen secretamente referenciadas
por Pacal de la siguiente manera: 1260 años pasaron
entre la creación de su tumba (año 692 d.C.)
y la apertura de la misma (año 1952), mientras que
señala que hubo exactamente 1320 años entre
esa misma fecha de construcción de su bóveda
y el año del llamado "fin del tiempo",
el mítico año 2012. Además, recuerda
que el tiempo de poder de Pacal fue un ciclo de 52 años
(desde el año 631 d.C. hasta su deceso, en el año
683 d.C.), siendo ésta, "casualmente",
una cifra clave para los mayas.)
Comenzaría, entonces, la era de itzá, la edad
del conocimiento. La cultura maya renacería, y la
humanidad comenzaría a despertar su cuerpo de luz
dormido, al recibir la energía de Hunab-Ku, el corazón
de la galaxia. Los chamanes dicen que en estos años
iremos descifrando y entendiendo sus calendarios sagrados
y sus jeroglíficos, resucitando la sabiduría
del conocimiento indígena.
Profecía
de la llegada del Dalai Lama
En
1475, el llamado Consejo Supremo de los mayas se reunió
en Wenk´al, revelando que comenzaría un período
de oscuridad que tendría a la llegada de los conquistadores
como punto inicial de significación. Deberían
esperarse 520 años desde el momento de la reunión,
para que el mundo maya vuelva a ser respetado. Dicho período
finalizó en 1995, y fue paralelo al Bolom Tikú,
aunque con 52 años más de vigencia en total
(ya que, como vimos, el ciclo de los Nueve Infiernos tuvo
una duración de 468 años, iniciándose
en 1519 y terminando en 1987). La cifra 520 se compuso sumando
2 veces los 13 períodos de 20 años, es decir,
260 multiplicado por 2. En el Concilio también se
vaticinó lo siguiente:
"Un hermano de tierras lejanas llegará a la
tierra maya vestido con los colores del Sol, para recordar
el compromiso con el creador y despertar a quienes permanecieron
dormidos durante los años de oscuridad”.
Efectivamente, la antigua profecía se cumplió:
Su Santidad, el Dalai Lama –líder espiritual
del Tibet– llegó al Mayab hacia el final de
ese período, vistiendo sus clásicos colores.
Para los sacerdotes mayas fue un momento en el que la humanidad
confirmó su entrada en el camino de la luz, asegurando
que los maestros reencarnados de la nueva era estaban sumando
su esfuerzo para armonizar la Tierra.
Profecía
del “Día Oscuro”
En
el Códice de Dresde se hace referencia a un eclipse
total, solar y lunar, que ocurriría el 11 de julio
de 1991. Aquella jornada en México, el día
se convirtió en noche.
Este hecho coincidió con extraños objetos
vistos en el cielo por miles de personas, quienes grabaron
las evidencias con sus cámaras. No sólo fueron
filmados en México D.F., sino también en Puebla,
una ciudad cercana al volcán Popocatopetl. Habrían
permanecido en el aire durante varios minutos, junto al
Sol.
Según el Códice de Dresde, el suceso estelar
anunciaría el comienzo de una etapa de conexión
de la humanidad con la sabiduría cósmica,
“en forma de encuentros con los maestros venidos de
las estrellas”. Resultó tan significativo que
la Universidad Nacional Autónoma de México
decidió incluirlo en su programa habitual de acuñación
de medallas conmemorativas, creando una pieza representativa
del suceso.
- Algunos interesados
en la consonancia de números, aportan el dato de
que la oscuridad de este eclipse cayó sobre la
metrópoli exactamente 666 años (triple 6)
después de la fundación de Tenochtitlán
en 1325, sobre cuyas ruinas se construyó la ciudad
de México.
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Las
llamadas "7" Profecías
El
investigador Fernando Malkún clasifica el mundo profético
maya en “7” vaticinios, sintetizados así:
1.
"Primera" Profecía
Como
vimos en la llamada Profecía del Fin de los Tiempos,
establece que nuestro mundo
-de la manera en que lo concebimos actualmente- entrará
en una etapa de grandes cambios, marcando el año
2012 como fecha de término del Gran Ciclo de 5.125
años iniciado en el 3113 a.C. El sistema solar recibirá
un rayo sincronizador del centro de la galaxia, que pondrá
fin al materialismo. Antes de esa fecha, la humanidad deberá
decidir entre desaparecer como especie que destruye su planeta
o evolucionar hacia una nueva era de integración
con el universo. Esta profecía habla del final del
miedo, y establece que el proceso de grandes cambios será
vivenciado por la humanidad para que comprendamos cómo
funciona el universo y podamos avanzar hacia un nivel superior.
Señala el tiempo del no-tiempo, el período
de 20 años previos al 2012. En este lapso, nuestra
raza entró en lo que ellos denominan “El Gran
Salón de los Espejos”, en el que nos enfrentamos
a nosotros mismos, analizándonos, y teniendo la posibilidad
de cambio en nuestras manos. Se trata de una importante
oportunidad de transmutación espiritual.
Señala
el eclipse de sol del 11 de agosto de 1999 como un momento
clave, en el que la alineación en cruz cósmica
con centro en la Tierra de casi todos los planetas acelerará
el proceso de transformación de nuestro mundo, tal
como veremos en el Capítulo 7.
Anuncia que la humanidad se encuentra en una etapa de transición
hacia una nueva manera de percibir el universo, y que a
partir de dicha fecha, las fuerzas de la naturaleza actuarán
como catalizadoras de un serie de cambios acelerados y de
enorme magnitud. Habrá cambios físicos en
el Sol y en la Tierra, y el comportamiento psicológico
de la humanidad se verá afectado. Revela también
que si la mayoría de los hombres se sincroniza con
la naturaleza, se neutralizarán los cambios drásticos
que describen los siguientes vaticinios.
Sostiene
que una ola de calor aumentará la temperatura del
planeta, produciendo cambios climáticos y sociales
de importancia. ¿La razón? Los mayas se la
atribuyen a la combinación de varios factores: algunos
generados por el hombre –en su falta de sincronía
con la naturaleza y sus manejos antiecológicos–
y otros por efectos del Sol, al producir mayor irradiación
por el aceleramiento de su actividad, aumentando su vibración.
Indica
que el aumento de la temperatura del planeta hará
posible el derretimiento de los polos. Las protecciones
que tenemos a nivel planetario se están debilitando:
el escudo electromagnético que nos cubre está
disminuyendo su intensidad. El agujero de ozono, sin ir
más lejos, permite la llegada de los rayos de Sol
en forma más intensa a la superficie del planeta.
Produce alteraciones del clima y aumenta la temperatura
de los mares, contribuyendo al derretimiento más
rápido de los casquetes polares.
Los
sistemas organizadores de nuestra sociedad sufrirán
un caos, dejando de usarse el dinero como medio de intercambio.
Según ellos, la economía del hombre está
basada en principios de agresión, que resultan incompatibles
con el nuevo tiempo que llega. Los medios informáticos
colapsarán, y el aumento de la actividad del Sol
agravará la situación, causando daños
en los satélites. Nos dice que todos los sistemas
basados en el miedo sobre los que está fundamentada
nuestra civilización se transformarán junto
con el planeta, para dar paso a una nueva armonía.
La mente evolucionada será el “gran instrumento”
de comunicación. Los sistemas religiosos también
entrarán en crisis, surgiendo un solo camino espiritual
para toda la humanidad, dejando de lado a “los dioses
que infunden temor”.
Advierte
sobre la posibilidad de que un cometa ponga en peligro la
existencia de la humanidad. Esto fue también anunciado
por distintas culturas y religiones. Para los mayas, los
cometas eran disparadores de cambios. Los consideraban potentes
generadores de transformación, permitiendo la evolución
de la conciencia colectiva. Si este cometa aparece, es posible
que impacte contra la Tierra, salvo que una acción
psíquica conjunta de las mentes humanas logre desviar
su trayectoria, según aseguran. Los mayas dicen que
tenemos que comprender los ritmos naturales para sincronizarnos
con la armonía del universo. Si la conciencia humana
se une más allá de las fronteras de los países
en una profunda cooperación internacional, los procesos
serán menos traumáticos.
Indica
la posibilidad del nacimiento de una nueva conciencia. En
los 13 años que van desde 1999 hasta el 2012, todos
los seres humanos tendrán la oportunidad de romper
sus limitaciones, accediendo a una armónica manera
de entender la vida en sociedad y comprendiendo la realidad
más allá de sus sentidos. La luz emitida desde
el centro de la galaxia sincronizará a todos los
seres vivos, permitiendo una nueva realidad. El sistema
solar saldrá de la Noche para entrar en el Amanecer
de la galaxia. La mente del hombre evolucionará;
quienes eleven su energía vital vibrarán más
alto y tendrán, incluso, posibilidades de comunicarse
a través del pensamiento. Se conformará un
gobierno mundial armónico, con los seres más
sabios y evolucionados del planeta: es alta la probabilidad
de que se diluya el concepto de nacionalidad.
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