
“Toda
causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa;
Todo ocurre de acuerdo con la Ley.
Azar no es más que el nombre que se da a una ley desconocida;
Hay muchos planos de causación, pero ninguno escapa a la
Ley”
El
Kybalión (Tres Iniciados)
Existen muchas contradicciones con respecto a lo que significa verdaderamente
el KARMA. Vamos a tratar de definir, en la forma más breve
posible, lo que verdaderamente es:
Definición Académica: KARMA O KARMAN
(voz sánscrita **). En las religiones budistas, brahmanista
y jainista, significa el devenir, la sucesión de los actos
y sus consecuencias, que serán debidamente retribuidas en
el curso de las reencarnaciones. También expresa hecho o
acto y la retribución a que está sometido cada individuo
y que condiciona el futuro del destino último del hombre
y del Universo.
El
KARMA es la ley universal de compensación y causalidad. A
cada causa que creamos le sigue un efecto. Por cada pena o dolor
que causemos a otros, sufriremos en igual grado y manera cuando
el Cósmico crea que el fruto de la lección sea más
efectivo para nosotros aprender. El propósito de la ley no
es vengativo, más bien, lo que hace es darnos una lección,
hacer que nos demos cuenta del error, para evolucionar. En el proceso
no existe venganza ni intención de causar sufrimiento. El
KARMA puede ser positivo (crédito) o negativo (débito).
El
KARMA es de dos tipos, uno individual o personal y otro colectivo.
La Ley del KARMA funciona independientemente de nuestro conocimiento
o desconocimiento y se está creando constantemente en nuestro
pensamiento.
El
KARMA COLECTIVO, puede ser Mundial, Internacional, Nacional, Local,
de un grupo, familiar, etc., ya que cuando un individuo se une o
asocia con otros, forma parte de una mente colectiva. Los problemas
sociales y políticos están íntimamente relacionados
con elKARMA
COLECTIVO. Cuando un individuo ingresa en una sociedad o asociación,
automáticamente pasa a formar parte del KARMA COLECTIVO de
la misma.
El
KARMA INDIVIDUAL, depende de la intención y de la acción
del individuo. Este KARMA INDIVUDUAL, puede ser por omisión
o por comisión. Por comisión es cuando cometemos una
acción o hecho, sea esta en beneficio o perjuicio de alguien.
Por omisión es cuando se omite hacer algo que sería
un bien para otro y que atrae un mal al sujeto. A veces podemos
dejar de hacer algo que para nosotros parece ser dañino,
pero ello puede resultar en un mal peor. El dejar de hacer un bien
da como resultado un KARMA negativo por omisión.
El
KARMA puede ser físico, si se usan leyes
de la naturaleza; moral, si se usan leyes psicológicas;
y espiritual, si se usan leyes Cósmicas.
También puede haber KARMA COMBINADO, lo cual sería
cuando se usan dos o más de las leyes mencionadas anteriormente.
Todo en nuestra vida es producto del KARMA, tanto nuestros momentos
de felicidad, como los de dolor. Esta ley no es producto del capricho
de Dios, sino de su sabiduría.
El
KARMA es una energía que acciona y reacciona, es decir, produce
efectos sobre el mismo generador o pensador. No está basada
en caprichos egoístas, sino en la más estricta justicia
concebida, pues el resultado es justo y balanceado. Es decir, todo
pensamiento produce efectos que recaen sobre el pensador como bendiciones
o como perdidas, dependiendo del móvil causativo del pensamiento
original.
Esta
ley, para algunos puede ser comprendida, para otros no ser aceptada.
La misma es como el Sol, que durante la noche no se ve, pero no
se puede negar su existencia. Comprendiendo el KARMA en su esencia,
es inmutable, a veces con resultados inesperados. En términos
mas comprensibles lo que se siembra es lo que se cosecha, aunque
la cosecha puede que no se recoja en la presente existencia terrenal.
Por esta razón, no podemos estar seguros cuándo o
cómo la Ley del KARMA exigirá compensación.
La
Ley del Karma está relacionada con todos los planos de manifestación,
incluye todas las Leyes Cósmicas, tales como la Ley de Reencarnación,
Ley de Amra ***, Ley del Equilibrio Cósmico, Ley del Triángulo,
Ley del Libre Albedrío, Ley del Andrógino y su complementaria
la Ley de las Polaridades Inversas, Ley del Entonamiento Cósmico
(Iluminación), Ley de Atracción, Ley de las Correspondencias,
Ley de Regeneración, Ley de Cristalización, etc. Esta
Ley trabaja independientemente, así como dentro, del mismo
tiempo y del espacio.
Como Ley, el KARMA es eterno, aunque no permanente en el hombre,
existe desde el “principio” y continuará hasta
la consumación de los siglos.
El Karma es una Ley impersonal, no arbitraria e imparcial.
No es caprichosa, fatalista, injusta o castigadora, al contrario,
es inviolable, irrevocable y justa, causal y no casual, acumulativa
pero no unilateral o egoísta. Automática, pero no
mecánica. No puede calificarse como buena o mala
en su esencia, por lo que es neutral, aunque dual en su manifestación
humana. Es irrevocable, aunque modificable en sus resultados.
La
Ley del KARMA, ayuda al hombre a cumplir con su principal objetivo
de la vida en este plano físico, según el punto de
vista místico: que es adquirir experiencia, y unirla al conocimiento
integral que tengamos de todo.
La
Ley del KARMA, no causa jamás que una persona reencarne en
seres menos evolucionados, ya que es de tipo evolutivo-ascendente.
Nunca descenderemos en la escala de la evolución física,
cualesquiera que sea la deuda kármica que tengamos que pagar.
Somos lo que pensamos. Pensar en pobreza, eso será lo que
se atrae. Anhelar riquezas, eso será lo que tendremos. El
hombre es el producto de si mismo en su vida. Todo objeto o acto
se inician en el pensamiento. La desgracia o la felicidad se inician
en el pensamiento, esta es la raíz de la Ley del KARMA. El
buen o mal uso de los recursos que tengamos generará un KARMA,
al cual debemos compensar en su debida oportunidad. Como se dijo
anteriormente, cosechamos lo que sembramos.
De ahora en adelante, cuando vayamos a actuar, primero meditemos,
visualicemos previamente lo que vamos a realizar, midiendo los pro
y los contra de nuestras acciones, ya que tarde o temprano, bien
sea en esta vida o en otra, pero siempre sobre este mismo plano
existencial, tendremos que compensar.
Las decisiones del hombre forman su destino, y así se cumple
la Ley del KARMA, también conocida como de Causa y Efecto
o CAUSACIÓN.
El
Maestro de Maestros, JESÚS EL CRISTO, según el Evangelio
de Mateo, Capítulo 7, Versículo 12, en lo que en Cristianismo
se denomina como La Regla de Oro, dijo: “...haced vosotros
con los demás hombres todo lo deseáis que hagan ellos
con vosotros; porque esta es la suma de la ley...”.
NOTAS:
*
Esta palabra se subdivide en dos partes, que son Kar y Man. Esta
última tiene la misma etimología que la palabra inglesa,
que significa hombre. En Sánscrito la palabra Man significa
pensador. En la sílaba Kar, la K es sinónimo de aplicación
humana; la A significa energía y la R es el origen divino
de la fuerza; toda la sílaba KAR viene a significar la aplicación
del poder creador por el Hombre. MAN, por su parte, encierra la
acción del pensamiento.
**
También denominado como idioma senzar o lengua del Sol.
***
La Ley de Dar (así como deis recibiréis)
Fuente:
Augusto
Díaz Pérez