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La gripe estacional provoca 250.000 muertes anuales en el mundo,
pero la del 2009 solo ha causado 17.700
A pesar de su repercusión en los medios de comunicación,
a pesar de su dimensión sociológica, política,
institucional y comercial, y a pesar de su alcance global, la
gripe del 2009 no ha sido un fenómeno sanitario significativo.
De abril a noviembre se difundieron mensajes alarmistas, deformados
y falsos, se manipularon instituciones y se convirtió el
debate en un concurso de ataques personales sin contenido científico.
Se
ha exagerado la enfermedad 3
Poco
antes de la aparición del nuevo virus, la Organización
Mundial de la Salud (OMS) había modificado la definición
de pandemia, de manera que ya no era necesario que hubiera víctimas
mortales. Ahora sabemos que esta modificación pudo haber
sido influida por las compañías fabricantes de vacunas.
Habitualmente
la gripe estacional causa unas 250.000 muertes anuales en todo
el mundo. La del 2009 ha causado solo 17.700.
Los
alarmistas dicen que esto es muy fácil decirlo a toro pasado.
Lo que no dicen es que esto ya se intuía en mayo, se sospechaba
en agosto, y se sabía a finales de septiembre, dos meses
antes de que se iniciara una campaña de vacunación
surrealista.
A
pesar de que los casos graves de gripe del 2009 se han concentrado
en gente relativamente joven (40-60 años), el número
total de personas con enfermedad grave ha sido más bajo
que nunca, también entre los jóvenes. Además,
la gripe del 2009 ha desplazado a la gripe estacional, de manera
que ha habido menos casos que nunca de enfermedad gripal. Un estudio
reciente indica que la gripe del 2009 ha sido una enfermedad tan
leve, que solo una de cada 10 personas afectadas se sintió
enferma y fue al médico.
Se
han exagerado las bondades de fármacos y vacunas 3
En mayo el
Butlletí Groc advertía que el oseltamivir (Tamiflu)
y el zanamivir (Relenza) son medicamentos sustancialmente ineficaces.
No obstante, se anunciaron compras masivas y se estableció
una «reserva estratégica», que se puso en manos
del Ejército.
El 12 de
diciembre, cuando la ola epidémica estaba terminando, el
British Medical Journal informó de que la eficacia de Tamiflu
es incierta: la compañía fabricante solo había
hecho públicos los resultados positivos de los estudios
con el fármaco. Un parlamentario británico comentó
que el Tamiflu sobrante se podría usar para asfaltar carreteras.
Como dice
el profesor Tognoni, hoy se puede afirmar que
el fracaso de la vacuna es total. En Europa se vacunó a
un 10% de las personas que se pretendía vacunar. Ha sido
tan sonado, que los estados europeos ahora quieren recuperar el
dinero malgastado, y no han tenido mejor idea que enviar la vacuna
a países en vías de desarrollo, con el fin de intentar,
como mínimo, pasar por solidarios, y no como meros ingenuos.
Declarar
una emergencia comporta una especie de militarización de
algunos procedimientos que son fundamentales para defender la
salud de los ciudadanos. Se abandonan los criterios y mecanismos
de evaluación y control (en este caso de los medicamentos),
que tantos años ha costado consensuar y construir. La declaración
de pandemia por la OMS determinó que la Agencia Europea
de Medicamentos aplicara un mecanismo de «circunstancias
excepcionales» para aprobar las nuevas vacunas y nuevas
indicaciones y condiciones de uso de los antivíricos. Según
este procedimiento, el fabricante se responsabiliza de demostrar
la eficacia y la seguridad de la vacuna después de que
haya sido comercializada. En otras palabras: el regulador declara
que desconoce la eficacia y la seguridad de los productos que
aprueba por este procedimiento.
Emergencia
injustificada de salud pública, compra y almacenamiento
de reservas estratégicas de antivíricos y vacunas,
despilfarro de recursos en un periodo de graves problemas de financiación
para el sistema de salud, recomendaciones injustificadas: esta
ha sido la pandemia del 2009. Lo peor es que los responsables,
satisfechos de lo que han hecho, dicen frívolamente que
más vale equivocarse por demasiado que por demasiado poco,
y se preparan para una nueva campaña el año que
viene. Veremos si alguien les escucha el día que llegue
una enfermedad verdaderamente grave.
Joan-Ramón
Laporte
Director Del Institut Català De Farmacologia
Fuente:
http://www.noticias.com/original/articulo-de-joan-ramon-laporte-la-falsa-pandemia.239654