Publicado
Boletín nº 22
Curso: Deja
de Fumar en Horas
Autor:
Alma Dala

1. Deja de fumar: Éste es el plan
Todos sabemos que dejar de fumar no es fácil, que se necesitan
muchas cosas, las más importantes son querer dejarlo (Pero
querer dejarlo DE VERDAD) y tener una gran fuerza de voluntad.
Está claro que todo el mundo puede proponerse dejar el
Tabaco, pero no todos tenemos una gran fuerza de voluntad. Quienes
no tenemos ánimo suficiente para dejar de fumar hemos probado
de todo (chicles y parches de nicotina, programas de cómo
dejar de fumar en 20 pasos, palitos de regaliz, dejar de fumar
de golpe a ver cuanto aguantamos...) algunos conseguimos dejarlo
con estos métodos, pero la ansiedad nos hace recaer después
de llegar incluso a varios meses sin tabaco. Esto es por que los
sistemas para dejar de fumar piensan sólo en hacernos dejarlo,
pero no en proporcionarnos la fuerza de voluntad y la paciencia
necesaria para tal fin.
Éste sistema tiene una base que nos prepara y mentaliza
para dejar el tabaco y luego nos guía y aconseja en el
momento de dejarlo, éste curso sirve a modo de seguimiento
para antes, durante y después de dejar el tabaco. Se estructura
en varias fases:
- Fase 1: Conocimiento y Planificación.
En esta fase investigaremos sobre nuestros hábitos como
fumadores, es decir, cuando y cuanto fumamos, y crearemos nuestra
Agenda del Fumador.
- Fase 2: Crear Nuevos Hábitos de Fumador.
En esta fase moldearemos nuestros hábitos mediante la
Agenda del Fumador, de manera que sin darnos cuenta fumaremos
menos y haremos durar tres días ese paquete de tabaco
que antes no duraba ni un día entero.
- Fase 3: Empecemos. Llegados a esta fase
ya estaremos listos para dejar de fumar, pero no hay que correr,
sin prisa. En esta fase nos apartaremos de lo que nos induce
a fumar y modificaremos bastante la Agenda del Fumador en varias
ocasiones.
- Fase 4: Dejemos de Fumar. En esta fase suprimiremos
la Agenda del Fumador y dejaremos de fumar por completo.
- Fase 5: ¿Seguro que ya he
dejado de fumar? Esto es lo que nos preguntaremos en
la última fase de este curso. Lo comprobaremos con los
métodos adecuados, siempre intentando evitar una recaída.
2. Fase 1: Investiguemos
Se dice siempre que la mejor forma de llegar a ser quienes queremos
ser es saber quienes somos. Esta máxima puede aplicarse
a nuestro curso en este sentido: Para dejar de fumar tenemos que
conocer cómo fumamos.
Durante una semana nos convertiremos en investigadores de nosotros
mismos. Esto es lo que necesitamos: Una libretita o bloc de notas,
un bolígrafo rojo y un bolígrafo de cualquier otro
color (por ejemplo, azul).
La libretita será nuestra Agenda del Fumador. Durante la
Semana de Investigación anotaremos en ella con el bolígrafo
azul nuestras observaciones sobre nuestros hábitos:
- Día 1: Hoy anotaremos en la primera
página de nuestra Agenda del Fumador la fecha con el año
completo, nuestro nombre completo, debajo la marca de tabaco que
fumamos, su precio actual y si adquirimos paquetes de veinte o
de diez cigarros, debajo nuestra edad actual, debajo a que edad
empezamos a fumar y por último debajo cuantos años
llevamos fumando:
EJEMPLO: Lunes, 7 de Junio
del 2004
Nombre: Maria Luisa Codina López
Marca de tabaco: Nobel (2,95 ", paquetes de veinte cigarros)
Edad: 43 años
Edad desde cuando fumo: 20 años
Años Fumando: 23 años
- Día 2: Justo después de asearnos
cogeremos nuestra Agenda de Fumador y leeremos detenidamente lo
escrito el día anterior. Pondremos la fecha de hoy en la
siguiente página aunque en la primera aún haya espacio.
Al final del día leeremos de nuevo lo escrito y en la fecha
de hoy anotaremos cuántos cigarros hemos fumado y cuando
lo hemos hecho:
EJEMPLO: Martes, 8 de Junio
del 2004
Cigarros Fumados: 26 cigarros
Desayuno: 5 cigarros
Antes de entrar al trabajo: 3 cigarros
En la hora de descanso: 4 cigarros
Al salir del trabajo: 8 cigarros
Al llegar a casa: 1 cigarro
Por la tarde: 5 cigarros
- Día 3: Volveremos a leer por la mañana
y por la noche todo lo escrito y repetiremos la operación
del día anterior, pero añadiendo un nuevo apartado:
Observaciones, donde escribiremos Hoy he fumado (más-menos-lo
mismo) que ayer, según sea el caso.
- Días 4, 5 y 6: Repetiremos la operación
del Día 3
- Día 7: Repetiremos la operación
de los anteriores días y añadiremos un nuevo apartad:
Cigarros fumados estos 7 días
Ya podemos pasar a la fase 2, pero el proceso de la fase 1 lo
repetiremos cada día estemos en la fase que estemos.
3. Fase 2: Cambiemos nuestros hábitos
Ahora que sabemos como, cuando, cuanto y qué fumamos es
hora de aprender que el fumar no es más que un hábito,
y como todos los hábitos se pierde cambiándolo.
Para empezar, cambiaremos el tabaco. Si fumamos rubio empezaremos
a probar con el negro, y viceversa. Compraremos un tabaco más
caro que nuestra marca habitual y si compramos paquetes de veinte
a partir de ahora serán paquetes de diez (esto no quiere
decir que vayamos a fumar menos, sino que iremos más veces
al estanco). Una vez cambiada la marca de tabaco anotaremos en
una nueva página de la Agenda del Fumador la fecha y la
nueva marca de tabaco con su precio y el numero de cigarros por
paquete al igual que hicimos con nuestra marca habitual, y anotaremos
también la diferencia de precio entre una marca y la otra.
Haremos estas anotaciones por la mañana, antes de fumar
ninguno de los cigarros nuevos. Al final del día haremos
nuestras habituales anotaciones sobre nuestra investigación
(cuantos cigarros hemos fumado, en que momento, si es el día
7 de la semana cuantos cigarros semanales, etc.) y añadiremos
un nuevo apartado: Sensaciones. En él anotaremos como nos
sentimos fumando esta nueva marca. Probablemente la sensación
es desagradable. Si no es así o deja de serlo, cambiaremos
a otra marca de tabaco distinta y más cara, y anotaremos
este cambio en la Agenda del Fumador con el bolígrafo rojo.
A partir de ahora anotaremos todos los inconvenientes del proceso
en bolígrafo rojo (fallos del sistema, recaídas...)
En cuanto hayamos tenido que cambiar un par de veces la marca
de tabaco pasaremos a hacer modificaciones más serias.
Por ejemplo, alternaremos aleatoriamente nuestra marca de tabaco
con la otra o las otras dos nuevas, y alteraremos nuestros hábitos
de fumador como en este ejemplo: María fuma siete cigarros
al día, dos por la mañana, uno en la sobremesa y
cuatro por la tarde. Fumará esos mismos siete cigarros,
pero fumará cinco por la mañana, uno en la sobremesa
y uno por la tarde.
Si lo hace al pie de la letra, María no podrá fumarse
todos los cigarros de por la mañana, puesto que antes de
llegar al quinto se vera saciada. Si se fuma por ejemplo dos cigarros
y no quiere más no debe fumar más. De la misma manera,
si no fuma lentamente y con calma su cigarro de la sobremesa y
su cigarro de la tarde, necesitará más, pero en
este caso no debe fumar más. Si lo hace así, cada
vez necesitara fumar menos por la tarde y la sobremesa y es difícil
que necesite o tenga tiempo de fumar cinco cigarros por la mañana,
de modo que fumará menos y esto nos lleva a la siguiente
fase.
4. Fase 3: "Ya estoy listo"
Cuando lleguemos a esta fase veremos reducidas nuestras ansias
de fumar, puesto que habremos aprendido a saciarnos cuando ya
no necesitemos más tabaco y a fumar con calma cuando no
podamos fumar tanto como necesitamos, lo que nos dará sensación
de autocontrol y nos ayudará a calmar la ansiedad.
Aquí ya podemos hacer importantes modificaciones en la
Agenda del Fumador, como quitarnos un cigarro de cada franja horaria,
es decir, si fumamos diez cigarros al mediodía, tres en
la sobremesa, cuatro por la tarde y cinco por la noche a partir
de ahora fumaremos nueve cigarros al mediodía, dos en la
sobremesa, tres por la tarde y cuatro por la noche, lo que supone
pasar de fumar veintidós cigarros diarios a fumar 19 cigarros
diarios, lo que supone cuatro cigarros diarios menos, una gran
cantidad para cualquier fumador, pero tendremos la sensación
de fumar solo uno menos, ya que eso es lo que dejamos de fumar
en cada franja horaria. Anotaremos cada modificación en
la Agenda del Fumador. Así, suprimiendo un cigarro de cada
franja horaria cada día, o cada semana, o cada mes, según
nos sintamos preparados, al final acabaremos suprimiendo un a
franja horaria entera. Esto nos puede ocasionar el primer gran
obstáculo: Solo por no fumar en esa franja horaria nos
puede dar la sensación en ese momento de no haber fumado
nada en todo el día, así que al final fumamos en
esa franja horaria. De nada vale retrasar el momento de retirar
esa franja en la que nos fumamos un único cigarro, puesto
que sabemos que vamos a tener que hacerlo, y entonces la ansiedad
vuelve y ya no podemos hacer nada para evitarlo. Por el contrario,
si afrontamos ese momento con pragmatismo seguiremos estos consejos:
1. En el resto de franjas horarias de ese
día fumar con tanta calma que nos hagamos durar el cigarro,
no dar bocanadas rápidas.
2. En ésa franja horaria sustituir
el cigarro que nos falta por pipas o chicles, o algo que simplemente
nos distraiga las manos y la boca
3. Si se necesitan ánimos extra en
ese momento, leer de cabo a rabo la Agenda del Fumador, ver
todo el proceso, nuestros enormes PROGRESOS hasta ese momento,
nuestras pequeñas victorias diarias. Pensemos que nadie
se muere por dejar de fumar UN solo cigarro.
Superar la pérdida de esta franja horaria, de todos modos,
es un gran reto, un gran logro que nos acerca a la sensación
que tendremos cuando ya no haya ninguna franja horaria. A partir
de este momento fumaremos todos y cada uno de nuestros cigarros
despacio, dando bocanadas lentas, siendo conscientes de nuestro
medido acto, si no lo hacíamos ya. Si no nos ha dado problema
alguno este evento, que habrá que anotar señaladamente
en la Agenda del Fumador, seguiremos quitando cigarros al ritmo
habitual, pero si hemos tenido problemas, ralentizaremos el proceso
una semana (por ejemplo: de quitar un cigarro a la semana a quitarlo
cada dos, o de quitar un cigarro cada mes a quitarlo cada mes
y una semana, es decir, mas o menos cada cinco semanas).
5. Fase 4: Hola, vida nueva.
A partir de ahora ya no compraremos más tabaco. De esta
manera para fumar tendremos que pedir. Cuando por el motivo que
sea pensemos que ya no podemos seguir pidiendo dejaremos de hacerlo.
Llegados a este punto, ya habremos suprimido una o dos fases
horarias sin tener problema alguno, de manera que estaremos preparados
para decir que fumar es una palabra que no viene en nuestro diccionario,
y tan sólo necesitaremos los sistemas de apoyo del capítulo
anterior cuando por alguna razón tengamos ansiedad, o ese
pensamiento de "Lo bien que me sentaría un cigarrito
ahora", o cuando veamos a gente fumando. Para dejar nuestra
vida de fumador tenemos que cambiar de vida, hasta de pulmones,
si pudiéramos. Esto significa:
No tener ceniceros en casa, o tenerlos en el trastero, en el
trabajo ir a la sala de descanso habilitada para no fumadores,
sentarse en el espacio de no fumadores en los restaurantes, pedir
a amigos y familiares que no fumen en tu presencia, etc. En esencia,
evitar cualquier tipo de contacto con el tabaco. Si todo esto
se consigue sólo habrá un momento en el que podamos
desear el tabaco: Cuando algo nos ponga nerviosos. Entonces seguiremos
este consejo del capítulo anterior:
Sustituir el cigarro que nos falta por pipas o chicles, o algo
que simplemente nos distraiga las manos y la boca.
No leeremos de cabo a rabo la Agenda del Fumador, ya que si dejamos
de fumar ya no hay fumador, por lo tanto guardaremos la Agenda
del Fumador y no la miraremos para nada hasta la siguiente Fase.
6. Fase 5: ¿Ya no Fumaré más?
¿Ya no fumaré más? Esta es la pregunta que
todos nos hacemos cuando ya ha pasado ese tiempo en que necesitábamos
volver a fumar más que respirar, pero no lo hicimos (Si
lo hicimos, anotaremos en la Agenda del Fumador HE VUELTO A FUMAR
en letras rojas, y en la siguiente página anotaremos VOY
A DEJAR DE FUMAR, de modo que todo empieza de nuevo y ahora sí
que dejamos de fumar del todo en serio) ya estamos limpios, ya
no somos adictos al tabaco, pero eso es porque nadie fuma delante
de nosotros, no vamos a las zonas de esparcimiento de fumadores
y no tenemos contacto alguno con el tabaco, pero ¿qué
pasaría si nos vamos a una fiesta donde todo el mundo fuma?
¿Y si alguien nos ofrece tabaco? no sabemos lo que pasaría
porque hemos cambiado tanto de vida que ya no es nuestra vida.
A partir de ahora no prohibiremos a nuestros amigos ni familiares
fumar delante de nosotros, si tenemos compañeros de trabajo
en la sala de descanso de fumadores nos reuniremos allí
con ellos como antes, si vamos a un restaurante con amigos o parientes
que fuman iremos a la zona de fumadores, etc.
Si no podemos con nuestra antigua vida sin fumar, volveremos a
la protección que supone nuestra vida sin contacto con
el tabaco, hasta que nos sintamos preparados para volver a intentarlo.
Si aguantamos nuestra vida habitual junto al tabaco durante un
año sin fumar ya está todo bien, ya hemos dejado
de Fumar, ¿Porqué no celebrar una fiestecita de
Despedida de Fumador? Acaso no hacen fiestas de despedida los
futuros casados y hasta los recién divorciados? Ya volvemos
a ser quienes éramos antes de esa primera fatal calada.
Seguro que hasta podemos subir dos pisos o tres de escaleras sin
esfuerzo y sin ahogo, y empezaremos a encontrar tantas ventajas
en nuestra vida sin tabaco que sabremos con absoluta certeza que
ya NO VAMOS A FUMAR MÁS.
Fuente:
http://www.mailxmail.com/curso/vida/fumar2
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