Publicado Boletín nº 8

Los Garabatos
Esos Trazos Reveladores

Aparecen en cualquier pedazo de papel, pueden ser claros, oscuros, débiles, remarcados, geométricos ó zigzagueantes, nos indican estados anímicos y manifestaciones inconscientes.

Quién no hizo alguna vez un garabato?, probablemente por eso existan tantos como personas hay en el mundo y también por igual causa sean objeto de estudio.

En el margen de una hoja escrita, en algún rincón libre de la agenda, en una servilleta, alrededor de cualquier apunte, en el borde del diario, en cualquier superficie de papel mientras hablamos por teléfono ………………….. simplemente, allí están.

Los garabatos son grafismos primitivos y nos permiten desentrañar emociones y estados anímicos propios del momento en que fueron hechos, esconden desde las alegrías más profundas hasta las ansiedades menos controladas.

Debemos interpretar no sólo su forma sino además la claridad ó profundidad del trazo, el tamaño, la inclinación, la dirección y hasta su ubicación en el papel.

Teniendo en cuenta todo esto se les asigna determinadas características emocionales, por ej. si son grandes indican energía, poder de imaginación y cierta imprudencia.

Si son pequeños: objetividad, paciencia y capacidad de observación, si su aspecto es confuso: apasionamiento, sensualidad, tendencia al descontrol.

De ser simples señalan comprensión, claridad mental, organización y método, cuanto más claros resulten mayor objetividad indican, el sombreado por otra parte, denota ansiedad y tristeza.

De acuerdo a su ubicación en la hoja podemos inferir intereses distintos, dividiendo la hoja en cuatro se afirma que la parte de arriba, a la izquierda, se vincula con la introversión; y a la derecha con el opuesto: la extraversión, la competitividad.

En la parte de abajo, izquierda: la familia, la inmadurez, las tradiciones; en la derecha, ciertas tristeza y abulia.

La forma de los trazos es otro tema, si son rectos predomina la razón y la frialdad, al menos exterior; los curvos, en cambio, imaginación y dulzura.

Estos son los rasgos generales que se pueden apreciar a simple vista pero podemos ir más allá teniendo en cuenta que un garabato puede ser desde una simple raya hasta un complejo entramado, con marco incluído.

Allí es donde entran en juego las asociaciones, es decir, si alguien hace un garabato a la izquierda de la hoja está revelando una personalidad introvertida pero si además le hace un marco, indica mayor poder de concentración; y si es demasiado confuso, puede ser sólo aburrimiento.

Ahí entra la pericia del profesional que los evalúa para tomar las variables y quedarse con una apreciación lo más acertada posible.

Aunque sólo se analizan desde 1948, año en que Robert Meurisse llevó a cabo los primeros estudios sobre los garabatos, se los conoce con ese nombre desde 1335.

Al parecer, fue en dicho año cuando se acuñó el término derivado de garavato, una palabra portuguesa que significa lo mismo que garabato en español: trazos desacompasados ó confusos, que a su vez deriva de gravate (también en portugués): leño torcido.

No sólo podemos interpretar los que hacen los adultos sino también los de los niños nos revelan su personalidad, claro que en ellos la interpretación es más sencilla: por ejemplo las flores y los soles revelan estados de alegría mientras que las tonalidades oscuras, alguna preocupación.

Volviendo a los adultos y basándonos en el libro “Manual de test gráficos”, de Mauricio Xandró podemos mencionar la interpretación de los garabatos más clásicos.

Por ejemplo el que tiene muchas curvas (como un laberinto) esconde una persona que está en plena búsqueda, con dulzura y suavidad, de una meta que le brinde armonía.

Las rayas de trazos suaves que dibujan flores u hojas corresponden a personan ordenadas, en cambio si el garabato tiene mucho sombreado revela una personalidad que, al menos en ese momento, tiene algunas ansiedades y obsesiones.

Las telarañas repetitivas se asocian generalmente con lo erótico, con deseos incontrolables; los pajaritos señalan algunas tristezas y las flechas cierta agresividad y energía contenida, si están bien definidas dirigiéndose a la derecha podemos agregar pensamientos analíticos y futuristas.

Las flores y el sol señalan serenidad y reconocimiento de los propios límites pero si el cabo de la flor no está centrado podemos inferir algún conflicto emocional.

Las curvas en ocho son relajantes e indican la necesidad de tomarse un descanso; los asteriscos reflejan concentración y capacidad para extraer conclusiones; los triángulos muestran tensiones, si las líneas de los vértices se cruzan y sobrepasan la figura, existe un conflicto para relacionarse con los demás.

Los trazos en ángulo denotan irritabilidad y si además aparecen tachados es impaciencia y frustración.

Las líneas tenues y repetidas corresponden a quienes necesitan compartir sus afectos; las figuras con sombras ó “rellenadas” son signos de ansiedad, las encerradas muestran conflictos en la comunicación.

Igualmente, no debemos preocuparnos demasiado por nuestros garabatos ………………… después de todo, somos mucho más que un trazo.

Lic. Mabel Cristina Cordasco
(Basado en un artículo realizado para la revista VIVA)
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