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Infección
Irritación
Enfado
Fastidio
Lenguaje
de los síntomas
La
mayoría de los síntomas agudos son inflamaciones,
en la terminología latina, la terminación “itis”
revela proceso inflamatorio (colitis, hepatitis, etc.).
El proceso inflamatorio se trata realmente de una “guerra
en el cuerpo”, una fuerza de agentes enemigos (bacterias,
virus, toxinas), que adquiere proporciones peligrosas, es
atacada y combatida por el sistema de defensas del cuerpo,
en el proceso experimentamos síntomas tales como hinchazón,
enrojecimiento, dolor y fiebre. Si el cuerpo consigue derrotar
a los agentes infiltrados, se ha vencido la infección.
Si ganan los invasores, el paciente muere.
En este ejemplo, es fácil hallar la analogía
entre inflamación y guerra, la cual encierra ni más
ni menos que la clave de la enfermedad.
La palabra inflamación contiene la palabra “flama”,
si la situación se inflama, se prende fuego a la mecha
y explota, si trasladamos la analogía al plano psíquico,
también una persona puede explotar. Es una reacción
emotiva por la que trata de liberarse de un conflicto interior.
La polaridad de nuestra mente nos coloca en un conflicto permanente,
en el campo de tensión entre dos posibilidades, renunciar
a una posibilidad, para realizar la otra. Por lo tanto, siempre
nos falta algo, siempre estamos incompletos. Dichoso el que
pueda sentir y reconocer esta constante tensión, esta
conflictividad, ya que la mayoría se inclinan a creer
que, si un conflicto no se ve, no existe. Pero a los conflictos
les es indiferente ser percibidos o no, ellos están
ahí. Pero cuando el individuo no está dispuesto
a tomar conciencia de sus conflictos, asumirlos y buscar solución,
ellos pasan al plano físico y se manifiestan como una
inflamación.
El cuerpo es expresión visible de la conciencia, cada
parte y cada órgano del cuerpo, le corresponde una
determinada zona psíquica, una emoción y una
problemática determinada (en estas correspondencias
se basan, por ejemplo, la fisonomía, la bioenergética
y el psicomasaje).
El proceso infeccioso se compone de 5 fases:
Examinando el proceso inflamatorio en sí, vemos que
los agentes penetran en el cuerpo (1ª fase).
Este proceso corresponde, en el plano psíquico, al
reto que supone un problema. Un impulso que no hemos atendido
hasta ahora penetra a través de las defensas de nuestra
conciencia y nos ataca. Si nuestras defensas psíquicas
funcionan muy bien, el impulso no llega a nuestra conciencia,
somos inmunes al desafío, y por lo tanto, lo somos
también a la experiencia y al desarrollo y nuestro
cuerpo quedará expuesto a los atacantes.
En la 2ª Fase, los atacantes se han
introducido y formado un foco de inflamación de los
tejidos y nos ha producido tensión. Si durante esta
segunda fase observamos el conflicto en el plano psíquico,
veremos que también en él aumenta la tensión
(no podemos pensar en otra cosa, nos persigue de día
y de noche. De este modo, casi toda nuestra energía
psíquica se concentra en el conflicto, el conflicto
ha inmovilizado todas nuestras fuerzas psíquicas.
En la 3ª Fase, el organismo fabrica
unos anticuerpos específicos para cada tipo de atacantes.
En el cuerpo experimentamos esta situación como fiebre
En la 4ª Fase, todo el cuerpo responde
a la inflamación local con una subida general de la
temperatura, la fiebre intensifica los procesos defensivos.
Por ello la sabiduría popular dice que la fiebre es
saludable. La intensidad de la fiebre es, pues, inversamente
proporcional a la duración de la enfermedad. Por lo
tanto, en lugar de combatir cualquier aumento de la temperatura,
deberíamos restringir el uso de antitérmicos
a los casos en los que la fiebre alcance proporciones peligrosas
para la vida del paciente.
En el plano psíquico, el conflicto, absorbe toda nuestra
atención y toda nuestra energía, la excitación
psíquica es evidente, por lo que también hablamos
de angustia febril. Así, cuando nos excitamos, sentimos
calor, se aceleran los latidos del corazón, nos sonrojamos
(tanto de amor como de indignación.), sudamos de excitación
y temblamos de ansiedad. Porque no es sólo que la fiebre
sea saludable, es más saludable aún, el afrontar
los conflictos, a pesar de lo cual la gente trata de bajar
la fiebre y de sofocar los conflictos y, además, se
ufana de ello.
En la 5ª Fase A: supongamos
que ganan las defensas del cuerpo, los invasores abandonan
el cuerpo transformados y debilitados. También el cuerpo
se ha transformado porque ahora: a) posee información
sobre el enemigo, lo que se llama “inmunidad específica”,
y b) sus defensas han sido entrenadas y robustecidas: “inmunidad
no específica”. El vencedor sale del conflicto
fortalecido.
En la 5ª Fase B: También puede ocurrir
que venzan los invasores, lo cual produce la muerte del paciente.
En la 5ª Fase C: El conflicto se hace crónico,
cuando ninguna de las partes consigue resolver el conflicto
a su favor, los gérmenes permanecen en el cuerpo, sin
vencerlo (matarlo) pero sin ser vencidos por él, es
lo que se llama, enfermedad crónica. La situación
no ha podido quedar despejada, en el cuerpo se ha formado
un foco que constantemente consume energía, hurtándola
al resto del organismo, el paciente se siente abatido, cansado,
apático. No está ni enfermo ni sano, sino que
se genera un “status quo”, lo que significa una
pugna permanente, estancamiento, que consume energía
y material, con lo que debilita y hasta paraliza los restantes
aspectos de la vida.
En lo psíquico, esto representa el conflicto permanente.
Uno permanece inactivo ante el conflicto, sin valor ni energía
para tomar una decisión. Cada decisión supone
un sacrificio y estos sacrificios necesarios generan ansiedad.
El conflicto crónico consume energía constantemente,
provocando, abulia, pasividad o resignación. Ahora
bien, cuando resolvemos el conflicto, inmediatamente percibimos
la energía liberada por nuestra elección. Como
el cuerpo sale de cada infección fortalecido, así
también la mente sale de cada conflicto más
despejada, ya que al afrontar el problema ha aprendido algo.
De cada conflicto extraemos información (toma de conciencia)
y permite al individuo que en adelante pueda tratar el problema
sin peligro, a la mente las decisiones le cuestan sacrificios,
porque todo lo nuevo exige la muerte de lo viejo.
Antiguamente, los padres sabían que un niño,
después de una enfermedad (todas las enfermedades de
la infancia son infecciones), daba un salto en su desarrollo.
La enfermedad le ha hecho crecer. El ser humano sale más
maduro de cada conflicto, le hacen más fuerte y capaz.
Pero, si el hombre rehuye todo aquello que pueda cuestionar
su mundo “sano”, entonces el conflicto aflora
en el cuerpo.
La inflamación es el conflicto trasladado al plano
material. Pero no por ello debe cometerse el error de restar
importancia a las enfermedades infecciosas alegando “yo
no tengo conflicto alguno”. Precisamente este cerrar
los ojos al conflicto conduce a la enfermedad.
Si el problema no puede ser resuelto sólo en la conciencia,
entonces entra en funciones el cuerpo, escenario material
en el que se dramatiza en forma simbólica el problema
no resuelto. La experiencia recogida, una vez superada la
enfermedad, pasa a la conciencia. Si, a pesar de las experiencias
recogidas, la conciencia sigue siendo incapaz de captar el
problema, éste volverá al cuerpo, para que siga
generando experiencias prácticas. Esta alternancia
se repetirá hasta que las experiencias recogidas permitan
a la conciencia resolver definitivamente el problema o el
conflicto.
INFECCIÓN = UN CONFLICTO MENTAL QUE SE HACE MATERIAL
La persona
propensa a las inflamaciones trata de rehuir los conflictos.
En caso de enfermedad infecciosa, conviene hacerse las siguientes
preguntas:
- ¿Qué
conflicto hay en mi vida, que yo no veo?
- ¿Qué
conflicto rehuyo?
- ¿Qué
conflicto me niego a reconocer?
Para
hallar el tema del conflicto, debe estudiarse atentamente
el simbolismo del órgano o parte del cuerpo afectada.
Síntomas
físicos |
Mi
relación con los otros |
Pensamientos
Bio Armónicos |
|
Apatía - Frialdad - Tibieza
|
Amor
- Bienestar - Interés
|
Dolor en la región |
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Deleite
- Dicha - Admiración
|
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Ardor
- Calentura - Exaltación
|
Calor
- Entusiasmo - Bonanza
|
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Desorden
- Dureza - Confusión
|
Armonía
- Compasión - Seguridad
|
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Arrebato
- Furia - Resentimiento
|
Placidez
- Serenidad - Satisfacción
|
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Disgusto
- Enojo - Inquietud
|
Gozo
- Pacífico - Sosiego
|
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Infecta
- Inflama - Supura
|
Regenera
- Calma - Abundancia
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Prevención
Energética
Reflexiones
Energéticas
Bio
Positivas
- Doy Abrigo
y Aliento a quienes me
acompañan.
- Miro atrás
y siento Admiración
por quienes me han acompañado en este camino.
- Siento la
dicha de Amar y ser amado,
me siento seguro.
- Dejo fluir
la alegría y avizoro días de Bonanza
y Bienestar.
- Mis pensamientos
han de ser Clementes,
Justos y Nobles.
- Dejo atrás
lo viejo y agradezco los Favorables
y Generosos nuevos vientos
en mi vida.
- Mi predisposición
al Amor trajo Gozo
y Sosiego a mi Alma.
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Prevención
Física
- Se debe de extremar
la limpieza del área genital.
- También
suele ser bueno evitar el pasar frío o sentarse en
lugares fríos durante mucho tiempo.
- Las personas con
tendencia a tener cistitis deben de hacer micciones muy
frecuentes.
- Aumentar su consumo
de líquidos.
- Consumir alimenticios
que contengan vitamina C.
- Las infecciones
también pueden transmitirse mediante objetos contaminados,
como las toallas, las sábanas, los cepillos, la vajilla
o los utensilios para afeitar.
Trastornos
Asociados
- Infecciones
Urinarias:
Fastidio, generalmente
contra el sexo opuesto o contra la pareja. Tendencia a culpar.
- Vejiga,
problemas de:
Angustia. Aferramiento a viejas ideas y creencias. Miedo
a relajarse. Fastidio.
Mario
Arolfo Rodrígüez.
Bibliografía
consultada
“LA ENFERMEDAD
COMO CAMINO” de Thorwald Dethlefsen y
Rüdiger Dahlke
“SANA TU
CUERPO” de Louise Hay - Ed. Urano – 1992
Páginas
de Internet: “saludymedicinas.com”;“tuotromedico.com”;
“enfermeriaconexion.com”; “nlm.nih.gov”;
“tusalud.com“; “esmas.com“;.
“nuestramedicina.com”; “sitios y artículos
varios”; “etc…….”
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