Usted
puede ser víctima de un acosador psicológico sin saberlo.
Es un daño que comienza de modo muy sutil y luego es tarde
para rechazarlo. No permita que le suceda.
Puede tratarse de su pareja, su jefe, un compañero de trabajo...
Cualquiera de estas relaciones puede ser responsable de que esté
pasando una situación muy desagradable, en la que siente
que el aire se vuelve irrespirable, no puede sostener la tensión
y anda de mal en peor, con sensación de agobio, cansancio,
incluso insomnio...
¿Le está sucediendo algo similar? Muy bien: se trata
de las consecuencias de la agresión psicológica. Prepárese
a ponerse firme y a terminar con esa situación.
Detención
Es
fundamental conocer la forma en que trabaja un agresor. Es un individuo
que planifica sus estrategias y, para tener éxito, apela
a diferentes recursos. Básicamente, este tipo de atacante
pone en práctica sistemáticamente las siguientes técnicas:
La
mentira. Es su arma principal. Como lo que más
le importa es la trama que va tejiendo alrededor de usted, puede
decir cualquier mentira que le sea útil en un momento determinado.
El
chantaje. Siempre propone intercambios que supuestamente
benefician a su víctima, pero no son más que burdas
maniobras.
La
generación de miedo. La idea de proteger
siempre es falsa en el acosador. Lo que en realidad quiere transmitir
es miedo. En ese contexto, puede actuar como "salvador",
solucionando los problemas que él ha fabricado.
La
culpa. Uno de sus recursos predilectos. Si logra
provocar ulpa, hará que sea usted quien acuda a él.
La
orden. Directamente, cuando vea que quiere escapar
de la persecución, acudirá a todo el poder que tenga
sobre usted.
Violencia
mental
El acosador utiliza contra su victima lo que los profesionales denominan
"crueldad mental": violencia, o ensañamiento que
ejerce una persona contra otra sin agresión física,
pero sí emocional y psíquica. El acoso en sí
consiste en la persecución con presiones y apremio para conseguir
algo contra la voluntad de la víctima.
Como ve, no es algo con lo que se pueda ser sutil ni suave al afrontarlo.
Es interesante señalar que esto ya está lejos de ser
algo excepcional. Por el contrario, los expertos afirman que esta
situación prolifera a nuestro alrededor: manipulaciones,
intrigas, presiones, zancadillas, desprecios... Y en todos los terrenos
de la vida cotidiana: pareja, familia, escuela, trabajo. Esto podría
provenir de un problema de falta de autoestima generalizada en la
sociedad, generada por la crisis de valores, inseguridad en uno
mismo y presión social constante.
Prevención
ante todo
Quien
se somete a una situación de acoso psicológico no
es el tipo de persona que "comprenderá" o "aprenderá"
fácilmente, y la solución, en todo caso, no pasa por
lo que usted intente lograr. Debe hacer acopio de energías
y seguir del camino por donde su perseguidor transita. No hay posibilidades
de prolongar en el tiempo su actitud de tratar de adaptarse a la
situación o buscar que el acosador comprenda. Sólo
se librará de la desagradable situación encarando
una serie de acciones directas y concretas.
Para ponerse en acción, debe fijar sus propias reglas de
conducta. Es lo primero que conmoverá al acosador, que es
quien quiere fijarlas por usted. Luego, intente poner en práctica
los principios que le proponemos y empezará a deshacerse
de esta molesta agresión que puede llegar a causarle mucho
daño.
Estrategias
de defensa
Lo
primero que usted debe hacer es evitar enfrentarse abiertamente.
Eso es lo que estimula al acosador. No tolere situaciones donde,
supuestamente "por su bien", intenta tomar decisiones
por usted y decirle lo que debe hacer. Siempre tratará de
utilizar todos sus recursos para influenciarlo y someterlo, y así
mantener el poder sobre usted. Suele utilizar recursos como: "¿Para
qué almuerzas con tu hermana una vez a la semana, si ella
no te necesita para nada?", o "Este nuevo cliente no es
bueno para ti, creo que lo atenderá tu compañera".
Ante esta clase de situaciones:
Confirme
su postura
Responda
firmemente ante estos recursos de sometimiento. "Puede que
mi hermana no me necesite, pero me encanta estar con ella",
o "Me parece bien que derive el cliente a mi compañera
si confía en ella, pero sepa que me encanta contactar nuevos
clientes". El acosador espera que vacile, así que nunca
lo haga.
Trate
de dialogar francamente con él
Pero
si ve que se niega -abiertamente o no- a hacerlo, deje las cosas
como están. Recuerde que él busca el enfrentamiento
para ejercer su supuesto dominio.
Nunca le hable en todo confidente
Reduzca todo intercambio personal o íntimo, porque así
no le dará opción a que use la demagogia o pueda manipular
hechos o intenciones. Y, por supuesto, si se trata de una relación
de trabajo, evite toda invitación o sugerencia de almorzar
juntos, tomar café, etcétera.
Marque
los límites
Mantenga
claramente las distancias. Aun cuando pueda evitar el trato (por
ejemplo por cuestiones laborales), fije un marco en el que ese trato
se manejará.
Apóyese
en los demás
Confiando
en amigos o compañeros, haciéndolos participar del
problema que tiene, hallará esa seguridad de la cual las
actitudes de su perseguidor, a veces, le generan dudas.
No deje pasar desapercibido a su agresor
Aclare siempre la situación señálelo con nombre
y apellido, diciendo claramente cuánto le molesta la situación.
Y no se desanime si la primera actitud de la persona a la que le
cuenta lo que lo que pasa es minimizar el hecho, pero manténgase
firme en expresar lo que le sucede.
Trate
de reunir pruebas de lo que pasa
Una
agresión psicológica se enfrenta con hechos concretos.
Por ejemplo: si el perseguidor lo molesta con llamadas telefónicas,
grábelas. Junte notas, cartas, todo lo que sea palpable como
prueba. Pero siempre manteniendo cierta distancia de la situación,
para que esto no se convierta en una obsesión incontrolable.
Actitud
mental frente al agresor
Una
vez que usted haya aprendido a detectar a un agresor psíquico
y conozca la forma en que éste procede, puede desviar el
mal simplemente con el poder de su pensamiento. Tenga en cuenta
que la negatividad siempre puede invertirse y ser transformada en
algo inocuo o, incluso, positivo. Cuando sienta las vibraciones
adversas que surgen de su agresor, concentre su propio pensamiento
en esa energía y trate de visualizarla como una nube negra
que permanece suspendida entre los dos. Reprográmela poco
a poco, utilizando su mente. Imagine que lentamente la nube se va
disipando, disolviendo hasta desaparecer por completo. En su lugar,
cree en su pensamiento un cristal fino pero indestructible, totalmente
transparente. Será una barrera entre usted y su agresor,
pero le permitirá verlo y vigilarlo de tal manera que siempre
será consciente de sus intenciones.
Fuente: http://www.nuevatlantida.com