En
todas las sociedades se han consumido drogas desde la antigüedad,
pero con el tiempo han cambiado las características
del consumo. Esta situación es debida a la confluencia
de factores sociales y sanitarios. Entre los factores sociales
se podrían comentar los siguientes: consumo de drogas
conocidas en sociedades y contextos culturales que antes
no lo eran, además el consumo se atribuye básicamente
a los miembros más jóvenes de la sociedad,
consumo de drogas nuevas como LSD y derivados anfetamínicos,
consumo de preparados más potentes y por vías
de administración más directas (heroína
intravenosa en lugar de opio fumado; bebidas destiladas
en vez de fermentadas) y el incremento de la delincuencia
para conseguir el dinero preciso para comprarlas.
En el ámbito sanitario los cambios se pueden observar
en la aparición nuevas patologías y reaparición
de otras casi erradicadas de las sociedades avanzadas. Se
asiste en la última década a un incremento
de la tuberculosis asociada a portadores del virus de inmunodeficiencia
humana (SIDA), sobretodo en adictos a drogas por vía
parenteral y en alcohólicos marginales.
¿Qué
es la droga?
La Organización Mundial de la Salud define una droga
como una sustancia (química o natural) que introducida
en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación,
ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de
actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una
alteración física y/o psicológica,
la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación
de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar
el comportamiento de la persona.
Conceptos
básicos:
Cuando el consumo de la sustancia se hace cada vez más
regular, con el fin de experimentar sus efectos psíquicos
y a veces para evitar el malestar producido por su privación,
estamos hablando de drogodependencia.
La
dependencia psíquica es la compulsión
a tomar una sustancia determinada para obtener la vivencia
de efectos agradables y placenteros o evitar malestar.
La
dependencia física es un estado de adaptación
del organismo producido por la administración repetida
de una sustancia. Se manifiesta por la aparición
de trastornos físicos, más o menos intensos
cuando se interrumpe la administración de la misma.
El
abuso de drogas se produce cuando hay un consumo
en grandes cantidades y circunstancias que se desvían
de las pautas sociales o médicas aceptadas en la
cultura determinada.
El
síndrome de abstinencia es lo que se produce
tras haber una dependencia física y psíquica,
en el momento en que falta la droga, aparecen todo un conjunto
de signos y síntomas de carácter físico
y psíquico, cuya intensidad y curso temporal van
a depender del tipo de droga y otros factores como frecuencia,
cantidad y antigüedad del consumo.
El
síndrome de querencia son los síntomas
psicológicos que aparecen antes de que el síndrome
de abstinencia y después de que desaparezcan los
efectos de la última toma de droga, consisten en
la vivencia de angustia generalizada, intensa necesidad
de la toma de la droga con el consecuente desarrollo de
una conducta de búsqueda.
La
tolerancia es un estado de adaptación caracterizado
por la disminución de la respuesta a la misma cantidad
de droga, o por la necesidad de una dosis mayor para provocar
y sentir el mismo efecto.
La
tolerancia cruzada es el fenómeno por el
que al tomar una droga aparece tolerancia no solamente a
otra del mismo tipo, sino incluso a drogas totalmente diferentes.
El uso previo de una droga puede potenciar los efectos sobre
el organismo de otros tipos de droga.
La
intoxicación aguda se produce cuando se
toma una cantidad de droga que el cuerpo no es capaz de
eliminar o transformar la sustancia.
La
sobredosis es la intoxicación aguda grave
que aparece cuando se supera el límite de toxicidad
en el organismo. Va en función de la dosis de droga
tomada, su composición (si es más o menos
pura), si está adulterada y las variables corporales
individuales como el peso, metabolismo y tolerancia.
La
politoxicomanía o policonsumo se produce
cuando el sujeto se administra una variada gama de sustancias
con el objetivo explícito de mantener alteradas sus
funciones mentales. En muchos casos existe una droga principal
que sustenta la dependencia, y unas drogas secundarias que
la complementan o la sustituyen en situaciones de no disponibilidad.
Actualmente es raro encontrar un consumidor de una sola
droga.
Por patronas de conducta se entiende a
las sustancias que toma el drogodependiente y además
su vía de administración, frecuencia, contexto
relacional en que se produce el consumo, soporte social
y cultural, etc.
Características
de la drogodependencia:
Proceso
de drogodependencia:
1.
Consumo experimental: son ensayos que realiza la
persona fundados en la curiosidad hacia las drogas, sin
intención explícita de repetir el consumo.
2.
Consumo ocasional: la persona conoce la droga y
sus efectos y escoge los momentos y escenarios más
propicios para sentir dichos efectos. El consumo todavía
es espaciado y poco frecuente.
3.
Consumo regular: consumo habitual con continuidad.
Posición activa frente al consumo.
4.
Dependencia: necesidad del consumo, es algo prioritario
e imperioso en su vida.
Clasificación
de las drogas
Depresoras
del sistema nervioso: disminuyen la actividad del
sistema nervioso central.
• Opiáceos: opio, morfina,
heroína, metadona.
• Bebidas alcohólicas: vino,
cerveza, ginebra, etc.
• Hipnóticos y sedantes: somníferos
y tranquilizantes.
Estimulantes
del sistema nervioso: aumentan la actividad del
sistema nervioso central.
• Mayores: anfetaminas, cocaína.
• Menores: café, té,
cacao, tabaco (nicotina).
Las
que alteran la percepción: modifican el
nivel de conciencia y diferentes sensaciones (visuales,
auditivas, etc.).
•
Alucinógenos: LSD, mescalina.
• Cannabis: marihuana, hachis.
• Drogas de diseño: extasis,
eva, etc.
• Inhalantes: disolventes, pegamentos,
etc.
Prevalencia:
Aproximadamente, se puede estimar que entre un 0'5% y un
1% de la población adulta es adicta a opiáceos,
entre un 5% y un 10% es adicta al alcohol y entre un 30%
y un 40% es adicta al tabaco. La prevalencia del consumo
de drogas sufre importantes variaciones en función
del país y del medio social, cultural, la edad y
el sexo. En general, se considera que los adultos jóvenes
de todas las sociedades son los mayores consumidores y que
la prevalencia disminuye con la edad (maduración,
obligaciones sociales). Es más frecuente en varones.
Criterios
para el diagnóstico de dependencia y abuso de sustancias:
Según la Asociación Americana de Psiquitría
(1995), la dependencia de sustancias es el patrón
desadaptativo del consumo de la sustancia que conlleva un
deterioro o malestar clínicamente significativos,
expresado por tres (o más) de los ítems siguientes
en algún momento de un período continuado
de 12 meses:
Dependencia
de sustancias:
1.
Tolerancia, definida por: a) necesidad de aumentar
la dosis; o b) disminución del efecto con el consumo
continuado de la misma cantidad de sustancia.
2.
Abstinencia, definida por; a) el síndrome
de abstinencia característico para la sustancia;
o b) se consume la misma sustancias (o una muy parecida)
para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
3.
La sustancia se consume en mayor cantidad o en
un período mayor del que la persona pretendía.
4.
Se desea persistentemente o se intenta en una o
más ocasiones abandonar o controlar el consumo de
la sustancia.
5.
Se emplea mucho tiempo en actividades necesarias
para obtener la sustancia (por ejemplo, robo), consumirla
o recuperarse de sus efectos.
6.
Reducción considerable o abandono de actividades
sociales, laborales o recreativas a causa del consumo de
la sustancia.
7.
Se continua consumiendo la droga a pesar de ser
consciente de tener un problema social, psicológico
o físico, persistente o recurrente, provocado o estimulado
por el consumo de la sustancia.
Abuso
de sustancias:
1.
Consumo recurrente de sustancias, que da lugar
al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela
o en casa.
2.
Consumo recurrente de la sustancia en situaciones
en las que hacerlo es físicamente peligroso (por
ejemplo, conducir un automóvil o manejar maquinaria).
3.
Problemas legales repetidos relacionados con la
sustancia.
4.
Consumo continuado de la sustancia, a pesar de
tener problemas sociales continuos o problemas interpersonales
causados o exacerbados por los efectos de la sustancia.
Criterios
de consumo adictivo:
Washton y Boundy (1991) proponen cuatro criterios para distinguir
cuando el consumo de una droga u otra adicción (juego,
compras, trabajo, sexo) se convierte en adictivo.
1.
Obsesión. Necesidad irresistible e intensos
deseos de consumir la droga. El consumidor adicto está
obsesionado por conseguir y consumir la droga. Esto es prioritario
ante cualquier otra actividad.
2.
Pérdida de control. Incapacidad para autolimitarse
o controlar el consumo. El adicto puede detener su uso temporalmente,
pero cree que es imposible no volver a consumir la droga,
incluso con esfuerzos máximos de autocontrol y de
fuerza de voluntad.
3.
Consecuencias negativas. Consumo continuado a pesar
de las consecuencias como problemas económicos, familiares,
laborales, orgánicos y psicopatológicos.
4.
Negación. Se niega que el consumo de drogas
sea un problema. No advierte la gravedad de los efectos
negativos, niega que exista un problema y se enfada o se
pone a la defensiva si alguien le indica que su consumo
está fuera de control.
Tratamiento
Desintoxicación
física:
La desintoxicación física pueda practicarse
ambulatoriamente o en una unidad de desintoxicación
hospitalaria. El objeto de la desintoxicación es
permitir al adicto superar el síndrome de abstinencia
de la forma más segura, cómoda y exitosa posible.
Aproximadamente esta desintoxicación dura entre dos
y tres semanas. Si se practica en régimen ambulatorio
se recurre a la matadona o a una combinación de derivados
opiáceos, tranquilizantes e hipnóticos. La
desintoxicación hospitalaria frente a la ambulatoria
presenta las ventajas de permitir controlar la medicación
administrada, observar los síntomas de abstinencia
por un equipo especializado y poder realizar pruebas de
laboratorio.
Programas
de ayuda psicológica:
Todos los centros que ofrecen programas de ayuda pueden
utilizarse antes, durante o después del tratamiento
de desintoxicación física. Se trata de centros
abiertos donde los adictos encuentran profesionales especializados,
y también otras ayudas como comida, bebida, duchas
atención médica básica y, en algunos,
jeringas y preservativos.
Durante
el tratamiento se puede recurrir a los centros de día
y a los de actividades en los que se procura una ocupación
terapéutica al adicto para estabilizar su abstinencia.
En ellos se ofertan: soporte psicológico individual
y grupal, actividades culturales, deportivas y artísticas.
Se utilizan como soporte del tratamiento libre de drogas
y de los programas de mantenimiento de metadona. Después
del tratamiento pueden utilizarse programas de reinserción
laboral, deportiva y judicial.
Bibliografía:
American Psychiatric Association. (1995). Manual diagnóstico
y estadístico de los trastornos mentales. (4ª
ed.). Barcelona. Autor.
Belloch, A., Sandín, B. (1996). Manual de psicopatología.
McGraw-Hill Interamericana. España.
Escothado, J. (1995). Aprendiendo de las drogas. Madrid.
Anagrama.
CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones
clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992)
Organización Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.
Washton, A. M. (1995). La adicción a la cocaína.
Barcelona. Paidós.
Weiss, R. D., Mirin, S. M. y Griffin, M. L. (1992). Trastornos
por abuso y dependencia de drogas y psicopatología.
En M. Casas (ed). Trastornos psíquicos en las toxicomanías.
pp 19-31. Barcelona. Neurociencias.
Fuente: http://www.sagrado.edu/lared/docs/drogas.htm
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