Los
cuencos tibetanos son muy útiles en meditación, equilibrio
de chakras, limpieza de energía negativa y también para
sanación. Como dicen algunos maestros Tibetanos, estos cuencos
de Tibet emiten "el Sonido del Vacío", el sonido
del universo manifestándose.
Soy
una novata en esta materia, y aquí en NCN hay gente con mucho
más conocimiento sobre ellos que yo, algunos incluso tienen
una gran colección de cuencos. Mi propósito con este
pequeño artículo es presentar estas fantásticas
"herramientas" a aquellos que nunca antes han oído
hablar de ellas.
Se dice que los cuencos tibetanos originales fueron fabricados en
el Himalaya a partir de la fusión de varios metales: oro, plata,
mercurio, cobre, hierro, estaño, antimonio (los siete metales
planetarios) además de níquel, zinc e incluso una pieza
de meteorito. La forma en la cual los metales se combinan no se conoce,
dado que fueron hechos a mano siguiendo una fórmula conocida
sólamente por los antiguos maestros. Tienen un tono básico
con diferentes armónicos, y pueden tocarse de dos formas diferentes:
podemos rozar el borde exterior de forma circular con una varilla
de madera, haciendo así que el sonido y la vibración
surjan lentamente; o bien, podemos golpearlos para conseguir un fuerte
sonido con rapidez.
El sonido de estos cuencos guía al cerebro hacia una frecuencia
de onda alfa, que induce un profundo estado meditativo y apacible,
al igual que una gran claridad mental. Adicionalmente, cuando se toca
cerca o directamente encima del cuerpo, las vibraciones sonoras se
transmiten a nuestra sangre y órganos, de modo que puede utilizarse
como instrumento de sanación. ¿Cómo? Cada objeto
vivo o inanimado tiene un campo vibracional energético único,
y cuando dos objetos vibran en armonía sus campos vibracionales
se fortalecen entre sí. Un cuerpo en perfecto estado de salud
es como una orquesta, donde cada célula y cada órgano
crea una resonancia en armonía con el ser completo. Pero cuando
uno o más componentes corporales vibran fuera de tono, entonces
el flujo natural de energía es reemplazado por una vibración
inadecuada, apareciendo entonces la enfermedad. De modo que para devolver
el estado de salud es necesario restituir la frecuencia natural fundamental,
y ésto puede llevarse a cabo mediante la vibración y
el sonido de los cuencos tibetanos. Resuenan con cada célula
del cuerpo liberando cualquier bloqueo y restaurando el equilibrio
perdido. Y no sólamente su sonido es maravilloso, sino también
el silencio que experimentas una vez que el sonido se ha diluido en
el aire y forma parte de tí.
Vi el primer cuenco durante mi retiro de Tai Chi en las montañas
y sentí una fuerte conexión con él. Desde entonces
quedé bastante fascinada con ellos, de modo que decidí
buscar uno y experimentar con él. Curiosamente, algunas semanas
más tarde alguien me sugirió asistir a un concierto
de una mujer noruega que hace terapia de sonido con cuencos y gongs,
así que lo hice y además fui a una sesión de
sonido privada con ella. Mi profesor de Tai Chi me aseguró
que esta mujer vende cuencos tibetanos auténticos así
que decidí comprarle uno. Tras probar alguno de ellos escogí
aquél con el que sentí una mayor conexión. De
modo que aquí estoy, con un cuenco tibetano en mi vida. Es
un cuenco original, hecho a mano a golpe de martillo, parece bastante
antiguo según se ve en la foto y tiene un precioso tono base
La (A) y al menos dos armónicos. Cuando lo toco, una fuerte
vibración llega a mi cuerpo a través de mi mano, y el
sonido penetra profundamente dentro de mí, es difícil
describir las sensaciones que tengo mientras lo toco! Es fantástico
para meditar.
Incluso si no estás interesado en uno de estos cuencos tibetanos,
deberías asistir a un concierto si tienes oportunidad. Será
una fantástica experiencia que te enriquecerá.