Publicado Boletín nº 12

El cambio climático acelera la evolución de las especies

Mientras usted lee esta nota, en su patio trasero algo está evolucionando. No es ninguna broma. Hay cada vez mayor evidencia de que el cambio climático está provocando un acelerado proceso de evolución global, y algunas enfermedades como la gripe aviar y el SARS pueden ser solamente un ejemplo.

Expertos de la Universidad de Sydney presentaron en Nature un amplio estudio que demuestra cambios evolutivos sin precedentes en varias especies.
"Está sucediendo por todas partes, ahora, y a toda velocidad. La investigación incluye sapos, ranas, salamandras, peces, lagartos, ardillas y plantas, y en todos los casos hay evidencia que demuestra que las especies están procurando adaptarse a las nuevas condiciones en un marco de tiempo de décadas, no en siglos, aseguran los biólogos.
Una de las principales razones por las que esta evolución acelerada sucede precisamente ahora es el cambio climático, aseguran los expertos, quienes afirman que se está cumpliendo el viejo principio biológico: se extinguen, se van o se adaptan.
"Para los biólogos, estudiar la extinción y el movimiento de las especies, así como sus procesos adaptativos en el tiempo, es la materia principal de trabajo. A lo que no estamos acostumbrados es a ser testigos de los cambios evolutivos en tiempo real, y menos al ritmo que están sucediendo.
Unos sapos reportados esta semana en Nature son una muestra de ello. Es una especie tóxica que en sólo siete décadas, desde la llegada de especies exóticas a Australia, en la que estos batracios alargaron significativamente sus piernas, con lo que se hicieron más aptas para competir con especies más ágiles y menos pesadas. Richard Shine, biólogo evolucionista de la Universidad de Sydney, explicó que también se han observado cambios en serpientes nativas, relacionadas con los sapos. Cuando intentaron comérselos, morían. El cambio operado es asombroso: ahora, no pueden abrir sus mandíbulas, por lo que no intentan, ni pueden comerse a los tóxicos sapos.
Sin embargo, las especies invasoras son un modelo extraordinario de adaptación rápida.
Ellas influyen en el aumento de las tasas de evolución que pueden esperarse normalmente, ya que son víctimas del incremento de la temperatura global, lo que aumenta la presión ecológica de sus entornos, y empiezan a salir de los ecosistemas habituales, o simplemente, son transportadas por los humanos.
En los pasados 20 años, prácticamente todos los biólogos evolucionistas del mundo han reconocido y reportado ampliamente la importancia y prevalencia de los que muchos han llamado ya "Evolución Rápida", aseguró Andrew Hendry, de la Universidad McGill en Canadá, que trabaja en las Islas Galápagos como biólogo evolucionista.
La Evolución Rápida es una buena noticia para los conservacionistas. Implica que el número de especies que pudieran extinguirse por el cambio climático serían menos que las estimaciones manejadas hasta ahora.
Muchos científicos han predicho que un tercio de todas las especies que viven ahora pueden extinguirse para 2050, de continuar las tendencias de deterioro de hábitats por calentamiento global.
El primer caso de un animal que respondió genéticamente al calentamiento global es la ardilla roja del territorio de Yukón, Canadá. Los científicos descubrieron que recortaron 18 días su periodo de gestación en sólo cuatro generaciones: la razón es que, al registrarse mayores temperaturas en el norte de Canadá, las nueces maduran antes, y las ardillas tienen que estar listas para cuando eso suceda. La evolución en acción.
En este sentido, el cambio climático está siendo un agente masivo de la evolución, aseguró David Skelly, de la Universidad de Yale.
Este biólogo documentó el caso de una rana maderera, a la que Skelly califica como "campeona de la evolución rápida del mundo".
"Ellas viven y prosperan igual en charcos desde Alaska hasta Georgia. Para descubrir el secreto de esta maravilla de adaptación, recogimos renacuajos de charcas helas y de charcas de aguas tibias. La gran sorpresa fue descubrir que las de aguas frías crecen 15 por ciento más rápido que las "calientes", incluso cuando están a la misma temperatura".
Lo asombroso fue que, al poner renacuajos en charcas acondicionadas para tener agua caliente en un lado y agua helada en el otro, los renacuajos de agua fría nadaron hacia aguas más cálidas.
Esto acaba con el mito de que las ranas son los canarios medioambientales, es decir, la especie centinela, incapaz de adaptarse a cambios en el entorno, por lo que su desaparición o muerte significa que el entorno es muy dañino.

Fuente: www.cronica.com.mx

 
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