
Mientras
usted lee esta nota, en su patio trasero algo está evolucionando.
No es ninguna broma. Hay cada vez mayor evidencia de que el cambio
climático está provocando un acelerado proceso de evolución
global, y algunas enfermedades como la gripe aviar y el SARS pueden
ser solamente un ejemplo.
Expertos
de la Universidad de Sydney presentaron en Nature un amplio estudio
que demuestra cambios evolutivos sin precedentes en varias especies.
"Está sucediendo por todas partes, ahora, y a toda velocidad.
La investigación incluye sapos, ranas, salamandras, peces,
lagartos, ardillas y plantas, y en todos los casos hay evidencia que
demuestra que las especies están procurando adaptarse a las
nuevas condiciones en un marco de tiempo de décadas, no en
siglos, aseguran los biólogos.
Una de las principales razones por las que esta evolución acelerada
sucede precisamente ahora es el cambio climático, aseguran
los expertos, quienes afirman que se está cumpliendo el viejo
principio biológico: se extinguen, se van o se adaptan.
"Para los biólogos, estudiar la extinción y el
movimiento de las especies, así como sus procesos adaptativos
en el tiempo, es la materia principal de trabajo. A lo que no estamos
acostumbrados es a ser testigos de los cambios evolutivos en tiempo
real, y menos al ritmo que están sucediendo.
Unos sapos reportados esta semana en Nature son una muestra de ello.
Es una especie tóxica que en sólo siete décadas,
desde la llegada de especies exóticas a Australia, en la que
estos batracios alargaron significativamente sus piernas, con lo que
se hicieron más aptas para competir con especies más
ágiles y menos pesadas. Richard Shine, biólogo evolucionista
de la Universidad de Sydney, explicó que también se
han observado cambios en serpientes nativas, relacionadas con los
sapos. Cuando intentaron comérselos, morían. El cambio
operado es asombroso: ahora, no pueden abrir sus mandíbulas,
por lo que no intentan, ni pueden comerse a los tóxicos sapos.
Sin embargo, las especies invasoras son un modelo extraordinario de
adaptación rápida.
Ellas influyen en el aumento de las tasas de evolución que
pueden esperarse normalmente, ya que son víctimas del incremento
de la temperatura global, lo que aumenta la presión ecológica
de sus entornos, y empiezan a salir de los ecosistemas habituales,
o simplemente, son transportadas por los humanos.
En los pasados 20 años, prácticamente todos los biólogos
evolucionistas del mundo han reconocido y reportado ampliamente la
importancia y prevalencia de los que muchos han llamado ya "Evolución
Rápida", aseguró Andrew Hendry, de la Universidad
McGill en Canadá, que trabaja en las Islas Galápagos
como biólogo evolucionista.
La Evolución Rápida es una buena noticia para los conservacionistas.
Implica que el número de especies que pudieran extinguirse
por el cambio climático serían menos que las estimaciones
manejadas hasta ahora.
Muchos científicos han predicho que un tercio de todas las
especies que viven ahora pueden extinguirse para 2050, de continuar
las tendencias de deterioro de hábitats por calentamiento global.
El primer caso de un animal que respondió genéticamente
al calentamiento global es la ardilla roja del territorio de Yukón,
Canadá. Los científicos descubrieron que recortaron
18 días su periodo de gestación en sólo cuatro
generaciones: la razón es que, al registrarse mayores temperaturas
en el norte de Canadá, las nueces maduran antes, y las ardillas
tienen que estar listas para cuando eso suceda. La evolución
en acción.
En este sentido, el cambio climático está siendo un
agente masivo de la evolución, aseguró David Skelly,
de la Universidad de Yale.
Este biólogo documentó el caso de una rana maderera,
a la que Skelly califica como "campeona de la evolución
rápida del mundo".
"Ellas viven y prosperan igual en charcos desde Alaska hasta
Georgia. Para descubrir el secreto de esta maravilla de adaptación,
recogimos renacuajos de charcas helas y de charcas de aguas tibias.
La gran sorpresa fue descubrir que las de aguas frías crecen
15 por ciento más rápido que las "calientes",
incluso cuando están a la misma temperatura".
Lo asombroso fue que, al poner renacuajos en charcas acondicionadas
para tener agua caliente en un lado y agua helada en el otro, los
renacuajos de agua fría nadaron hacia aguas más cálidas.
Esto acaba con el mito de que las ranas son los canarios medioambientales,
es decir, la especie centinela, incapaz de adaptarse a cambios en
el entorno, por lo que su desaparición o muerte significa que
el entorno es muy dañino.
Fuente:
www.cronica.com.mx