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Editorial

Publicado Boletín nº 16

El origen de la Navidad
Por: Alicia Mendo

Muchas familias esperan cada año impacientes el momento de colocar el árbol de Navidad, en especial los más pequeños. De esta tradición se originan los árboles más hermosos, los árboles más tradicionales y también, los más originales.

La Navidad, la temporada del año mágica en la que los familiares se reúnen y los niños esperan impacientes la llegada de los regalos.

Cada vez es más habitual que Papá Noel pase por España a dejar regalos a los niños buenos en la noche del 24. Tampoco hay que olvidar las canciones más escuchadas en estos días navideños como son los villancicos. Peor, ¿conocemos el origen de todo esto?

La Navidad no siempre se celebró el 25 de diciembre
La historia de la Navidad proviene de la fecha de nacimiento de Jesús. En el año 540, el monje Dionisio, "el Exiguo", erró en el cálculo de las fechas, y fijó una fecha "errónea" en el nacimiento de Jesús, para la noche del 24 al 25 de diciembre. Se dice que el error también podría haber sido en el año, y que Jesús nació entre cuatro y seis años antes del inicio de la era cristiana durante el reinado de Herodes.

Con respecto a esta incertidumbre en las fechas, la Iglesia intentó comprobar la época real del nacimiento de Cristo con la consecutiva discusión durante el segundo siglo, de temas como la fecha de la Pascua o la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo. De hecho, debido a la complejidad en los cómputos de los calendarios judíos, griegos y el latino, hay relatos de algunos cristianos que celebraron originalmente el nacimiento de Jesús en los meses de marzo o abril.

Finalmente, se consensuó celebrar la concepción de Cristo el 25 de marzo, la misma fecha del banquete de la Resurrección, y por tanto, cuando el ángel se le apareció a María. Sin embargo, para los judíos antiguos y para los primeros cristianos, la vida comienza en el momento de la concepción, por este motivo, si se concibió a Cristo el 25 de Marzo, nueve meses más adelante nació, es decir, el 25 de diciembre. Esto no sucedió hasta el siglo IV.

La figura de Papá Noel
La figura de Papá Noel, también conocido como Santa Claus, Sinterklass o Pere Noel, podría estar inspirada en la vida del obispo de Mira, situada en la actual Turquía, conocido hoy como San Nicolás. La inmensa popularidad de este obispo por su bondad y generosidad con los pobres estableció la creación de un mito para la Navidad.

A este obispo se le llamó "obispo de los niños" por su amor a los más pequeños y su gran generosidad y amabilidad, no sólo con los niños, sino con los más necesitados. Esta fama se extendió más allá de las fronteras de su región y se le atribuyeron muchas leyendas, desde sus salidas nocturnas para repartir regalos, hasta milagros como el de calmar una tempestad o resucitar a un marinero egipcio.

Las leyendas más destacadas acerca de San Nicolás son el relato de las tres hermanas, que construyó el mito de "generoso repartidor de regalos" y el relato de los tres hermanos, que lo consolidó como "patrón protector de los niños".

El calcetín en la chimenea
En la ciudad de San Nicolás, Patara, habitaban tres niñas que no se podrían casar porque su padres estaba arruinado y no tenía dinero suficientes para sus dotes. Por este motivo, su padre había decidido venderlas a medida que alcanzasen la edad de ser desposadas. Cuando San Nicolás se enteró de la injusticia, decidió darle en secreto una bolsa llena de monedas de oro a la niña mayor para su dote y así poder casarse. Hizo lo mismo con la segunda y la tercera hermana, a medida que llegaron a la edad matrimonial. Según cuenta esta leyenda, San Nicolás colocaba la bolsa de las monedas de oro en uno de los calcetines que la niña en cuestión colgaba para que se secase en la chimenea. Cuando se lo puso a la tercera de las hermanas, le reconocieron y se hizo famoso por ello.

Protector de los niños
El segundo relato legendario, cuenta que San Nicolás salió de viaje y decidió detenerse en una posada para dormir. Mientras descansaba, escuchó que se acometía un terrible crimen en esa posada. El dueño de la hospedería había asesinado a tres hermanos muy jóvenes y de mucho dinero que se hospedaban allí, con el fin de robarle sus pertenencias. Cuando San Nicolás despertó, habló con el posadero y lo obligó a confesar el crimen, que no era el primero que había hecho, ya que había hecho lo mismo con otros clientes a los que había troceado y puesto en salmuera para, posteriormente, servirlos a sus clientes como si fuese salazón de cerdo. Según cuenta la leyenda, los tres niños, que no habían sido troceados aún, fueron resucitados por San Nicolás.

Esta leyenda viajó por el mundo, desde los vikingos que lo adoptaron como patrono hasta llegar a día de hoy, conocido como un viejo gordinflón, de gran barba, que se viste de rojo y blanco y trae regalos a los niños la noche de Navidad. Aunque, desde mediados del siglo XIII, San Nicolás repartía los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre, pero tras la Contra Reforma Católica (1545-1563), surgió otro personaje, el de Christkind, el niño Jesús, que repartía los regalos en el día de Navidad. El avance de la tradición de los regalos del niño Jesús forzó a que san Nicolás pasara a entregar sus regalos el día 25.

La misión de repartir regalos a los niños en Navidad fue adoptada por toda Europa, y el personaje encargado de hacerlo fue desarrollándose a partir de la figura básica del san Nicolás medieval mezclada con diferentes leyendas locales (como los gnomos, el padre invierno nórdico, la bruja buena italiana, y otros mas).

Así nacieron, por ejemplo, los legendarios Kolya en Rusia, Niklas, en Austria y Suiza, Pezel-Nichol en Baviera, Semiklaus en Tirol, Svaty Mikulas, en ex Checoslovaquia, Sinter Klaas en Holanda, Father Christmas o padre Navidad en Gran Bretaña, Santa Claus en Estados Unidos, Père Noël o padre Navidad en Francia y otras muchas variantes del mismo mito básico.

De San Nicolás a Papá Noel
Pero la imagen actual que tenemos hoy del gordinflón de barba blanca y vestido con un traje rojo ribeteado de blanco, que conduce por el aire un trineo de ocho renos transportando un saco lleno de juguetes, se lo debemos a las tradiciones holandesas y a los escritores y dibujantes norteamericanos.

De esta manera el escritor Washington Irving, amante del folclore europeo, escribió "Historia de Nueva Yor"k en 1809, en la que describe la supuesta llegada del santo cada víspera de San Nicolás. El nombre fue derivando de san Nicolás, Sinterklaas o Sinter Klaas hasta acabar siendo pronunciado como Santa Claus por los angloparlantes. Había nacido un nuevo personaje, al que todavía le faltaba para convertirse en el actual gordo bonachón. Posteriormente, apareció un poema en un diario de Nueva York con el nombe de "Un relato sobre la visita de San Nicolás", escrito por el profesor de estidios bíblicos, Clement Moore. En el poema se cambió el trineo tirado por un caballo volador por uno tirado por renos. Lo describió como un tipo alegre, gordo y de pequeña estatura, asimilándolo a un gnomo. Y lo mas decisivo fue que Moore situó la llegada de Santa en la vigilia de Navidad, en lugar de suceder el 6 de diciembre.

Fue el dibujante Thomas Nast el que le añadió detalles como su taller en el polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos en el mundo así como en color rojo en su vestuario.

El actual aspecto con el que conocemos es responsabilidad de la marca de refrescos, Coca-Cola, que en 1931 lo utilizó para su campaña de Navidad.
Así, creó un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático, con un rostro bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo cano y luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la compañia, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo.

La mayoría apuntan que Papá Noel vive en el Polo Norte con muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos los regalos que le piden los niños del mundo, y que reparte los regalos en un trineo volador tirado por los siete renos a los que llama Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz, todos ellos liderados por Reno el de la nariz roja, que fue él ultimo en integrarse al grupo. Otros dicen que son ocho y se llaman Doner y Cupid, que están cerca de Papá Noel, Blitzer y Comet, Vixen y Prancer, y por ultimo Dasher y Dancer.

El Árbol de Navidad
El árbol puede ser más chico o más grande, algunos apuestan por lo artificial y otros aún lo quieren natural. Lo cierto es que el abeto navideño no suele faltar en los hogares que celebran la Navidad.

Cada árbol suele reflejar algo de aquellos que lo adornaron, por eso existen tantos árboles diferentes, algunos cargados de espumillones y otros, como es más habitual ahora, con cintas de colores. Algunos respetan el colorido tradicional, rojo y verde, y otros prefieren ponerlo "conjuntado" con un solo color o con un sinfín de colores y luces.

Los adornos también suelen ser variados. Lo más clásico, las bolas. Pero también podemos encontrarnos a un reno, a Papá Noel, a angelitos, lunas, soles, estrellas... Pero, ¿cómo se originó la tradición que ha llegado a nuestros días?

Las leyendas que circulan alrededor del árbol de Navidad son variadas, y no se sabe bien cual es la verdadera, aunque todas ellas están rodeadas de magia e ilusión.

El simbolismo que envuelve al árbol de Navidad
La leyenda más creída es la que sostiene que los orígenes de este árbol navideño se remontan en una antigua creencia germana. Se pensaba que un árbol gigantesco sostenía al mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol.

Además, se le consideraba un símbolo de la vida al no perder en invierno el verde follaje cuando casi toda la naturaleza parece muerta. Según esta historia, en los países nórdicos, durante el invierno, se le cortaban algunas ramas y se lo decoraba con pan, fruta y adornos brillantes para alegrar la vida a los habitantes durante el frío invierno.

El árbol simboliza el nexo de unión entre el cielo y la tierra, de manera que ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo. Por este motivo, en muchas religiones orientales, se considera el árbol como un signo de encuentro con lo sagrado, un encuentro del hombre con la divinidad y viceversa. En Mesoamérica el árbol guarda un significado místico, e incluso tenían el ahuehuete como árbol sagrado.

Otras tribus, como las nórdicas, europeas y americanas, y algunos grupos de druidas los protegían como árboles sagrados alrededor de los cuales se reunían para, de manera ritual, entran en comunicación con Dios.

Se escucha la historia de un misionero británico en Alemania, San Bonifacio, que en el siglo VII, al comprender que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano de tal manera que hizo que el árbol adornado fuese de igual manera, un símbolo del nacimiento de Cristo. Así, según esta historia, San Bonifacio derribó el árbol que representaba a Yggdrasil y en su lugar, plantó un pino, como símbolo de amor perenne de Dios. El misionero adornó al árbol con manzanas y velas para darle un simbolismo cristiano, de modo que las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; y las velas representaban a Cristo como luz del mundo y como la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador. También se dice que fue Martín Lutero el que introdujo la costumbre de adornar un árbol con manzanas para tratar de explicar los dones que los hombres recibieron con el nacimiento de Jesús.

Otra de las historias acerca del origen del árbol de Navidad cuenta que, en el día 24 de diciembre, con motivo del "pecado de Adam y Eva" se colocaba este árbol en las iglesias. En esta ocasión, el árbol elegido era el abeto, que representaba al árbol del paraíso lleno de manzanas para recordar la fruta de la tentación. Con el paso del tiempo, se unieron a la decoración símbolos eucarísticos, hostias y frutos de la redención.

Decoración del árbol de Navidad
Así, los feligreses fueron remplazando de sus casas las ramas de abeto por un árbol decorado de esta manera. Según cuentan, este hecho empezó a comienzos del siglo XVI. También se le añadieron rosas y otras flores, como la Rosa de Navidad, así como hojas de metal doradas en recuerdo al árbol de Jessé que representa la filiación de Cristo. Esto fue cambiando hasta que a principios del siglo XIX se añadieron nueces doradas y plateadas y el lugar de hostias se colocaban galletas de navidad y otro tipo de dulces.

En la segunda mitad del siglo XIX se comenzó a extender el uso de imprimir y prensar imágenes brillantes, cortadas y con relíese, que se pegaban sobre objetos de chocolate y de azúcar. A finales de siglo, aparecieron las figuras de cera, como Angeles vestidos con finas hojas de metal dorado o plateado, y con este mismo material se confeccionaban estrellas y guirnaldas. También se doraban piñones y se decoraban bolas y campanillas.

El primer árbol de Navidad del que hay constancia se puso en la Catedral de Estrasburgo en 1539. En el siglo XVII comenzaron a ponerse arbolitos en las casas de familia. En aquel tiempo se decoraban con manzanas, nueces, bolas de papel, y otros adornos. La costumbre del arbolito de Navidad se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones, llegó a América.

Pero los primeros documentos existentes que hablan de la costumbre que relaciona el árbol (abeto o pino) con la Navidad, remontan al siglo XVII en la región de Alsacia, ubicada entre Alemania y Francia. Según el documento, en el siglo XVI, en los países nórdicos, las familias se comenzaron a reunir en torno a un árbol, el árbol de Navidad. El día 24 de diciembre, se llevaba a pasear a los niños y mientras, los adultos colocaban el árbol y lo decoraban con dulces y juguetes. Cuando los niños regresaban de su paseo, se quedaban sorprendidos con el árbol y comenzaba el festejo de Navidad. Esta costumbre tomó fuerza y se extendió como una moda cuando la reina Victoria de Inglaterra decidió, para celebrar la Navidad, colocar un árbol en su palacio decorado con velitas para relucir sus bellos y finos adornos.

Diversas leyendas sobre su origen
Pero lo cierto que es que los orígenes y las historias del árbol de Navidad son diversas. Estas son las más seguidas, pero son muchas las leyendas que circulan alrededor del árbol navideño.

Una de estas historias habla de un generoso sacerdote que vivió hace 400 años en Alsalcia y cada noche de Navidad, repartía entre los habitantes menos favorecidos de su pueblo alimentos, ropa y dinero que recolectaba durante el año. Un día, mientras preparaba los paquetes para los más pobres, el sacerdote admiró la hermosa noche y se le ocurrió colgar los regalos en las ramas de un abeto próximo a la iglesia. Los pobres podrían así disfrutar además del cielo estrellado de aquella noche clara mientras se cantaban bajo el árbol cánticos sagrados. Tan agradable resultó la reunión que desde entonces el árbol fue el centro de la fiesta navideña.

Por otro lado, existe una leyenda que cuenta que, durante una noche muy fría de invierno, un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa. Este era un matrimonio de ancianos, que le ofreció comida y techo. Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro, " era el niño Dios".Para recompensar la generosidad de los ancianos, el niño tomó una rama de un pino y les indicó que la plantaran, indicándoles que cada año daría frutos. Y según cuenta la leyenda, el árbol dio cada año por navidad manzanas de oro y nueces de plata.

Los Villancicos
Los villancicos que Navidad tras Navidad cantamos también tienen su historia. Hoy en día la concebimos como una canción sencilla, cantada por niños y adultos pero no siempre ha sido como es actualmente.

Para comenzar, la palabra "villancico", en sus orígenes, tenía un significado diferente al que hoy le damos. Era un término empleado para designar a una composición poética de carácter popular.

La temática del villancico no tenía un carácter religioso en su origen. En las composiciones conservadas en el Cancionero de Palacio, una de las fuentes musicales más antiguas del género, existen villancicos con diferentes contenidos como textos amorosos o violentas sátiras, pasando también por composiciones que celebran un acontecimiento destacado o cantos en alabanza de Cristo o de la Virgen María. Por lo tanto era un género sin restricciones de contenido, cuya finalidad no era la ceremonia litúrgica.

En la segunda mitad del siglo XVI coexistieron dos tipos de temática, la profana y la religiosa, esta última aparecía de manera puntual anteriormente. Sin embargo, el tema religioso comienza a adquirir importancia y las autoridades eclesiásticas consideraron la conveniencia de introducir en la liturgia composiciones en castellano, con un estilo sencillo y directo, como el villancico que hoy conocemos como una forma de acercar al pueblo la Iglesia, sobre todo en las fechas navideñas y en el Corpus Christi.

Por tanto, el encargado de la liturgia tenía que componen villancicos diferentes para cada año. La interpretación de los villancicos comenzó a hacerse frecuente a pesar de las censuras de las que fue objeto, por parte de instituciones conservadoras. Un ejemplo es Felipe II, que en 1596 ordenó que no se cantasen villancicos en la Capilla Real. La razón de estas censuras era porque los villancicos se comenzaron a componer a modo de diálogo, sobre todo en Navidad, para recrear la sorpresa de los pastores ante el anuncio del Nacimiento del Mesías. Estos temas se convirtieron en excusas para realizar divertidas parodias en las que se burlaban de personajes arquetípicos y de diversas nacionalidades. Durante el siglo XVII, el villancico se vio influenciado del estilo operístico italiano.

Actualmente, la palabra "villancico" se relaciona con una canción de Navidad, de origen popular. Aún así, en los villancicos actuales perviven algunas características del antiguo villancico, como es la estructura de estribillo y coplas, la frecuente aparición de personajes populares y la inclusión en algunas ocasiones de textos relativamente atrevidos, como por ejemplo "En el portal de Belén han entrado los ratones y al pobre de San José, le han comido los calzones."

"Dame al aguinaldo, carita de rosa..."
Normalmente, los villancicos están relacionados con aguinaldo. El aguinaldo es un regalo o propina, generalmente en dinero, que se dan en las fiestas de Navidad. Es habitual asociarlo a los niños que, con pandereta en mano, van de puerta en puerta cantado "Dame el aguinaldo" o villancicos, para recibir dinero o caramelos.

Esta costumbre de hacer regalos se procede de los tiempos del primer rey de Roma, Rómulo, que recibió de sus ayudantes, el primer día del año, unas ramas cortadas de un frutal del bosque de la diosa Strenia. Este obsequio fue recibido como un indicio de buen augurio para el año venidero.

Más adelante, este gesto se transformó en un rito que se celebraba el primer día del año, recibiendo el nombre de " strena”, sinónimo del actual aguinaldo. Con el tiempo los regalos fueron variando y creciendo en importancia, a la vez que extendiéndose por todo el imperio. De las nueces y almendras de la Navidad medieval, el aguinaldo ha evolucionado hasta la conocida y deseada" paga extra" actual.

Según la tradición, los servidores, tanto públicos como privados, fueron quienes comenzaron a recibir una muestra de agradecimiento en forma de regalo o propina a cambio de felicitar la Navidad a quienes servían. Por otro lado, en ciertos lugares, un grupo de personas iban por las casas deseando Feliz Navidad a los vecinos cantando villancicos a cambio de dulces navideños o monedas.

La Navidad en el mundo
En España, la Navidad se dice que comienza el día 22 de diciembre, que es cuando se procede al Sorteo de Navidad, para el que mucha gente compró lotería tanto del trabajo, de familiares o de chicos del colegio, entre otros. La noche del 24, es la tradicional cena de Noche Buena, en donde la gente se reúne en familia para comer el más variado menú, sopa de marisco, cordero, pavo relleno, hasta los dulces más tradiciones como los turrones, los polvorones de anís o los mazapanes. El día 25, se realiza una comida familiar, muchas veces para acabar con la comida que se preparó para la noche anterior.

El día 31, es Nochevieja, la última noche del año, para la cual, tras la cena familiar, se toman las doce uvas al compás de las últimas doce campanadas del año que marca el reloj de la Puerta del Sol. Estos momentos suelen estar acompañados de deseos y felicitaciones para todos. Tras las campanadas, los locales de la ciudad se llenan de fiestas para festejar la entrada del nuevo año. El día 1 de enero, se aconseja una comida como las lentejas, para que atraiga el dinero para el año venidero. El día 5 de enero, los niños admiran ansiosos la Cabalgata y se duerme temprano para ver a la mañana siguiente, los regalos que los Reyes Magos les han dejado.

Actualmente se está implantando la costumbre de dejar regalos a los niños en el árbol de Navidad en Nochebuena. Lo que comenzó como un mero detalle, se ha convertido en un modo de que los niños reciban los regalos antes para que tengan más tiempo para jugar con ellos antes de comenzar las clases.

Fuegos artificiales en Argentina
Las festividades navideñas en Argentina están centradas en los niños y en lo familiar. Durante las cenas navideñas, la familia se une para cenar juntos y los niños esperan impacientes los regalos que pidieron a Papá Noel por carta. Pero lo particular es la celebración con fuegos artificiales que lanzan desde las propias casas, creando incluso una esfera de humo en la ciudad.

Mariachis y piñatas en México
En México, los mayas y aztecas comienzan sus fechas navideñas a mediados de diciembre con "las Posadas", que son caminatas de mariachis por las calles, tocando de puerta en puerta, pidiendo posada. Durante la noche de Navidad, en la tradición gastronómica destacan los "guajalotes" o pavos. En una casa seleccionada por sorteo, se suele romper una piñata rellena con pedacitos de caña almendrados.

Finlandia, el hogar de Santa Claus
Muchos dicen que Santa Claus vive al norte de Finlandia. De hecho, existe un parque temático llamado "Tierra de Navidad" en donde se recrea el hogar de Santa. Al igual que en muchos lugares del mundo, los finlandeses decoran sus casas con árboles, luces y guirnaldas, comen pavo y jamón en las cenas navideñas. Tienen la costumbre de decorar un abeto en la víspera de Navidad, comiendo avena y jugo de ciruela. También ponen un arreglo hecho con espigas de trigo y frutas en los jardines de las casas para que los pájaros se acerquen y coman.

Entrada limpia para el año nuevo japonés
Los japoneses más que celebrar la Navidad, lo que hacen es prepararse para el nuevo año. Cuando comienza el mes de diciembre, ellos se dedican a limpiar todo, desde la casa, las cuentas e incluso renuevan el vestuario. El gran día de final de año se denomina "Omisoka", y es cuando se degusta con la familia, las tradiciones tazas de fideos que son símbolos de longevidad. Sus festejos finalizan el día 4 de enero.

Fuente: http://www.extremaduraaldia.com/reportajes/el-origen-de-la-navidad/70412.html

 

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