
Muchas
familias esperan cada año impacientes el momento
de colocar el árbol de Navidad, en especial los más
pequeños. De esta tradición se originan los
árboles más hermosos, los árboles más
tradicionales y también, los más originales.
La
Navidad, la temporada del año mágica en la
que los familiares se reúnen y los niños esperan
impacientes la llegada de los regalos.
Cada
vez es más habitual que Papá Noel pase por
España a dejar regalos a los niños buenos
en la noche del 24. Tampoco hay que olvidar las canciones
más escuchadas en estos días navideños
como son los villancicos. Peor, ¿conocemos el origen
de todo esto?
La
Navidad no siempre se celebró el 25 de diciembre
La historia de la Navidad proviene de la fecha de nacimiento
de Jesús. En el año 540, el monje Dionisio,
"el Exiguo", erró en el cálculo
de las fechas, y fijó una fecha "errónea"
en el nacimiento de Jesús, para la noche del 24 al
25 de diciembre. Se dice que el error también podría
haber sido en el año, y que Jesús nació
entre cuatro y seis años antes del inicio de la era
cristiana durante el reinado de Herodes.
Con
respecto a esta incertidumbre en las fechas, la Iglesia
intentó comprobar la época real del nacimiento
de Cristo con la consecutiva discusión durante el
segundo siglo, de temas como la fecha de la Pascua o la
conmemoración de la muerte y resurrección
de Cristo. De hecho, debido a la complejidad en los cómputos
de los calendarios judíos, griegos y el latino, hay
relatos de algunos cristianos que celebraron originalmente
el nacimiento de Jesús en los meses de marzo o abril.
Finalmente,
se consensuó celebrar la concepción de Cristo
el 25 de marzo, la misma fecha del banquete de la Resurrección,
y por tanto, cuando el ángel se le apareció
a María. Sin embargo, para los judíos antiguos
y para los primeros cristianos, la vida comienza en el momento
de la concepción, por este motivo, si se concibió
a Cristo el 25 de Marzo, nueve meses más adelante
nació, es decir, el 25 de diciembre. Esto no sucedió
hasta el siglo IV.
La
figura de Papá Noel
La figura de Papá Noel, también conocido como
Santa Claus, Sinterklass o Pere Noel, podría estar
inspirada en la vida del obispo de Mira, situada en la actual
Turquía, conocido hoy como San Nicolás. La
inmensa popularidad de este obispo por su bondad y generosidad
con los pobres estableció la creación de un
mito para la Navidad.
A
este obispo se le llamó "obispo de los niños"
por su amor a los más pequeños y su gran generosidad
y amabilidad, no sólo con los niños, sino
con los más necesitados. Esta fama se extendió
más allá de las fronteras de su región
y se le atribuyeron muchas leyendas, desde sus salidas nocturnas
para repartir regalos, hasta milagros como el de calmar
una tempestad o resucitar a un marinero egipcio.
Las
leyendas más destacadas acerca de San Nicolás
son el relato de las tres hermanas, que construyó
el mito de "generoso repartidor de regalos" y
el relato de los tres hermanos, que lo consolidó
como "patrón protector de los niños".
El
calcetín en la chimenea
En la ciudad de San Nicolás, Patara, habitaban tres
niñas que no se podrían casar porque su padres
estaba arruinado y no tenía dinero suficientes para
sus dotes. Por este motivo, su padre había decidido
venderlas a medida que alcanzasen la edad de ser desposadas.
Cuando San Nicolás se enteró de la injusticia,
decidió darle en secreto una bolsa llena de monedas
de oro a la niña mayor para su dote y así
poder casarse. Hizo lo mismo con la segunda y la tercera
hermana, a medida que llegaron a la edad matrimonial. Según
cuenta esta leyenda, San Nicolás colocaba la bolsa
de las monedas de oro en uno de los calcetines que la niña
en cuestión colgaba para que se secase en la chimenea.
Cuando se lo puso a la tercera de las hermanas, le reconocieron
y se hizo famoso por ello.
Protector
de los niños
El segundo relato legendario, cuenta que San Nicolás
salió de viaje y decidió detenerse en una
posada para dormir. Mientras descansaba, escuchó
que se acometía un terrible crimen en esa posada.
El dueño de la hospedería había asesinado
a tres hermanos muy jóvenes y de mucho dinero que
se hospedaban allí, con el fin de robarle sus pertenencias.
Cuando San Nicolás despertó, habló
con el posadero y lo obligó a confesar el crimen,
que no era el primero que había hecho, ya que había
hecho lo mismo con otros clientes a los que había
troceado y puesto en salmuera para, posteriormente, servirlos
a sus clientes como si fuese salazón de cerdo. Según
cuenta la leyenda, los tres niños, que no habían
sido troceados aún, fueron resucitados por San Nicolás.
Esta
leyenda viajó por el mundo, desde los vikingos que
lo adoptaron como patrono hasta llegar a día de hoy,
conocido como un viejo gordinflón, de gran barba,
que se viste de rojo y blanco y trae regalos a los niños
la noche de Navidad. Aunque, desde mediados del siglo XIII,
San Nicolás repartía los regalos durante la
noche del 5 al 6 de diciembre, pero tras la Contra Reforma
Católica (1545-1563), surgió otro personaje,
el de Christkind, el niño Jesús, que repartía
los regalos en el día de Navidad. El avance de la
tradición de los regalos del niño Jesús
forzó a que san Nicolás pasara a entregar
sus regalos el día 25.
La
misión de repartir regalos a los niños en
Navidad fue adoptada por toda Europa, y el personaje encargado
de hacerlo fue desarrollándose a partir de la figura
básica del san Nicolás medieval mezclada con
diferentes leyendas locales (como los gnomos, el padre invierno
nórdico, la bruja buena italiana, y otros mas).
Así
nacieron, por ejemplo, los legendarios Kolya en Rusia, Niklas,
en Austria y Suiza, Pezel-Nichol en Baviera, Semiklaus en
Tirol, Svaty Mikulas, en ex Checoslovaquia, Sinter Klaas
en Holanda, Father Christmas o padre Navidad en Gran Bretaña,
Santa Claus en Estados Unidos, Père Noël o padre
Navidad en Francia y otras muchas variantes del mismo mito
básico.
De
San Nicolás a Papá Noel
Pero la imagen actual que tenemos hoy del gordinflón
de barba blanca y vestido con un traje rojo ribeteado de
blanco, que conduce por el aire un trineo de ocho renos
transportando un saco lleno de juguetes, se lo debemos a
las tradiciones holandesas y a los escritores y dibujantes
norteamericanos.
De
esta manera el escritor Washington Irving, amante del folclore
europeo, escribió "Historia de Nueva Yor"k
en 1809, en la que describe la supuesta llegada del santo
cada víspera de San Nicolás. El nombre fue
derivando de san Nicolás, Sinterklaas o Sinter Klaas
hasta acabar siendo pronunciado como Santa Claus por los
angloparlantes. Había nacido un nuevo personaje,
al que todavía le faltaba para convertirse en el
actual gordo bonachón. Posteriormente, apareció
un poema en un diario de Nueva York con el nombe de "Un
relato sobre la visita de San Nicolás", escrito
por el profesor de estidios bíblicos, Clement Moore.
En el poema se cambió el trineo tirado por un caballo
volador por uno tirado por renos. Lo describió como
un tipo alegre, gordo y de pequeña estatura, asimilándolo
a un gnomo. Y lo mas decisivo fue que Moore situó
la llegada de Santa en la vigilia de Navidad, en lugar de
suceder el 6 de diciembre.
Fue
el dibujante Thomas Nast el que le añadió
detalles como su taller en el polo norte y su vigilancia
sobre los niños buenos y malos en el mundo así
como en color rojo en su vestuario.
El
actual aspecto con el que conocemos es responsabilidad de
la marca de refrescos, Coca-Cola, que en 1931 lo utilizó
para su campaña de Navidad.
Así, creó un Santa Claus más alto,
todavía más gordinflón, aunque más
simpático, con un rostro bonachón, de ojos
pícaros, chispeantes y amigables, con pelo cano y
luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y
agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco,
que son los de la compañia, pero su traje se hizo
más lujoso y atractivo.
La
mayoría apuntan que Papá Noel vive en el Polo
Norte con muchos duendes que lo ayudan a fabricar todos
los regalos que le piden los niños del mundo, y que
reparte los regalos en un trineo volador tirado por los
siete renos a los que llama Bailarín, Saltador, Zalamero,
Bromista, Alegre y Veloz, todos ellos liderados por Reno
el de la nariz roja, que fue él ultimo en integrarse
al grupo. Otros dicen que son ocho y se llaman Doner y Cupid,
que están cerca de Papá Noel, Blitzer y Comet,
Vixen y Prancer, y por ultimo Dasher y Dancer.
El
Árbol de Navidad
El árbol puede ser más chico o más
grande, algunos apuestan por lo artificial y otros aún
lo quieren natural. Lo cierto es que el abeto navideño
no suele faltar en los hogares que celebran la Navidad.
Cada
árbol suele reflejar algo de aquellos que lo adornaron,
por eso existen tantos árboles diferentes, algunos
cargados de espumillones y otros, como es más habitual
ahora, con cintas de colores. Algunos respetan el colorido
tradicional, rojo y verde, y otros prefieren ponerlo "conjuntado"
con un solo color o con un sinfín de colores y luces.
Los
adornos también suelen ser variados. Lo más
clásico, las bolas. Pero también podemos encontrarnos
a un reno, a Papá Noel, a angelitos, lunas, soles,
estrellas... Pero, ¿cómo se originó
la tradición que ha llegado a nuestros días?
Las
leyendas que circulan alrededor del árbol de Navidad
son variadas, y no se sabe bien cual es la verdadera, aunque
todas ellas están rodeadas de magia e ilusión.
El
simbolismo que envuelve al árbol de Navidad
La leyenda más creída es la que sostiene que
los orígenes de este árbol navideño
se remontan en una antigua creencia germana. Se pensaba
que un árbol gigantesco sostenía al mundo
y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la
luna y el sol.
Además,
se le consideraba un símbolo de la vida al no perder
en invierno el verde follaje cuando casi toda la naturaleza
parece muerta. Según esta historia, en los países
nórdicos, durante el invierno, se le cortaban algunas
ramas y se lo decoraba con pan, fruta y adornos brillantes
para alegrar la vida a los habitantes durante el frío
invierno.
El
árbol simboliza el nexo de unión entre el
cielo y la tierra, de manera que ahonda sus raíces
en la tierra y se levanta hasta el cielo. Por este motivo,
en muchas religiones orientales, se considera el árbol
como un signo de encuentro con lo sagrado, un encuentro
del hombre con la divinidad y viceversa. En Mesoamérica
el árbol guarda un significado místico, e
incluso tenían el ahuehuete como árbol sagrado.
Otras
tribus, como las nórdicas, europeas y americanas,
y algunos grupos de druidas los protegían como árboles
sagrados alrededor de los cuales se reunían para,
de manera ritual, entran en comunicación con Dios.
Se
escucha la historia de un misionero británico en
Alemania, San Bonifacio, que en el siglo VII, al comprender
que era imposible arrancar de raíz esta tradición
pagana, la adoptó dándole un sentido cristiano
de tal manera que hizo que el árbol adornado fuese
de igual manera, un símbolo del nacimiento de Cristo.
Así, según esta historia, San Bonifacio derribó
el árbol que representaba a Yggdrasil y en su lugar,
plantó un pino, como símbolo de amor perenne
de Dios. El misionero adornó al árbol con
manzanas y velas para darle un simbolismo cristiano, de
modo que las manzanas representaban las tentaciones, el
pecado original y los pecados de los hombres; y las velas
representaban a Cristo como luz del mundo y como la gracia
que reciben los hombres que aceptan a Jesús como
Salvador. También se dice que fue Martín Lutero
el que introdujo la costumbre de adornar un árbol
con manzanas para tratar de explicar los dones que los hombres
recibieron con el nacimiento de Jesús.
Otra
de las historias acerca del origen del árbol de Navidad
cuenta que, en el día 24 de diciembre, con motivo
del "pecado de Adam y Eva" se colocaba este árbol
en las iglesias. En esta ocasión, el árbol
elegido era el abeto, que representaba al árbol del
paraíso lleno de manzanas para recordar la fruta
de la tentación. Con el paso del tiempo, se unieron
a la decoración símbolos eucarísticos,
hostias y frutos de la redención.
Decoración
del árbol de Navidad
Así, los feligreses fueron remplazando de sus casas
las ramas de abeto por un árbol decorado de esta
manera. Según cuentan, este hecho empezó a
comienzos del siglo XVI. También se le añadieron
rosas y otras flores, como la Rosa de Navidad, así
como hojas de metal doradas en recuerdo al árbol
de Jessé que representa la filiación de Cristo.
Esto fue cambiando hasta que a principios del siglo XIX
se añadieron nueces doradas y plateadas y el lugar
de hostias se colocaban galletas de navidad y otro tipo
de dulces.
En
la segunda mitad del siglo XIX se comenzó a extender
el uso de imprimir y prensar imágenes brillantes,
cortadas y con relíese, que se pegaban sobre objetos
de chocolate y de azúcar. A finales de siglo, aparecieron
las figuras de cera, como Angeles vestidos con finas hojas
de metal dorado o plateado, y con este mismo material se
confeccionaban estrellas y guirnaldas. También se
doraban piñones y se decoraban bolas y campanillas.
El
primer árbol de Navidad del que hay constancia se
puso en la Catedral de Estrasburgo en 1539. En el siglo
XVII comenzaron a ponerse arbolitos en las casas de familia.
En aquel tiempo se decoraban con manzanas, nueces, bolas
de papel, y otros adornos. La costumbre del arbolito de
Navidad se difundió por toda Europa en la Edad Media
y con las conquistas y migraciones, llegó a América.
Pero
los primeros documentos existentes que hablan de la costumbre
que relaciona el árbol (abeto o pino) con la Navidad,
remontan al siglo XVII en la región de Alsacia, ubicada
entre Alemania y Francia. Según el documento, en
el siglo XVI, en los países nórdicos, las
familias se comenzaron a reunir en torno a un árbol,
el árbol de Navidad. El día 24 de diciembre,
se llevaba a pasear a los niños y mientras, los adultos
colocaban el árbol y lo decoraban con dulces y juguetes.
Cuando los niños regresaban de su paseo, se quedaban
sorprendidos con el árbol y comenzaba el festejo
de Navidad. Esta costumbre tomó fuerza y se extendió
como una moda cuando la reina Victoria de Inglaterra decidió,
para celebrar la Navidad, colocar un árbol en su
palacio decorado con velitas para relucir sus bellos y finos
adornos.
Diversas
leyendas sobre su origen
Pero lo cierto que es que los orígenes y las historias
del árbol de Navidad son diversas. Estas son las
más seguidas, pero son muchas las leyendas que circulan
alrededor del árbol navideño.
Una
de estas historias habla de un generoso sacerdote que vivió
hace 400 años en Alsalcia y cada noche de Navidad,
repartía entre los habitantes menos favorecidos de
su pueblo alimentos, ropa y dinero que recolectaba durante
el año. Un día, mientras preparaba los paquetes
para los más pobres, el sacerdote admiró la
hermosa noche y se le ocurrió colgar los regalos
en las ramas de un abeto próximo a la iglesia. Los
pobres podrían así disfrutar además
del cielo estrellado de aquella noche clara mientras se
cantaban bajo el árbol cánticos sagrados.
Tan agradable resultó la reunión que desde
entonces el árbol fue el centro de la fiesta navideña.
Por
otro lado, existe una leyenda que cuenta que, durante una
noche muy fría de invierno, un niño buscó
refugio en la casa de un leñador y su esposa. Este
era un matrimonio de ancianos, que le ofreció comida
y techo. Durante la noche, el niño se convirtió
en un ángel vestido de oro, " era el niño
Dios".Para recompensar la generosidad de los ancianos,
el niño tomó una rama de un pino y les indicó
que la plantaran, indicándoles que cada año
daría frutos. Y según cuenta la leyenda, el
árbol dio cada año por navidad manzanas de
oro y nueces de plata.
Los
Villancicos
Los villancicos que Navidad tras Navidad cantamos también
tienen su historia. Hoy en día la concebimos como
una canción sencilla, cantada por niños y
adultos pero no siempre ha sido como es actualmente.
Para
comenzar, la palabra "villancico", en sus orígenes,
tenía un significado diferente al que hoy le damos.
Era un término empleado para designar a una composición
poética de carácter popular.
La
temática del villancico no tenía un carácter
religioso en su origen. En las composiciones conservadas
en el Cancionero de Palacio, una de las fuentes musicales
más antiguas del género, existen villancicos
con diferentes contenidos como textos amorosos o violentas
sátiras, pasando también por composiciones
que celebran un acontecimiento destacado o cantos en alabanza
de Cristo o de la Virgen María. Por lo tanto era
un género sin restricciones de contenido, cuya finalidad
no era la ceremonia litúrgica.
En
la segunda mitad del siglo XVI coexistieron dos tipos de
temática, la profana y la religiosa, esta última
aparecía de manera puntual anteriormente. Sin embargo,
el tema religioso comienza a adquirir importancia y las
autoridades eclesiásticas consideraron la conveniencia
de introducir en la liturgia composiciones en castellano,
con un estilo sencillo y directo, como el villancico que
hoy conocemos como una forma de acercar al pueblo la Iglesia,
sobre todo en las fechas navideñas y en el Corpus
Christi.
Por
tanto, el encargado de la liturgia tenía que componen
villancicos diferentes para cada año. La interpretación
de los villancicos comenzó a hacerse frecuente a
pesar de las censuras de las que fue objeto, por parte de
instituciones conservadoras. Un ejemplo es Felipe II, que
en 1596 ordenó que no se cantasen villancicos en
la Capilla Real. La razón de estas censuras era porque
los villancicos se comenzaron a componer a modo de diálogo,
sobre todo en Navidad, para recrear la sorpresa de los pastores
ante el anuncio del Nacimiento del Mesías. Estos
temas se convirtieron en excusas para realizar divertidas
parodias en las que se burlaban de personajes arquetípicos
y de diversas nacionalidades. Durante el siglo XVII, el
villancico se vio influenciado del estilo operístico
italiano.
Actualmente,
la palabra "villancico" se relaciona con una canción
de Navidad, de origen popular. Aún así, en
los villancicos actuales perviven algunas características
del antiguo villancico, como es la estructura de estribillo
y coplas, la frecuente aparición de personajes populares
y la inclusión en algunas ocasiones de textos relativamente
atrevidos, como por ejemplo "En el portal de Belén
han entrado los ratones y al pobre de San José, le
han comido los calzones."
"Dame
al aguinaldo, carita de rosa..."
Normalmente, los villancicos están relacionados con
aguinaldo. El aguinaldo es un regalo o propina, generalmente
en dinero, que se dan en las fiestas de Navidad. Es habitual
asociarlo a los niños que, con pandereta en mano,
van de puerta en puerta cantado "Dame el aguinaldo"
o villancicos, para recibir dinero o caramelos.
Esta
costumbre de hacer regalos se procede de los tiempos del
primer rey de Roma, Rómulo, que recibió de
sus ayudantes, el primer día del año, unas
ramas cortadas de un frutal del bosque de la diosa Strenia.
Este obsequio fue recibido como un indicio de buen augurio
para el año venidero.
Más
adelante, este gesto se transformó en un rito que
se celebraba el primer día del año, recibiendo
el nombre de " strena”, sinónimo del actual
aguinaldo. Con el tiempo los regalos fueron variando y creciendo
en importancia, a la vez que extendiéndose por todo
el imperio. De las nueces y almendras de la Navidad medieval,
el aguinaldo ha evolucionado hasta la conocida y deseada"
paga extra" actual.
Según
la tradición, los servidores, tanto públicos
como privados, fueron quienes comenzaron a recibir una muestra
de agradecimiento en forma de regalo o propina a cambio
de felicitar la Navidad a quienes servían. Por otro
lado, en ciertos lugares, un grupo de personas iban por
las casas deseando Feliz Navidad a los vecinos cantando
villancicos a cambio de dulces navideños o monedas.
La
Navidad en el mundo
En España, la Navidad se dice que
comienza el día 22 de diciembre, que es cuando se
procede al Sorteo de Navidad, para el que mucha gente compró
lotería tanto del trabajo, de familiares o de chicos
del colegio, entre otros. La noche del 24, es la tradicional
cena de Noche Buena, en donde la gente se reúne en
familia para comer el más variado menú, sopa
de marisco, cordero, pavo relleno, hasta los dulces más
tradiciones como los turrones, los polvorones de anís
o los mazapanes. El día 25, se realiza una comida
familiar, muchas veces para acabar con la comida que se
preparó para la noche anterior.
El
día 31, es Nochevieja, la última noche del
año, para la cual, tras la cena familiar, se toman
las doce uvas al compás de las últimas doce
campanadas del año que marca el reloj de la Puerta
del Sol. Estos momentos suelen estar acompañados
de deseos y felicitaciones para todos. Tras las campanadas,
los locales de la ciudad se llenan de fiestas para festejar
la entrada del nuevo año. El día 1 de enero,
se aconseja una comida como las lentejas, para que atraiga
el dinero para el año venidero. El día 5 de
enero, los niños admiran ansiosos la Cabalgata y
se duerme temprano para ver a la mañana siguiente,
los regalos que los Reyes Magos les han dejado.
Actualmente
se está implantando la costumbre de dejar regalos
a los niños en el árbol de Navidad en Nochebuena.
Lo que comenzó como un mero detalle, se ha convertido
en un modo de que los niños reciban los regalos antes
para que tengan más tiempo para jugar con ellos antes
de comenzar las clases.
Fuegos
artificiales en Argentina
Las festividades navideñas en Argentina están
centradas en los niños y en lo familiar. Durante
las cenas navideñas, la familia se une para cenar
juntos y los niños esperan impacientes los regalos
que pidieron a Papá Noel por carta. Pero lo particular
es la celebración con fuegos artificiales que lanzan
desde las propias casas, creando incluso una esfera de humo
en la ciudad.
Mariachis
y piñatas en México
En México, los mayas y aztecas comienzan sus fechas
navideñas a mediados de diciembre con "las Posadas",
que son caminatas de mariachis por las calles, tocando de
puerta en puerta, pidiendo posada. Durante la noche de Navidad,
en la tradición gastronómica destacan los
"guajalotes" o pavos. En una casa seleccionada
por sorteo, se suele romper una piñata rellena con
pedacitos de caña almendrados.
Finlandia,
el hogar de Santa Claus
Muchos dicen que Santa Claus vive al norte de Finlandia.
De hecho, existe un parque temático llamado "Tierra
de Navidad" en donde se recrea el hogar de Santa. Al
igual que en muchos lugares del mundo, los finlandeses decoran
sus casas con árboles, luces y guirnaldas, comen
pavo y jamón en las cenas navideñas. Tienen
la costumbre de decorar un abeto en la víspera de
Navidad, comiendo avena y jugo de ciruela. También
ponen un arreglo hecho con espigas de trigo y frutas en
los jardines de las casas para que los pájaros se
acerquen y coman.
Entrada
limpia para el año nuevo japonés
Los japoneses más que celebrar la Navidad, lo que
hacen es prepararse para el nuevo año. Cuando comienza
el mes de diciembre, ellos se dedican a limpiar todo, desde
la casa, las cuentas e incluso renuevan el vestuario. El
gran día de final de año se denomina "Omisoka",
y es cuando se degusta con la familia, las tradiciones tazas
de fideos que son símbolos de longevidad. Sus festejos
finalizan el día 4 de enero.
Fuente:
http://www.extremaduraaldia.com/reportajes/el-origen-de-la-navidad/70412.html
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