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Boletín nº 4
DESIDERATA

Anda
plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda,
que paz puede haber en el silencio.
Vive
en buenos términos con todas las personas, todo lo
que puedas sin rendirte.
Dí
tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen
su historia.
Evita
las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu.
Si
te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo, porque
siempre habrá personas más grandes y más
pequeñas que tú.
Disfruta
de tus logros así como de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque
sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes
fortunas del tiempo.
Usa
la precaución en tus negocios, porque el mundo está
lleno de trampas.
Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir;
mucha gente lucha por altos ideales; y en todas partes la
vida está llena de heroísmo.
Sé
tú mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto del amor; porque frente
a toda aridez y desencanto el amor es perenne como la hierba,
Recoge
mansamente el consejo de los años, renunciando graciosamente
a las cosas de juventud.
Nutre
tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.
Pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Junto
con una sana disciplina, sé amable contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo, no menos que los
árboles y las estrellas; tú tienes derecho a
estar aquí.
Y
te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve
como debe.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo
que lo concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma.
Con
todas sus farsas, trabajos y sueños rotos, éste
sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado; esfuérzate en ser feliz.
Encontrado
en la vieja Iglesia de Sailt Paul, Baltimore 1693
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