El
otoño trae una brisa fresca que golpea la cara de
quien se anima a transitar por esas calles de la ciudad.
Es como un soplo de quietud que traspasa nuestra Alma y
nos lleva a recorrer el camino interior de la reflexión
para deshacernos de viejas ideas que poblaron nuestra mente
ve-raniega y que para esta altura ya no tiene mas espacio
que ocupar, podríamos llamarlas vivencias de unos
meses de verano, en realidad pasado el tiempo de florecimientos
es hora de que les quitemos la energía que las mantiene
vivas y como las hojas del árbol las dejamos caer,
mientras contemplamos nuestros espacios vacíos que
podrían albergar nuevos deseos.
El otoño es tiempo de reflexión y comienzo
del reposo, así como hemos acumulado energía
solar en nuestra piel salvamos nuestros ojos hacia nuestro
sol interior y podre-mos calentarnos el alma con el fuego
de nuestra energía, que siempre brilla para recor-darnos
que en cualquier estación el estará allí,
libre y diáfano al alcance de la mano.
La propuesta esta hecha, que caigan las hojas y que den
las ramas desnudas mas no vacías, por nuestras venas
corre aun la energía vital, a la espera del tiempo
propicio para volver a florecer preparándonos para
invernar en retrospección. Cedamos, generosamente
al paso del otoño y que los maravillosos tonos ocre
alegren nuestro espíritu.
Marta
T . Caneda
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Marta Teresa Caneda
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E-mail martacaneda@hispavista.com
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