Salmo
para invocarlo
Para
invocar su fuerza y poder, primero reza el salmo, después llámalo
por su nombre y por último realiza la petición concreta
que quieres hacerle.
"Mira,
oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme
a tu misericordia bendito desde ahora y para siempre."
Salmo 119, versículo 159
Otra
invocación:
"Iah-Hel,
Ser Supremo".
"Ve,
Señor, cuánto amo tus preceptos. Según tu promesa,
dame la Vida".
"Vide
quonian mandata tua dilexi Dómine, in misericordia tua vivificame".
"Iah-Hel,
vivifícame, Señor. Haz que las corrientes de Tu pensamiento
circulen por mi cerebro regenerándolo".
"Haz
que los latidos de Tu corazón se sincronicen con los míos.
Que mi gesto sea Tu gesto, que mi palabra sea Tu palabra".
"Haz
que en mí lo masculino y lo femenino ocupen sus puestos respectivos
y no permitas que una imaginación exaltada me lleve a ambicionar
otro lujo que el de comprender la maravillosa máquina del mundo
que el Eterno creó".
"Búscame,
Señor, un lugar en el que pueda exaltarte y celebrarte, y desde
el que sea posible mantener contigo la permanente conexión".